Cenas de Nochebuena en Córdoba: Marisco, rellenos de carne y, sobre todo, reencuentros

Navidad

La ansiada normalidad en las familias tras dos Navidades de covid y la subida de los precios son la cara y la cruz de la vuelta a la normalidad

Fotogalería: Los cordobeses apuran sus compras para las cenas de Nochebuena

Los cordobeses apuran sus compras de Nochebuena en Pescados y Mariscos Burgos.
Los cordobeses apuran sus compras de Nochebuena en Pescados y Mariscos Burgos. / Juan Ayala

Quedan lejos los 365 días, pero merece echar la vista atrás un año. La Navidad de 2021, de inicio a fin, estuvo marcada por la gran cantidad de encuentros que quedaron suspendidos por la contagiosa variante ómicron del coronavirus, que dejó un lastre inesperado de pedidos cancelados en los comercios cordobeses. "Cuando parecía que esta vez sí, que las vacunas iban a recuperar el pulso de la normalidad para la celebración de las fiestas navideñas, la nueva explosión de contagios ha frustrado los planes previstos", comenzaba la crónica de este periódico hace justo un año.

Luego llegó el Carnaval, la Semana Santa, la Cata del Vino, la Feria y el verano -el año se mide en fiestas-. Y todo se celebró con normalidad: sin protocolos, ni aforos limitados. Solo quedaba sumar la Navidad a un año 2022 de ansiada recuperación, al menos en lo estrictamente social, lo reconquista de nuestras costumbres, ya que en lo económico la inflación ha consagrado sus amenazas de hace un año y se ha convertido en la verdadera protagonista.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que los precios han subido un 4,2% respecto a los niveles del año pasado. En la pescadería Klaus de la calle Previsión, en el barrio de Ciudad Jardín, señalan el incremento de la factura de la luz y los carburantes como desencadenantes de la subida. Es el mismo argumento de otros establecimientos que se repite en la crónica del año pasado, y no por ello es menos cierto. Sin embargo, en otra pescadería del mismo barrio se observan unos precios similares e incluso una bajada en ciertos productos derivada de un descenso de la demanda.

El rape se convierte en uno de los pescados más demandados por los clientes de la pescadería Klaus.
El rape se convierte en uno de los pescados más demandados por los clientes de la pescadería Klaus. / Juan Ayala

Lo que no cambia es que las gambas y los cuerpos siguen siendo los reyes del marisco para las cenas de Nochebuena. Lo que más pide y se lleva el cliente. El kilo de gamba blanca cocida puede rondar entre los 20 y los 28 euros, mientras que su precio puede dispararse hasta los 55 euros el kilo en caso de que sean gambas frescas. Son los márgenes que se encuentran el reguero de clientes apelotonado en la entrada de Pescados y Mariscos Burgos, en la plaza de Costasol. Otro clásico en estos negocios son la lubina, el rape o la dorada, que rondan precios entre los 21 y los 14 euros el kilo.

El dueño de este establecimiento, Antonio Burgos, detecta más actividad en el consumo que el año pasado. "La gente tiene ganas de vivir después de los dos últimos años", señala. Suyas son las palabras, también en la crónica del año pasado, que apuntaban un vacío generalizado en las calles y en los comercios por los encargos cancelados a última hora: "Parece que hubieran tirado una bomba", lamentaba entonces.

En las carnicerías, además del pavo, el rabo de toro o la carrillada, el producto estrella vuelven a ser los rollos rellenos de cerdo, de pollo o de ternera, bajo encargo, y que por dentro van cargados de jamón, queso, bacon, huevo duro, foie o pimientos. Su precio puede variar de los 10 a los 18 euros, según el establecimiento, el tipo de carne y el relleno que se se pida.

Los rellenos de carne, en la carnicería Miguel, vuelven a ser uno de los productos estrella para Nochebuena.
Los rellenos de carne, en la carnicería Miguel, vuelven a ser uno de los productos estrella para Nochebuena. / Juan Ayala

Los consumidores asumen la subida de precios que advierte la OCU dependiendo de su poder adquisitivo y de las secuelas económicas que haya dejado la pandemia. Para los negocios, la suerte de tener una clientela fiel hace que no se note diferencia alguna respecto al consumo, indican desde la carnicería Miguel, también en la calle Previsión, donde este negocio cumple ahora diez años. La vida de otra carnicería, en la calle Infanta Doña María, apura su existencia. Cerrará definitivamente el 31 de diciembre. "Este barrio se ha envejecido, los clientes que quedan son personas mayores, no buscan complicaciones con algunos productos", afirma su dueño.

La OCU también ha avisado durante las últimas semanas de que los alimentos típicamente navideños han incrementado su precio un 8,2% en comparación con los precios que tenían a finales de noviembre. Se trata de la típica subida de las fechas navideñas, aseguran. Y como en años anteriores las mayores subidas se centran en los mariscos y pescados, mientras que son más moderadas en las carnes, las frutas y las verduras.

Por eso en casa de Álvaro se compró el marisco durante el pasado mes de noviembre "aprovechando los precios más bajos", reconoce al recogerlo en el mismo establecimiento que se los ha mantenido guardados en la cámara frigorífica hasta un día antes de la cena de Nochebuena. "Es que ahora están las cosas mucho más caras y hay que ahorrar por donde se pueda", asegura.

La familia de Arturo se ha reconstruido para esta Navidad, enterrando dos años de brindis por videollamadas. Han pasado de reunirse cinco a ser aproximadamente 20 personas sobre la mesa. El gasto se ha disparado alrededor de 70 euros más en comparación con el año pasado, pero las ganas de vivir -como decía Antonio Burgos- "merecen la pena". El menú estará encabezado por una muestra de varios aperitivos, queso, ibéricos y marisco; seguirá un consomé de primero y finalizarán con rabo de toro al PX. Para los pequeños y los delicados también hay flamenquines. Siempre tratando que "no sobre mucha comida".

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