La Virgen de Luna sortea todos los obstáculos y ya está en Pozoblanco

Apenas unos cientos de romeros acompañan a la patrona en la romería desde el santuario de La Jara hasta el municipio, donde es recibida por todos los fieles antes de su entrada a Santa Catalina

Las mejores imágenes de la Romería de Traída de la Virgen de Luna de Pozoblanco

La Virgen de Luna hace su entrada a Pozoblanco. / Antonio J. Dueñas

La primera romería de la Virgen de Luna tras su Coronación Canónica ha sido uno de los momentos más atípicos que se recuerdan en torno a esta celebración que es cita obligada para Pozoblanco. El santuario de La Jara apenas ha registrado el movimiento de unos cientos de romeros en una amplia explanada vacía, donde el frío y la tierra húmeda se han querido convertir en protagonistas de la jornada. Concentrados alrededor de la ermita para visitar la imagen de la patrona, o en la única tasca abierta para la ocasión donde poder tomar algo caliente para soportar el frío, los romeros han pasado la mañana esperando la salida de la Virgen de Luna para tomar el camino hacia Pozoblanco.

Las previsiones meteorológicas han alterado sustancialmente el ritual que envuelve la traída de la Virgen de Luna a Pozoblanco. La Cofradía se ha visto obligada a tomar algunas decisiones que han afectado a lo que suele ser el devenir normal de esta fiesta de bienvenida. No ha habido rastro de lluvia en casi toda la jornada, al contrario, ha lucido el sol desde bien temprano, un sol que apenas calentaba y mucho menos secaba la tierra húmeda que ha sido la consecuencia por la que no se ha podido celebrar con normalidad esta romería. No solo el estado de los caminos, embarrados por las lluvias de los últimos días, ha sido lo que ha provocado que se tomase la decisión de no permitir la entrada de vehículos al santuario, también el estado de las cercas colindantes que servían para acoger a los romeros en la celebración.

La Virgen de Luna, camino de Pozoblanco desde La Jara por un camino embarrado. / Antonio J. Dueñas

Ante esta situación, tanto la Cofradía como el Ayuntamiento se vieron obligados a limitar el acceso de los romeros al santuario solo en autobuses, un servicio que ha sido lento porque al final pocos vecinos han decidido arriesgar, tan solo aquellos que han querido asistir a la Eucaristía y acompañar a la Virgen de Luna en el camino por la dehesa hasta Pozoblanco. Algo más de un centenar de personas han querido servir de abrigo a la Virgen en este frío y atípico camino, algo que tan solo se recuerda en el año de la pandemia por el Covid.

A pesar de que los actos enmarcados en el santuario se han visto muy limitados, no ha sido así con el resto del ritual que la Cofradía de la Virgen de Luna realiza en esta romería. Así, en la madrugada se hizo la llamada a los hermanos, que se juntaron en la casa de hermandad para pasar lista y recibir los servicios. Tras esta primera toma de contacto se marchó en formación a recoger al Abanderado y después pedir permiso en la parroquia de Santa Catalina para sacar a la imagen de la Virgen de Luna. Ya en el santuario, las formas han sido distintas, comenzando por una Eucaristía en el interior de la ermita, sin haberse celebrado la procesión previa alrededor de la misma, algo que muchos de los hermanos ni siquiera recuerdan que haya sucedido anteriormente “al menos en los 44 años de servicio activo que llevo”, ha señalado el anterior Abanderado, Manuel Marín.

La Virgen de Luna sale a las 14:30 desde la Jara

Imposición de las llaves de los Sagrarios. / Antonio J. Dueñas

En el transcurso de la misa ha tenido lugar la jura de bandera de la nueva hermana, Erika Rubio Vergara, acompañada por su padrino, José Manuel Rubio Cardador, seguida por la concesión de la medalla de plata por 25 años de servicio al hermano Pedro Fernández García y la jubilación de Antonio Sánchez Cabrera, tras 48 años de servicio, y de Andrés García Martínez, después de 60 años como hermano en servicio activo. Ante una ermita llena, el capellán y párroco de Santa Catalina, José María González, ha invitado al pueblo de Pozoblanco a recibir de forma calurosa a la Virgen de Luna en su entrada por el Arroyo Hondo a todos los que no han podido estar presentes en la romería.

Tras un receso de un par de horas en el que ha tenido lugar la tradicional comida de los hermanos de la Cofradía de la Virgen de Luna, con un horario adelantado, a las 14:30, la imagen de la patrona salía del santuario a hombros de los porteadores para dirigirse hacia Pozoblanco. Solo en ese momento, y con todas las personas que habían acudido al santuario, la Cofradía ha realizado el revoloteo de la bandera frente a la imagen y una descarga de escopetas de los hermanos. Han sido precisamente esas descargas y el baile de la bandera que se suceden durante la procesión alrededor del santuario y a la salida del mismo lo que más se ha echado de menos en esta Romería de Traída, momentos singulares que son parte fundamental de las romerías que acaban de ser declaradas Bien de Interés Cultural (BIC).

El camino por la dehesa ha sido mejor de lo esperado y los porteadores han podido sortear los charcos y mantener un ritmo continuado durante los 14 kilómetros que separan el santuario de Pozoblanco. Con un descanso obligado en el Pozo La Legua, donde se han repuesto fuerzas y tomado aliento, se ha continuado del tirón hasta el Arroyo Hondo. En ese punto, la Virgen de Luna ha sido recibida por los párrocos de Pozoblanco, que acompañando al capellán de la Cofradía le han impuesto las llaves de los Sagrarios. Mientras, al paso de la imagen, los niños han ofrecido su tradicional hornazo con el cántico habitual.

Los niños, con sus hornazos preparados para la ofrenda a la Virgen de Luna. / Antonio J. Dueñas

La procesión de este lunes, pendiente del tiempo

La entrada de la Virgen de Luna a Pozoblanco ha devuelto la normalidad al ritual ancestral que envuelve esta Romería de Traída. Portada sobre sus brazos levantados, ha sido recibida por el calor de los pozoalbenses que no han podido acudir al santuario, pero que han querido recibirla con los vivas y alegría que se merece, estrenando en esta ocasión el “Viva la Virgen de Luna Coronada”.

A las puertas del Ayuntamiento de Pozoblanco, el alcalde, Santiago Cabello, le ha impuesto el bastón de Alcaldesa Perpetua, continuando así con la tradicional descarga cruzada de los hermanos, que han acompañado, como manda la tradición, a la patrona hasta su entrada en Santa Catalina. Ha faltado en este reencuentro con su pueblo la ofrenda floral y el acompañamiento de los caballistas que habitualmente acuden a la romería. Un momento que ha culminado con un espectáculo de fuegos artificiales, previos a la celebración de la misa de bienvenida, con una bancada completa de fieles y devotos que han esperado la llegada de la madre a su casa.

Este lunes, festivo local, las previsiones meteorológicas no son tan buenas como las del domingo, por lo que desde la Cofradía se informará si se puede realizar la procesión de la imagen de la Virgen de Luna por las calles de Pozoblanco, que en esta ocasión se centraba en el barrio de los Salesianos.

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