Rafael Ángel Moreno, alcalde de Adamuz: "Vivimos una película de terror, aunque prefiero quedarme con la imagen de todo el mundo ayudándose"
Entrevista
El accidente ferroviario segó la vida de 45 personas el domingo 18 de enero en Córdoba y enmudeció a los 4.000 vecinos adamuceños
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La vida dio un giro en Adamuz en la noche del domingo 18 de enero, cuando el accidente ferroviario entre un Iryo y un Alvia acabó con la vida de 45 personas. Uno de los primeros en llegar al lugar del siniestro fue el alcalde adamuceño, el socialista Rafael Ángel Moreno (1986), cuya templanza y su mirada cansada y cabizbaja, casi perdida, han sobrecogido a la opinión pública. Hay detalles de aquel día que, asegura, siempre se guardará para sí mismo por lo inenarrables, aunque insiste en que prefiere quedarse con la imagen de los pasajeros ayudándose entre sí y con la ola de solidaridad posterior. "Si hubiera estado en nuestras manos poder hacer más, lo habríamos hecho", insiste, como excusándose, durante la conversación con El Día de Córdoba.
Pregunta.¿Cómo se encuentra personalmente después de estos días al límite?
Respuesta.Empiezo a sentirme tocado. El cuerpo lo está notando, pero sobre todo es algo mental. En los primeros días te dejas llevar por el impulso de la adrenalina y no paras. Pero de pronto me siento bastante tocado. Estos días han sido como una pesadilla, aunque realmente nos hemos visto metidos en una especie de burbuja en la que no nos daba tiempo de pensar. Hemos estado sin parar desde el domingo por la tarde, peleando por todos lados, y al llegar a casa caías rendido. Pero anoche, al acostarme a la hora de siempre, me resultaba imposible dormir. He pasado toda la madrugada dando vueltas en la cama. El regreso a la normalidad está siendo más duro de lo que pensaba.
P.Llegó a la Alcaldía en octubre de 2021, tras la pandemia del Covid-19. Muchos regidores recuerdan los días del coronavirus como los más duros de su gestión, ¿alguna vez se imaginó siquiera que podría vivir algo así?
R.En verano siempre lo paso muy mal por los incendios forestales, porque nuestro término municipal es muy extenso, con mucho monte y mucha masa forestal, así que estoy meses con el corazón encogido. Y ahora que lo pienso, con un municipio atravesado de Norte a Sur por la alta velocidad, existía una probabilidad alta de que nos pudiera tocar algo así, aunque nunca te lo imaginas, es algo que no se te pasa por la cabeza.
P.¿Es capaz de recordar lo que ocurrió el domingo? ¿Cómo se entera del descarrilamiento?
R.Serían las 20:00 cuando recibo una llamada del 112 para activar todos los medios disponibles del Ayuntamiento y, a partir de ahí, todo se convierte en una pesadilla. Me comunican que se ha producido un accidente ferroviario, que un tren ha descarrilado, pero no me dan mucha más información. En ese momento, por la forma de hablar y de expresarse, ya tengo la sensación de que están sobrepasados por la magnitud de lo ocurrido. Intentaba que me concretaran las coordenadas exactas, porque el término municipal de Adamuz es muy grande y necesitaba una referencia concreta para acudir. Cogí una libreta y un lápiz, pero el operador no daba pie con bolo para decirme el punto exacto. Al final oí que alguien en la sala daba una referencia y salí corriendo para allá.
P.¿Va solo al lugar del siniestro?
R.Llamé al jefe de policía para que todo se pusiera en marcha y activara a Protección Civil. Y también se encargó de llamar a las policías locales de los pueblos de alrededor. Saliendo ya de casa, me encuentro con mi vecino, que es militar, y nos vamos para allá. Por el camino nos encontramos con una ambulancia que no sabía para dónde tirar.
P.¿Qué se encuentran a la llegada a la estación? ¿Quién había allí?
R.Somos de los primeros en llegar. No lo puedo decir con seguridad al 100% porque aquello era caótico, pero creo recordar que ya habían entrado una patrulla de la Guardia Civil y la ambulancia del centro de salud, con la médica, la enfermera y el conductor. También había un camión de los bomberos. Todos hacían lo que podían. Y luego estaban los propios pasajeros, que estaban ayudándose a salir de los vagones.
Desde el principio te sentías sobrepasado por todo, no sabías adónde acudir
P.¿Qué medios tiene una localidad como Adamuz para actuar ante una tragedia de ese tipo?
R.En Adamuz tenemos dos policías locales, que salieron corriendo para allá. Y de Protección Civil sí hay más efectivos, aunque se trata de personas voluntarias. Es cierto que realizan muchos cursos de formación, pero es que para esto es difícil estar formado. Ni los policías locales ni nadie esté preparado para ver lo que se vio allí.
P.Todo el mundo habla de la oscuridad, del frío, de los gritos, de teléfonos sonando... ¿Hay alguna imagen que especialmente no se le vaya de la cabeza?
R.Hay muchas, claro, y algunas no se pueden contar por motivos evidentes. Allí se vivía una auténtica película de terror, aunque prefiero quedarme con las imágenes de todo el mundo ayudándose entre sí y haciendo todo lo que estaba a su alcance para asistirse unos a otros. Desde el principio te sentías sobrepasado por todo, no sabías adónde acudir. Tenías que elegir entre coger a un herido o coger a otro. Y eso es muy duro.
P.Tras cuatro jornadas de trabajo agónicas, el jueves finalizaron por fin las labores de rescate de las víctimas mortales, que son finalmente 45. Además, seis personas permanecen en las unidades de cuidados intensivos (UCI). ¿Qué mensaje quiere enviar a los heridos y a los familiares de las víctimas?
