El habitante
Ricardo Vera
Y no volverán
Prevención
Regresa el buen tiempo primaveral y la conocida astenia privameral y alergias, hay que tener también cuidado con el sol y la varicela, sensibles a la subida del termómetro.
Con la llegada del buen tiempo aparecen también los primeros rayos de sol invitando a salir, dar paseos en las horas más calurosas e incluso a atreverse con los primeros pinitos en la playa.
Sin embargo, aunque caliente menos, el sol de primavera es tan perjudicial como el del verano si no se toman las medidas oportunas. Para empezar, la protección solar, que no está reservada solo para tomar el sol en la playa en agosto.
Los rayos UVB, UVA cortos y UVA largos forman un tándem peligroso para la piel que pueden provocar quemaduras solares, la alteración de la barrera cutánea haciéndola más débil o daños celulares que pueden ser fuente de diversas patologías cutáneas.También se recomienda hidratar la piel frecuentemente, e hidratarse también por dentro bebiendo mucha agua regularmente (aunque no se tenga sed). Los alimentos ricos en vitaminas A, C y E son también protectores naturales de la piel.
El aumento de las temperaturas en primavera es uno de los factores principales del incremento de los brotes de varicela en esta época del año. Aunque se presenta, sobre todo, entre los menores de nueve años, puede aparecer también en los adolescentes y en los adultos, llegando a ser más preocupante en estos casos. La varicela se transmite de persona a persona a través de las mucosas (tos, estornudos…) y por el contacto directo con las lesiones cutáneas.
También los estómagos están a merced del termómetro. El calor y la humedad contribuyen a la propagación de bacterias, sobre todo en alimentos mal conservados, que dan lugar a otras enfermedades habituales en primavera, como la colitis, las diarreas severas y la salmonelosis.
Sin embargo, tampoco hay que demonizar los efectos del sol sobre el organismo. El sol es beneficioso para:
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