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Córdoba

El mítico Bar Correo de Córdoba cumple 89 años a la espera de su reapertura

  • Manuel Carrasco cree inviable el funcionamiento de su negocio hasta que las restricciones por el coronavirus cesen

Manuel Carrasco sirve una caña de cerveza en el Bar Correo. Manuel Carrasco sirve una caña de cerveza en el Bar Correo.

Manuel Carrasco sirve una caña de cerveza en el Bar Correo. / El Día

"¿Cuándo abre el Correo?", es una de las preguntas recurrentes entre amigos y compañeros de trabajo que frecuentan el centro de Córdoba. Y es que uno de los negocios hosteleros con más arraigo en la ciudad mantiene sus puertas cerradas a pesar de que los bares hace semanas que trabajan, con restricciones, eso sí, tras el parón de dos meses por la crisis del coronavirus.

El Bar Correo cumplió 89 años de historia el pasado domingo 24 de mayo y vive uno de los momentos más delicados de su extensa trayectoria. Este pequeño negocio hostelero, a escasos metros de la Plaza de las Tendillas, es uno de los puntos de obligada parada para muchos cordobeses a la hora de tomar una caña con los amigos.

Pero el bullicio al pasar las Tendillas camino de Jesús y María hace meses que desapareció y así seguirá, al menos, por el momento. El encargado de comunicarlo ha sido Manuel Carrasco, el dueño del negocio, quien a través de las redes sociales quiso agradecer las muestras de cariño recibidas por el aniversario de un espacio casi centenario en Córdoba. "Cumplimos el 89 aniversario del bar y no hemos podido celebrarlo", lamenta Manolo, que asume que aún tendrá que esperar para reincorporarse al trabajo: "El bar de momento no se va a abrir, porque no es viable. No puedo estar con tres personas dentro del bar y seis en la calle. Hasta que no pase el mes de junio...", cuenta el propietario de uno de esos negocios históricos en la ciudad que ahora vive un momento delicado debido a la crisis del coronavirus.

Las restricciones con las que aún deben operar los negocios de hostelería, pese a encontrarse Córdoba ya en la Fase 2 de la desescalada, hacen imposible reanudar la actividad del Correo, que tiene su gran atractivo en la singular comodidad de su entrada, donde ni siquiera hacen falta mesas para que los clientes se arremolinen caña en mano.

A la espera de mejores tiempos para la hostelería, cuando la relajación de las restricciones permita de nuevo el funcionamiento a pleno aforo de los locales, y la nueva normalidad sea ya una realidad para los cordobeses, el Correo permanecerá cerrado. Y con él, sus 89 años de historia.

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