R.Lo único que me sale es enviarles mucha fuerza y mucho ánimo, y decirles que aquí hicimos cuanto pudimos. Si hubiera estado en nuestras manos poder hacer más, lo habríamos hecho. Pero hay que destacar que fue muy difícil, que había mucha adversidad, y eso que el terreno no es un sitio especialmente inaccesible. Es que casi es el sitio más accesible que hay en Adamuz de todos por los que pasa el tren en los que podría haber ocurrido.
P.El pueblo de Adamuz se volcó con las víctimas desde el primer momento, y es un hecho que se ha reconocido de manera unánime. Sólo hace falta ver la caseta municipal, llena de ropa de abrigo que los propios vecinos llevaron de manera voluntaria el domingo por la noche. ¿Qué mensaje quiere mandarle al municipio?
R.Decirles que estoy muy orgulloso de la labor que hicieron. Somos alrededor de 4.000 vecinos, y no hubo nadie que se quedara en su casa ni negocio que no abriera sus puertas. Tiendas, restaurantes, bares, talleres... Teníamos a disposición todo lo que hiciera falta. Nadie dijo que "no" pese a las horas. Y es que aquí siempre nos volcamos ayudando a quienes lo necesitan. Cuando la dana de Valencia, mandamos un tráiler con enseres aportados por los vecinos, y al final le dijimos a la gente que dejara de traer cosas porque no había manera de enviarlas. Tuvimos todo lo que nos donaron más de un mes guardado en el pabellón, que se quedó saturado, y hubo que esperar más de dos meses, hasta Reyes, para darle salida. El domingo, los vecinos trajeron cientos de mantas y edredones. Hemos enviado una circular para que pasen a recogerlos, y los que queden aquí se donarán a Cáritas para que la cadena de solidaridad continúe.
P.¿Siente que ha habido respaldo institucional suficiente?
R.Las instituciones, desde el principio, han tenido un comportamiento intachable, y es justo reconocer la coordinación y la lealtad mostradas. En ese sentido, sólo puedo reconocer su trabajo. Desde el punto de vista personal, además, he sentido un respaldo continuo, preocupándose por mí en todos los momentos. Y, cuando hablo por mí, hablo por mi pueblo entero. Empezaremos de inmediato con los equipos de psicólogos para la atención a las personas que acudieron al lugar del siniestro la noche del domingo y para quien lo necesite, porque hemos visto escenas y hemos padecido cosas que necesitamos afrontar con ayuda profesional para salir un poquito adelante.
Espero que aquí la gente no pierda la alegría y las ganas de vivir
P.¿Cómo se va a organizar ese servicio psicológico?
R.Se va a ofrecer atención por dos vías distintas. En primer lugar, en el centro Guadalinfo habrá atención individualizada o familiar que ha puesto el Ministerio de Sanidad, con el respaldo de Psicólogos Sin Fronteras, y en segundo lugar en el Centro del Olivar se van a organizar charlas colectivas con ayuda de la Cruz Roja.
P.¿Volverá a ser Adamuz el mismo pueblo después de esto?
R.Espero que aquí la gente no pierda la alegría y las ganas de vivir, aunque necesitaremos tiempo. Ahora mismo sales a la calle y hay mucho silencio, todo está vacío, y este pueblo nunca ha sido así... Es que no pudimos hacer más de lo que hicimos. Cuando una persona lo da todo, no se le puede exigir más. A mi pueblo no se le puede exigir más.
P.Entiendo que es pronto, pero ¿han planteado dedicarle algún tipo de espacio a las víctimas?
R.Habrá que valorarlo bien, porque estas cosas hay que pensarlas y tenemos todo el tiempo por delante. Lo principal es que las personas que siguen ingresadas se recuperen y que los heridos puedan recuperar sus vidas. Luego será el momento del homenaje, de crear algo que sea un símbolo, que perdure. Por lo pronto, este domingo celebramos un funeral en la caseta municipal para honrar a las víctimas.
P.En la misma noche del accidente, en las redes sociales y por los grupos de wasap empezó a circular una entrevista del año 2024 en la que usted advertía a la Consejería de Sanidad de que la construcción del nuevo centro de salud no se podía retrasar más. ¿Ha cambiado algo la situación?
R.Nada, está en la misma situación que hace ya muchos años. Se le cedieron los terrenos a la Junta de Andalucía y he tenido reuniones con la delegación un montón de veces, e incluso a la anterior consejera de Salud, Catalina García, le llegué a pedir un encuentro, pero no me atendió siquiera, me mandó con la viceconsejera. Al final, me remitieron a la delegada de Sanidad, María Jesús Botella, pero nunca me ha resuelto nada en este aspecto. Así que seguimos en un inmueble de los años 60, una infraestructura anticuada que no está adaptada para responder a las necesidades actuales del municipio y que tanto los profesionales como los usuarios del centro de salud tienen que sufrir. Pero no hay manera de que se nos escuche, y vemos que nos han pasado por delante proyectos de centros de salud como el de Montoro o el de Bujalance, algunos de ellos que no estaban ni dibujados cuando nuestro proyecto estaba ya redactado. Así que cuando quieran retomarlo tendrán que actualizarlo porque seguramente ya no cumpla la normativa.
P.Hasta el momento, el Gobierno central, la Junta y los ayuntamientos han mostrado una unidad ejemplar en la gestión del accidente, aunque en las últimas horas empiezan a escucharse voces críticas y la trifulca parece a punto de estallar. ¿Quiere enviar algún mensaje?
R.Esto lo digo no como político, sino como ciudadano. Ante una tragedia de esta magnitud sólo caben el consenso y el comportamiento ejemplar que hasta ahora hemos visto, sin reproches, como tiene que ser.
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