Andalucía

Pedristas, sanchistas y novísimos

  • La destitución de Mario Jiménez y la conversión aparente de Susana Díaz al pedrismo remueve al PSOE andaluz, a la espera de conocer si habrá Gobierno en septiembre

Susana Díaz y Mario Jiménez, en el Parlamento andaluz. Susana Díaz y Mario Jiménez, en el Parlamento andaluz.

Susana Díaz y Mario Jiménez, en el Parlamento andaluz. / Raúl Caro/EFE

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Más que una vuelta de tortilla, serán unos huevos revueltos. Éste es el símil culinario con el que un interlocutor del PSOE andaluz explica qué es lo que está sucediendo en el partido después de perder el Gobierno andaluz y cómo se resolverá la crisis de liderazgo. Y es que hay una significativa parte de la organización que opina que Susana Díaz no debe ser la próxima candidata de los socialistas a la Junta. Pedro Sánchez, con quien Susana Díaz cree que se ha reconciliado, no entrará como "elefante en cacharrería", deberán ser los propios dirigentes provinciales quienes formulen el cambio, pero algo sustancial ha ocurrido este verano: la destitución de Mario Jiménez como portavoz parlamentario del PSOE ha sentado muy mal en el partido.

"De todos los errores que ella ha cometido, y son muchísimos en los últimos años, el de Mario es el peor, porque ha enviado un mensaje muy negativo a la militancia", opina un viejo dirigente socialista. Uno de los nuevos, de los que creció junto a Susana, pero que ya no está en su esfera, lo explica de este modo: "Si ella es la que va diciendo que está con Pedro, pues todos nos pasamos al pedrismo". Un partidario de Pedro Sánchez, de los de la primerísima hornada, explica cuál es la situación ahora dentro del PSOE andaluz: "Estamos los pedristas, los sanchistas y los nuevos", a los que cabría añadir "los novísimos". El huevo ha comenzado a ser revuelto, y Susana Díaz también busca su supervivencia política en este movimiento.

La caída de Mario

La destitución de Mario Jiménez como portavoz fue una sorpresa para todos, incluido él mismo, aunque no tuvo nada que ver con el acercamiento de Susana Díaz a Pedro Sánchez. Aunque los susanistas lo han querido vender de este modo, lo cierto es que Jiménez consultó con la dirección federal si accedía a la propuesta de la ex presidenta para marcharse al Senado. Desde Ferraz le indicaron que se quedase en Andalucía. "Por lo que pudiese pasar", explica una fuente socialista. El malestar es más evidente en el grupo parlamentario. Todos los diputados andaluces son susanistas, pero la falta de explicación del cese de Jiménez se ha traducido en una incertidumbre sobre el futuro de cada cual.

Susana Díaz ha optado por reducir su círculo de confianza a unas pocas personas: el onubense José Fiscal, que es ahora el portavoz; el almeriense Rodrigo de Haro, ex consejero de Agricultura, y Rosa Aguilar, ex ministra y ex consejera, además de sus leales sevillanos, caso de Javier Fernández y Verónica Pérez. Quienes habían sido valores emergentes en el nuevo PSOE andaluz, como Ángeles Férriz, portavoz de la ejecutiva, y María Márquez, parecen haber eclipsado con el último giro de Susana Díaz. Juan Cornejo, secretario de Organización, y Manuel Jiménez Barrios, ahora portavoz adjunto en la Cámara, se mantienen a su lado, aunque el primero dejó la portavocía a Férriz en lo que parecía ser un paso a la sombra. 

Con motivo de la elección de los presidentes de las diputaciones, Susana Díaz llegó a un acuerdo con Pedro Sánchez para no incurrir en los errores de la elaboración de las listas de los comicios generales, la ex presidenta viajó a Madrid y se entrevistó con el presidente del Gobierno, después han seguido hablando, pero en Ferraz siguen opinando que el ciclo susanista ha llegado a su fin, como ocurrió con el de Manuel Chaves o el de José Rodríguez de la Borbolla. María Jesús Montero, ministra de Hacienda, es la preferida de una parte del partido, también de Ferraz, para el relevo, pero la sevillana no tiene ninguna intención de volver a la política andaluza. Quienes más la esperan prefieren reservarla.

Primarias en el PSOE-A

Quienes opinan de este modo coinciden en que, antes de cambiar al candidato, hay que renovar la secretaría general del PSOE, un cargo que ostenta Susana Díaz y, para ello, el partido debe de ir a unas primarias. Esta es una vía que casi nadie discute, incluso los más críticos defienden que si Susana Díaz decide seguir adelante con su candidatura, hay que ganarle en unas elecciones.

Uno de los problemas que Pedro Sánchez ha tenido en Andalucía es la dispersión de los pedristas en el territorio, eran muy pocos y, prácticamente, no les unía nada. El problema se mantiene, pero comienza a haber provincias que han optado por aliarse con Sánchez, incluso contra el criterio de la dirección regional. Huelva, Jaén y Granada optaron por acordar con Ferraz las listas de las generales, y en el caso onubense, la grieta se ha abierto más después de la sustitución de Jiménez. Uno de los diputados más destacados del sanchismo en el Congreso es el jiennese Felipe Sicilia, hombre clave en lo que pueda suceder en esta provincia.

Las divergencias entre Mario Jiménez y Susana Díaz son, posteriores, a la pérdida del Gobierno andaluz. Jiménez comenzó a cuestionar la estrategia unilateral de Díaz frente a Ferraz y fue una de las personas que consideró un error muy grave que desde la dirección andaluza del PSOE se filtrase que estaban pensando en una separación del partido, al estilo del PSC. Aquello fue una reacción del susanismo a la advertencia que hizo Ferraz sobre la designación de los candidatos a presidentes de las diputaciones. La respuesta, luego negada, fue una amenaza de escisión.

En el PSOE andaluz se está a la espera de la posible investidura de Pedro Sánchez. Si no fuese así y se repitiesen las elecciones generales el 10 de noviembre, el partido se instalaría en el modo campaña y no habría movimientos hasta 2020.

 

 

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