Crean un mapa de la erosión en el olivar andaluz: un nuevo modelo predice mejor la aparición de cárcavas
El modelo, aplicado en olivares de la cuenca del Guadalquivir, arroja una radiografía del estado actual de la erosión por cárcavas en la región y las clasifica según su actividad
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El grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola de la Universidad de Córdoba (UCO) ha presentado un mapa de las cárcavas en el olivar andaluz, gracias a un nuevo modelo que permite predecir mejor su aparición y conocer su actividad.
“Hemos superado las limitaciones generando un modelo a nivel regional que introduce más variables relacionadas con esos procesos como, por ejemplo, el contenido de arcilla, la pendiente o la precipitación”, explica Paula González, autora del trabajo junto a los investigadores Adolfo Peña y Tom Vanwalleghem. “Además, no sólo se han identificado las zonas donde comienza este tipo de erosión sino también la actividad de las cárcavas, dividiéndolas en tres categorías: estables, de reciente formación y activas”, continúa la investigadora.
Otra de las novedades del estudio es el carácter temporal. El trabajo no sólo se basa en puntos que se recogen en una fecha en concreto, sino que se analizan ortofotos (imágenes aéreas) de una serie temporal que abarca el periodo entre 2008 y 2019 en cuatro áreas de estudio de 25 km2 en la cuenca del Guadalquivir. “Esto permite analizar si se mueve o no la cabecera de la cárcava y certificar el tipo de actividad que tiene”. Aplicando este modelo a esa serie temporal se identificaron 475 cabeceras de cárcavas divididas según su actividad: 261 activas, 76 de reciente formación y 138 estables.
“Tuvimos en cuenta también los cuatro tipos de paisajes principales en olivar: campiñas alomadas, pie de monte, serranía y valle. Los olivares de campiña fue donde más densidad y actividad de cárcavas se encontró”, señala Adolfo Peña.
Un modelo que no falla
Este trabajo se ha basado en el Índice de Iniciación de Cárcavas (GHI), desarrollado por la Universidad de Leuven (Bélgica) en 2025 y que sólo se había aplicado en Etiopía. Este equipo de la Universidad de Córdoba aplica este índice que integra la pendiente, el área de drenaje, la precipitación, el tipo de suelo y el contenido de arcilla para predecir la formación de las cabeceras de cárcavas, por primera vez, en olivares andaluces, demostrando un alto poder predictivo.
El acierto del modelo (área bajo la curva en términos científicos) fue de 0,93 a la hora de diferenciar zonas con cárcavas y sin ellas. Teniendo en cuenta que mientras más cercano al 1 más certero es, este modelo se presenta como una herramienta prometedora a la hora de gestionar y prevenir la erosión de los suelos del olivar andaluz, superando al índice previamente usado (umbral topográfico) que identificaba las cárcavas sólo a nivel local y con un 0,64 de acierto.
La UCO ha recordado que la erosión por cárcavas es una amenaza importante para las cuencas mediterráneas. Las zanjas que atraviesan los olivares andaluces dejando imágenes parecidas al Gran Cañón del Colorado provocan pérdidas económicas en el sector y comprometen la seguridad alimentaria. Además, el suelo que arrastra la lluvia de borrascas intensas como Leonardo y Marta acaba en los embalses, reduciendo su capacidad.
Ante este problema, cartografiar los puntos críticos para la aparición de cárcavas y conocer la actividad de las ya existentes es esencial para tomar medidas que eviten o mitiguen el daño. Sin embargo, los datos espaciales precisos sobre la ubicación de las cárcavas a escala regional son escasos.
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