Tradición

Córdoba vuelve a honrar con peroles a San Rafael

Uno de los grupos que se han dado cita en El Arenal con un perol recién hecho. Uno de los grupos que se han dado cita en El Arenal con un perol recién hecho.

Uno de los grupos que se han dado cita en El Arenal con un perol recién hecho.

Juan Ayala

Escrito por

· F. J. Cantador

Redactor

Los peroles vuelven a la normalidad por San Rafael. El año pasado, por la pandemia, los cordobeses pudieron acudir al parque periurbano de Los Villares a celebrarlos, pero con restricciones por la pandemia de no más de diez personas por grupo. Este año, Los Villares también ha vuelto a reunir a amigos y familiares en torno a una mesa, pero sin poder cocinar. La falta de lluvia y las altas temperaturas han provocado que la Junta de Andalucía amplíe el periodo de alto riesgo de incendios forestales hasta el 31 de octubre, una circunstancia que ya ocurrió en el lejano 2005 y en el más reciente 2017.

Ello ha traído consigo que en el parque periurbano las celebraciones por San Rafael solo se hayan podido llevar a cabo a base de tupperware debido a esa prohibición de hacer fuego. Por ello, el Ayuntamiento ha adaptado el recinto ferial con el objetivo de que quienes quisieran celebrar el día del arcángel protector de Córdoba como merece la ocasión, con el clásico perol y las más modernas barbacoas, no se quedaran con las ganas. 

Pedro Pérez cocina unas sardinas. Pedro Pérez cocina unas sardinas.

Pedro Pérez cocina unas sardinas. / Juan Ayala

Es el caso de Pedro Pérez, que en El Arenal ejerce de cocinero de su grupo. "Hemos empezado con unas sardinas, continuaremos con chorizo, morcilla y panceta y a partir de las dos de la tarde haremos un perolillo de migas", comenta. Este año han decidido que no van a cocinar el típico perol con arroz como otros años. El grupo ha llegado a El Arenal desde el barrio de Fátima y está compuesto por toda la familia de Pedro. "Somos 15 personas", comenta. Mientras él cocina, el resto da buena cuenta de los aperitivos que han traído para la ocasión. Entre vuelta y vuelta a las sardinas, Pedro también tiene tiempo para picotear, mientras lamenta que la pandemia les impidiera celebrar el año pasado San Rafael "como Dios manda", además de no haber podido hacerlo en los Villares. "Es que un día de campo como este es para celebrarlo con una buena barbacoa, en la que no falten las sardinas, y un buen perol", defiende.

No hay tanta gente pasando el día de San Rafael en El Arenal como otros años. Como en otras ocasiones, el recinto ferial se ha dotado de infraestructuras básicas para que las familias y grupos de amigos que han querido celebrar uno de los días más señalados del calendario cordobés puedan hacerlo cumpliendo con las respectivas medidas de seguridad. Así, quienes han cambiado Los Villares por el recinto ferial han encontrado tomas de agua, papeleras, servicios portátiles y leña para cocinar el tradicional perol, todo ello facilitado por el Ayuntamiento.

Raquel Herrera cocina unas chuletas. Raquel Herrera cocina unas chuletas.

Raquel Herrera cocina unas chuletas. / Juan Ayala

A pocos metros del grupo de Pedro está el de Raquel Herrera. Este grupo procede de San José Obrero y de la Fuensanta. Raquel es la cocinera, la encargada de preparar "el típico perol cordobés; nuestra pancetita, chuletitas, un arrocito, lo típico". Para ella, el secreto de un buen perol está "en un buen avío, que es lo que hacemos nosotros, además de en un buen sofrito de cebollita, ajito y tomate. Eso es lo que me enseñó mi abuela", apunta. Raquel ha celebrado San Rafael con el típico perol "desde que era pequeñita". Este año a esa familia de una docena de personas le faltan tres abuelos "a los que se ha llevado la pandemia". "Todos los años celebraban San Rafael con nosotros y este año, que habíamos pensado no celebrarlo por sus ausencias, hemos decidido venir por ellos", apunta Antonia Algaba, quien también forma parte del grupo. "Por Magdalena, Francisco y Manolo. Va por ellos y por la otra abuela, que la tenemos en una residencia y se llama Rafi", añade. 

Francisco García cocina un perol junto a su familia y amigos. Francisco García cocina un perol junto a su familia y amigos.

Francisco García cocina un perol junto a su familia y amigos.

San Rafael es también un buen motivo para pasar un día de celebración con los amigos, como es el caso del matrimonio formado por Francisco García y Pepi Dávila. Él es de Belalcázar y ella, de Belmez, aunque llevan muchos años viviendo en Córdoba, concretamente, en el barrio de Sagunto. "Venimos unos diez y no solo nos juntamos de esta manera por San Rafael; en el momento en el que vemos una oportunidad nos reunimos para una barbacoa", sentencia Francisco. En esta ocasión también toca arroz. "Vamos a pasar el día lo mejor que se pueda y estaremos por aquí hasta que el cuerpo aguante", añade, mientras que uno de los amigos le recuerda que "hoy también vamos a aprovechar para ver clásico, el Barcelona-Real Madrid, en el móvil". "Teníamos ya muchas ganas de esto después de los casi dos años que llevamos de pandemia, de juntarnos todos los amigos y echar un día así; es la primera vez desde que comenzó la pandemia que nos hemos juntado todos los amigos", comenta Pepi.

