Córdoba

Córdoba bulle con el Festival de las Callejas

  • La cita reúne a miles de turistas y ya es fija en el calendario

Turistas pasean por uno de las enclaves. Turistas pasean por uno de las enclaves.

Turistas pasean por uno de las enclaves. / jordi vidal

Tan solo ha cumplido dos años y ya puede calificarse de éxito. La ciudad se llenó ayer de turistas pasaporte en mano para participar en la segunda edición del Festival de las Callejas, una iniciativa de la Casa de las Cabezas que recupera la historia de más de medio centenar de callejones que, en el día a día, pasan desapercibidos, pero que cuentan mucho más de lo que uno espera.

La manera de aprovechar el potencial turístico de la ciudad, más allá de la Mezquita-Catedral, ha resultado ser una de las claves para la desestacionalización del turismo. Por eso no extraña que ayer hubiera colas para asomarse a los pequeños azucaques, esas callejas sin salida que también son patrimonio porque cuentan la historia de Córdoba, la Qurtuba, la del Faro de Occidente, la del bajo medieval.

Y no solo los turistas quieren descubrir lo que tienen que contar estos callejones. También muchos cordobeses aprovecharon el bueno tiempo para echarse a la calle y, de paso, conocer de cerca lo que su ciudad les cuenta. Fue el caso de Francisco y Amparo, un matrimonio de Miralbaida que decidió ponerse manos a la obra con el pasaporte. "El año pasado vinieron unos amigos de Sevilla y nos dijeron que les había encantado", comentaba ella, al tiempo que reconocía que "nosotros ni siquiera sabíamos que algunas de estas callejas existían y pasamos muchas veces cerca de ellas".

Aquí está una de las claves del festival, el redescubrir sitios que parecían que no tenían ningún misterio. La calleja de las Flores, la del Arquillo o la del Pañuelo son algunos de los rincones más conocidos de este mapa, pero hay mucho más detrás. La calleja del Horno de Guiral, por ejemplo, que se encuentra en la zona de la Mezquita-Catedral, la de Valderrama, en Santiago-Axerquía o Linzones, en San Lorenzo, también cumplieron su función en el pasado aunque ahora no se encuentren en el imaginario cordobés.

La opción de rellenar un pasaporte que acredite que se ha hecho el paseo completo también es una de las claves de este festival. Sonia, que pasa el puente en Córdoba venida desde Almería, comentaba esto mismo ayer. "La verdad es que pica poder hacer el recorrido entero", explicaba, "aunque a mí me está resultando complicado porque son muchas y no me conozco mucho la ciudad".

De momento, queda un día entero por delante para disfrutar de estos rincones de la ciudad. Aunque todo apunta a que habrá una tercera edición para disfrutar.

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