El Campo en Córdoba

UPA solicita mayor flexibilidad para recibir ayudas específicas a la apicultura

  • La organización agraria demanda que se puedan reducir los compromisos de superficie en un porcentaje superior al 20%

Un apicultor comprueba una de sus colmenas. Un apicultor comprueba una de sus colmenas.

Un apicultor comprueba una de sus colmenas. / El Día

UPA ha pedido a la Consejería de Agricultura que flexibilice los requisitos que han de cumplir los apicultores solicitantes de las ayudas específicas con el objetivo de que se puedan seguir beneficiando de ellas. La organización agraria que dirige en Córdoba Miguel Cobos ha demandado que se puedan reducir los compromisos de superficie (colmenas) en un porcentaje superior al 20% que actualmente permite la norma, debido a las epizotías generalizadas, las condiciones climáticas y la pérdida severa de población. Además, se ha pedido que el periodo de realización de los controles se establezca antes del otoño, para favorecer un mayor número de colmenas de forma natural.

El sector apícola se ha encontrado esta campaña con muchas dificultades. En primer lugar, las circunstancias climáticas adversas de los dos últimos años, con periodos de sequía y de lluvias torrenciales, han provocado que las colmenas comenzaran con una debilidad extrema.

“Eso ha favorecido el desarrollo de distintas epizotías como la endémica varroasis, una especie de garrapata que afecta a las abejas; de enfermedades oportunistas como la loque europea, una bacteria que se ha desarrollado principalmente en Andalucía Occidental; y también se han dado algunas virosis en Andalucía Oriental, como la APV. Todo ello ha originado un profundo efecto negativo, afectando a la multiplicación de los colmenares, y provocando un intenso proceso de despoblamiento, muy acusado durante esta campaña”, han detallado desde la organización agraria. Según los datos que maneja UPA, se ha producido en torno al 40 % de la reducción de la población de abejas en la comunidad autónoma por efecto de la loque europea, y del 30 % por las virosis.

Desde la organización agraria han insistido en que, por otro lado, la actual crisis sanitaria del covid ha afectado al sector agrario en general porque, aunque la actividad no ha cesado para seguir produciendo alimentos que abastezcan a la ciudadanía, sí que se ha visto muy limitada. “En concreto, durante semanas se han restringido muchas labores para poder guardar medidas de precaución y seguridad, ha habido muchas trabas en los desplazamientos de trabajadores, en el transporte de actividades complementarias, etc. Y, obviamente, todas estas limitaciones han afectado al desempeño normal de los apicultores”, han apuntado.

La organización agraria ha destacado que los titulares de las explotaciones apícolas que solicitan estas ayudas llevan cinco años cumpliendo con los compromisos por toda la superficie comprometida en 2015, entendiendo ésta como número de colmenas declaradas. “Pero este año 2020 aquellos que las vuelvan a solicitar, en caso de no poder conseguir la misma superficie debido a la reducción tan grave de población sufrida durante esta campaña, podrían verse obligados a devolver las ayudas percibidas en los cinco años anteriores”, han indicado.

Todo ello en un contexto, tal y como han asegurado, en el que en los últimos años los controles para determinar el número de colmenas se están retrasando, “y se vienen produciendo en invierno, que es cuando el número de colmenas es menor de manera natural”. Con carácter general, dicho número es entre un 30 y un 40% inferior al número de colmenas de la primavera y principios de otoño. Si a esta reducción se une el descenso de población del presente año, “los resultados pueden ser catastróficos en cuanto a superficie de colmenas”, según UPA.

Además, el sector apícola arrastra unos años de baja rentabilidad debido, especialmente, a la importación de mieles de baja calidad y mieles mezcladas con azúcares procedentes de otros países como China, con precios muy bajos que tiran por tierra la cotización de la miel andaluza y han generado importantes excedentes de miel propia almacenada. “Frente a esta competencia desleal solo podemos seguir ofreciendo calidad, pero la ausencia de un etiquetado claro que determine los porcentajes y procedencia de cada miel utilizada en las mezclas lo ha hecho muy complicado”, han lamentado desde UPA.

Desde la organización agraria han insistido en que si los apicultores siguen registrando pérdidas derivadas de los bajos precios en origen, de la mala campaña registrada en cuanto a producción, y tampoco pueden disponer de ayudas específicas para paliar parte de esas mermas, muchas explotaciones apícolas corren el riesgo de desaparecer. “Andalucía, una región que depende sobremanera de la actividad agraria y de su biodiversidad, no puede permitirse esa pérdida irreparable”, han apuntado.

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