Rafael Silva prepara unas chuletas. Rafael Silva prepara unas chuletas.

Rafael Silva prepara unas chuletas. / Juan Ayala

También ha optado por El Arenal el grupo de Rafael Silva, que llega desde el barrio de Fátima. Rafael de cocinero de un grupo que ha llegado al recinto "a las ocho de la mañana" para intentar coger un buen sitio. El día lo han comenzado con unas migas mañaneras, han continuado con la panceta y lo coronarán "con un buen arroz, con pollo y magro". Rematarán el día "ya en casa, en donde nos tomaremos unos cacharritos para bajar la comida, no queremos exponernos a que nos multe la Policía", detalla. Rafael defiende que un buen día de San Rafael se celebra "con las sardinitas por la mañana y, antes de llegar al arroz, con otra comida que no sea muy fuerte, y a eso de las cuatro y media de la tarde dar buena cuenta de ese arroz, con su pollo, con su espárrago...con lo que quieras", sostiene. "No puede faltar después el típico pastel cordobés, el de cidra, y hasta el año que viene", añade el cocinero de un grupo de más de 30 personas, "en el que todos somos familia".

Rafael de Mora y su grupo, en Los Villares. Rafael de Mora y su grupo, en Los Villares.

Rafael de Mora y su grupo, en Los Villares. / Juan Ayala

En Los Villares hay tanta gente como en El Arenal. El grupo de Rafael de Mora ha llegado antes de las ocho de la mañana. "Hay que colocarse en un buen lugar", sostiene. "Llevamos unos años que, entre unas cosas y otras,  no celebramos San Rafael en Los Villares", apunta, "pero siempre hay un buen motivo para esa celebración ya que estamos cinco rafaeles en el grupo", añade. Rafael insiste en que este año se está mejor en Los Villares "puesto que mucha gente de la que suele venir aquí se ha ido a celebrarlo a El Arenal; de todas formas, esto se llena todo y es una alegría". Además, insiste en que donde mejor se celebra el Custodio es en el campo, "El Arenal es como si estuvieras en la feria; hay que luchar por que inviertan más aquí y que esté como mínimo como está ahora mismo. Se ha notado que llevamos un año y pico que no ha pisado Los Villares nadie".

Grupo de Rafael Cobos. Grupo de Rafael Cobos.

Grupo de Rafael Cobos. / Juan Ayala

Rafael Cobos y su grupo han cogido una de las mejores ubicaciones en Los Villares, bajo techo. "Hemos llegado sobre las 10:00 y no había nadie en este lugar", refiere. Su grupo es de una veintena de personas, todos familia. "Los Villares es mucho más cómodo que El Arenal, por eso hemos decidido venir aquí aunque no podamos hacer arroz; los niños se distraen más aquí, está más al aire libre, hay menos contaminación", apunta. "Es un lugar clásico del día de San Rafael", añade. Cuenta que al menos suelen subir una vez al mes a Los Villares para pasar un día de campo, menos cuando llega el invierno. "He de reconocer que después de la pandemia hemos venido menos por miedo, aunque he de reconocer también que teníamos muchas ganas de volver a Los Villares. No poderse juntar con los hijos y con los nietos es doloroso", sentencia.

Grupo de Salvador Márquez Grupo de Salvador Márquez

Grupo de Salvador Márquez / Juan Ayala

Muy cerca de este grupo está el de Salvador Márquez jugando al parchís en el tiempo del aperitivo. "Hemos quedado a las 10:00 y como nos han prohibido hacer fuego, hemos echado un poquito de todo, queso, jamón, chorizo, salchichón, aceitunas, filetes, tortilla...productos de la tierra y cerveza buena, que no falte", comenta. "Los que hemos venido somos amigos, pero nos tenemos mucho aprecio, somos como familia", cuenta. Su grupo está compuesto por dos parejas y sus hijos. "Hemos preferido venir aquí porque este entorno no tiene nada que ver con El Arenal. Aquí en la Sierra se está muchísimo mejor; Los Villares es una tradición en el día de San Rafael", añade su amigo Antonio Muñoz. "Aquí tienes, por ejemplo, la oportunidad de caminar con los niños por los senderos de la Sierra", defiende.

Grupo de Rafael Jiménez. Grupo de Rafael Jiménez.

Grupo de Rafael Jiménez. / Juan Ayala

Rafael Jiménez y su grupo también han escogido Los Villares. El grupo consta de unas 25 personas, todas familia. Algunos de sus componentes viven en Málaga, sus hijos. "Todos los años venimos a Los Villares, nos hubiera gustado cocinar el típico arroz, pero no nos importa tener que comer de picnic", relata. "Nos conformaremos con tortilla, filetes, pimientos, ensaladilla...comida de picnic, que tampoco está mal", concluye.

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