CRUZ CONDE, 12

Para este viaje...

  • Ambrosio anuncia tras tres años y medio de mandato y a cinco meses de las elecciones un plan de impulso económico con medidas de las que se habla desde hace décadas

La alcaldesa, Isabel Ambrosio. La alcaldesa, Isabel Ambrosio.

La alcaldesa, Isabel Ambrosio. / Jordi Vidal

El desdoble de la N-432, la conexión de la carretera del Aeropuerto, un equipamiento cultural en Miraflores o una salida directa desde Las Quemadas a la autovía. Estas son algunas de las reivindicaciones que el pasado viernes la alcaldesa, Isabel Ambrosio, expuso a los periodistas bajo el envoltorio de un “programa” o “paquete de medidas” en un intento de demostrar que el gobierno municipal sigue trabajando y es ajeno a las citas electorales. Excusatio non petita... Ya se sabe como sigue esta expresión y lo cierto es que la puesta en escena de la alcaldesa pudo ser de todo menos ajena a los asuntos electorales;es más, fue un movimiento claro después de los resultados del pasado 2 de diciembre.

Que los dirigentes políticos sigan pensando que estamos a por uvas ya ni siquiera sorprende, pero que hagan este tipo de intervenciones sin ningún pudor sí deja a los presentes con cierta cara de incredulidad. La regidora reunió el viernes a los periodistas –los intermediarios entre el poder y la sociedad– para contarnos que la brecha histórica que sufre Córdoba con respecto a otras capitales de provincia viene de lejos.

Concretamente se remonta al siglo XIX y no hemos sabido corregirla en este tiempo, salvo en un breve periodo de tiempo, en la etapa de Gobierno de Felipe González, según dijo. Tras su análisis sobre la falta de inversiones y la gestión ineficaz de los recursos con los que cuenta la ciudad empezó a exponer lo que considera que son las prioridades para la ciudad. Yla lista se ha escrito no una ni dos veces, porque son las mismas reivindicaciones de siempre. Las mismas de las que se lleva hablando años, sin ninguna novedad ni proyecto nuevo, sin ningún matiz.

La alcaldesa dijo que ha tardado tanto porque en este tiempo ha estado reconstruyendo el Ayuntamiento. Ya en su primer año de mandato reconoció que los primeros meses no habían sido muy vistosos en cuanto a la gestión, pero que eso iba a cambiar. Sin embargo no ha ocurrido. También dijo que en estos años ha estado hablando con los agentes sociales y económicos. No sé si ya recuerdan las comisiones y grupos de trabajo que se crearon a principios de mandato precisamente para esbozar estos asuntos. Entendemos que se referirá a eso, aunque para ese viaje no hacían falta alforjas.

Vamos a decir las cosas claras. En el PSOE están preocupados por los resultados de las elecciones del pasado 2 de diciembre. La propia alcaldesa, Isabel Ambrosio, es una de las que está más preocupada y ha pedido a los suyos una reacción rápida para no verse arrastrada por la debacle socialista a nivel andaluz. En el PSOE están convencidos que la clave está en trasladar logros económicos y combatir esa sensación de desánimo con propuestas, sobre todo en los barrios donde la abstención se ha situado en máximos históricos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la gente está tan cansada que ya no se cree cualquier cosa y este tipo de anuncios puede incluso tener el efecto contrario.

La lista de peticiones a la Junta de Andalucía –ahora que se da por hecho un cambio de gobierno– es otro movimiento claramente electoral, al igual que la rendición de cuentas a Pedro Sánchez, sobre todo cuando el presidente del Gobierno se sitúa como uno de los grandes lastres para los socialistas por su gestión del problema catalán.

Si algo hizo bien el PSOE en la anterior campaña –que le dio la Alcaldía por primera vez en democracia–, es que supo ver el malestar en la población tras los peores años de la crisis y centró su mensaje más en lo emocional que en en datos o proyectos. Mientras el PP iba a maqueta por día, ella hablaba de la ciudad amable. Muchos no lo entendimos hasta que se lanzaron los resultados.

El contexto ahora es distinto. La crisis, teóricamente, ha pasado, pero la recuperación no ha llegado a todas las casas. Ya no sólo hablamos de los más desfavorecidos, sino de una clase media condenada a desparecer. Y el PSOE no ha sido el salvador que prometía ser, por lo que su papel ahora se antoja complicado sobre todo desde el toque de atención de las autonómicas. Los socialistas quieren centrar ahora su discurso en que hay cosas que van a tardar y habrá que ver si esta vez le sale tan bien como en 2015. Por lo pronto, habría que empezar a tomarse a los ciudadanos más en serio.

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