La ermita de Córdoba construida sobre una enorme roca que se asoma al bellísimo paisaje de Los Pedroches
Nuestra Señora del Castillo está ubicada en un mirador de la localidad de Pedroche
El pueblo de Córdoba con un castillo imposible: una fortaleza que parece colgar del cielo
La localidad de Pedroche, al norte de Córdoba, no es uno de los destinos que habitualmente aparecen en las guías de viajes. Sin embargo, resulta una auténtica joya en la comarca de Los Pedroches que sorprende al visitante por su belleza.
Este pequeño pueblo es un auténtico laberinto de calles encaladas y arquitectura típica de la zona, donde el gran protagonista es el granito, sobre todo presente en grande zócalos, portadas y dinteles.
Además, la localidad cuenta con miradores desde los que disfrutar de una panorámica espectacular de Los Pedroches. Un buen ejemplo es la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, declarada Monumento en 2010. Este icono de la arquitectura religiosa se levanta sobre la inmensa roca en la que está asentada Pedroche, justo en el mismo lugar donde estaba el antiguo castillo árabe. De ahí su nombre: Ermita de Nuestra Señora del Castillo, bajo el título de Santa María.
La extinta fortaleza fue demolida y destruido a finales del siglo XV. Por lo que todo apunta a que la ermita se edificó a primeros años del siglo XVI, o sea, entre 1500 y 1510 aproximadamente.
Se articula en una sola nave con presbiterio y arcos ojivales, de gran capacidad. Los arcos se apoyab sobre muros de piedra granítica, reforzados con muros exteriores que aportan robustez y fortaleza al edificio.
Alberga, igualmente, una pequeña sacristía y dos puertas de entrada, una de las cuales está orientada al sur. Esta cuenta con rampa ascendente que garantiza el acceso a la ermita.
Otros de los más bellos elementos de la edificación es un pequeño rosetón de piedra en el frontal. Consta de una sola pieza y sobre él se localiza la espadaña destinada a la campana.
En sentido opuesto está la otra puerta, de orientación norte y por donde se accede habitualmente a la misma.
En las paredes interiores de la ermita fueron documentadas en 1995 pinturas de gran valor artístico y que bien podrían ser de la época de la Reconquista. Los indicios apuntan al gótico del siglo XV, una época, seguramente, de esplendor en Pedroche, que en aquella época era el núcleo más importante de la comarca.
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