Córdoba

Los acusados de formar un clan de venta de droga dicen que era para su consumo

  • Los encartados reconocen que otros vecinos del inmueble se dedican a la venta ilícita de sustancias estupefacientes

Los cuatro acusados de formar parte de un clan familiar asentado en la calle Torremolinos , en el Sector Sur, dedicado a la venta de droga aseguraron ayer al titular de la Sección Primera de la Audiencia Provincial que toda la droga intervenida por la Policía Judicial era para consumo propio. Asimismo, insistieron en que a sus domicilios únicamente entraban personas cercanas a la familia y que jamás se había traficado con cocaína, tal y como sucede en otros pisos del mismo inmueble en el que se encuentran situadas sus viviendas.

La acusada y propietaria de uno de los inmuebles en los que supuestamente se llevaba a cabo la venta ilícita de droga, M. P. M. L., aseguró que las 22 gramos de cocaína que la Policía intervino de su vivienda eran para su consumo, ya que "cada día me metía de 20 a 30 gramos". En cuanto a la balanza de precisión, insistió en que la utilizaba tan solo para pesar cantidades de comida, debido a que una de sus hijas se encontraba a régimen.

Por su parte, R. E. R., marido de la M. P. M. L., aseguró en que en su domicilio familiar nunca se ha traficado con droga, aunque insistió que esta actividad sí que se lleva a cabo en otros inmuebles del bloque "porque las personas se tienen que buscar la vida". En su caso, apuntó que el consumo es de una media de 12 gramos de cocaína diarios, así como hachís. R. E. R. también reconoció ante el juez que llevaba siete meses sin convivir con su mujer debido a los problemas de drogas que sufría y que incluso se llegó a gastar cerca de 12.000 euros, que obtuvo como beneficio de la venta de un vehículo de gama alta, en la compra de cocaína para su consumo propio.

El otro matrimonio acusado, M. C. C. C. y J. M. L., también negó ante el titular de la Sección Primera haberse dedicado a la venta ilícita de droga. La mujer insistió en que los narcóticos que los agentes encontraron en su domicilio eran de su marido, aunque ella desconocía la adicción que éste sufría a esta sustancia. No obstante, reconoció ser consumidora diaria de hachís y que su marido se quedaba con la mitad de su sueldo (aproximadamente 650 euros) para la compra de sustancias estupefacientes. J. M. L. aclaró que al día consumía una media de 1,5 gramos de cocaína.

El fiscal solicita penas que acumulan 23 años de prisión para los cuatro acusados por un presunto delito de tráfico de droga. En total los agentes intervinieron de los domicilios de ambos matrimonios, el pasado 21 de enero, 22 gramos de una sustancia rocosa de color blanco distribuida en 29 bolsitas que resultó ser cocaína con una pureza del 17%; nueve bellotas de cannabis con un peso total de 88 gramos, una balanza de precisión y diversos útiles para la preparación de los estupefacientes, así como diversas sumas de dinero en efectivo procedentes de la venta de droga.

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