Francisco Durán Alcalá | Director del Patronato Niceto Alcalá-Zamora "No creo que hoy día haya ningún partido en el que Niceto Alcalá-Zamora pudiera encasillarse"

  • El responsable del Patronato reivindica la figura del presidente de la II República y lamenta que no se valore su papel moderado, "su honestidad, moralidad y su trayectoria jurídica”

Francisco Durán, director del Patronato Alcalá-Zamora.

Francisco Durán, director del Patronato Alcalá-Zamora. / El Día

El Patronato Niceto Alcalá-Zamora de Priego de Córdoba está desarrollando una serie de actividades con motivo de los 90 años de la proclamación de la II República. Además de exposiciones y jornadas de análisis, el director de esta entidad, Francisco Durán Alcalá, ha ofrecido una conferencia organizada por el Consejo Notarial de Andalucía, en la que ha abordado los aspectos biográficos de Alcalá-Zamora Niceto y ha expuesto tanto el patrimonio de la Casa Museo, donde nació y vivió, y la labor que realiza su patronato desde hace 28 años.

-¿Qué puede encontrarse en la Casa Museo?

-Está dividido en tres plantas. La primera contiene una sala con retratos de antepasados y cómo estos influyen en su vida; un salón de invierno con retratos del presidente, despensa, cocina y bodega. Incluye un asombroso patio y un jardín con una escena centenario con busto de don Niceto y una sala de conferencias y exposiciones. De la segunda planta llama la atención su decoración, su mobiliario y el pavimento, e incluye el dormitorio de los padres, referencias a su formación académica, su carrera administrativa y su paso a Madrid. En la Sala Monárquica encontramos documentos como sus actas de diputados, referencias a la Constitución y a la Proclamación de la II República y otras donaciones realizadas por personas de Priego. Finaliza con una sala emotiva, la del Exilio, con las maletas que usó fuera de España y referencias a su aislamiento y muerte en el extranjero. En la tercera planta se encuentra la biblioteca, que está abierta la público, la sede del patronato, la sala de juntas, el consejo general y el almacén.

-¿Cuál es su relación con Niceto Alcalá-Zamora? ¿Por qué le interesa su figura?

-Es una larguísima historia. El primer contacto que tengo es en el 1977. Ese verano yo estaba matriculado en Filosofía y Letras, en Córdoba, y no tenía la menor idea de quién era Niceto Alcalá-Zamora. Ese año se celebraba el centenario de su nacimiento y se repuso la placa que indicaba que había nacido en esa casa. Yo pasaba por allí cuando sus hijos hablaban en la puerta de que los restos pudieran volver a España y se recobrara y reconociera su figura. Ya en 1983 entré como concejal en el Ayuntamiento de Priego de Córdoba y en el 1987 hicimos una primera exposición fotográfica sobre la Guerra Civil. Encontramos mucho material y gracias a la donación que fundamentalmente nos hacen sus hijos en 1990 se gesta la creación del patronato.

-¿Le recuerda la situación actual, de mucha polarización pero al mismo tiempo de mucha fragmentación política, a aquella de la República?

-Tendemos a simplificar, entonces y ahora. Se percibe mucho extremismo y ni antes ni ahora es todo así. No hay dos Españas, hay otras muchas opciones. La tendencia política de don Niceto es de centro-derecha, con un alto componente moderador, pero no termina su mandato, es destituido en abril de 1936 por una interpretación extraña de la Constitución. Con él cae la república democrática moderada. Luego llega Azaña y es cuando los ánimos se enervan. La guerra civil no se produce porque haya extremismos en las repúblicas, sino por un golpe de estado. Ahora que se habla tanto de la III República, hay grupos que no defienden precisamente los valores de la II en la época de don Niceto, que eran muy moderados, una república de orden.

"Para las fuerzas que ganan las elecciones Alcalá Zamora es muy moderado y es un freno a la izquierda, les estorba"

-Inicialmente, Alcalá-Zamora era monárquico y forma gobierno con Alfonso XIII.

-Aunque cause sorpresa, Ortega y Gasset apoya inicialmente la dictadura y el PSOE apoya también el golpe de Primo de Rivera. Niceto, que es ministro de Guerra en el 23, dimite precisamente por desencuentros con Alfonso XIII y Primo de Rivera, que le pide que permanezca como consejero permanente. Niceto le dice que no, a menos que devuelva las libertades arrebatadas. Es la actitud del rey y la dictadura lo que le hace renegar de la Monarquía y declararse republicano. Está claro: las dictaduras tienden a perpetuarse y los intelectuales están al servicio de la República.

-Presidente de la República y con firmes creencias religiosas…

-Cuando visitamos la casa nos encontramos el crucifijo. La gente se sorprende y nos dice que eso no puede ser. Pero es que ser republicano no es ser de izquierda ni derecha ni ser ateo. Muchos republicanos eran muy católicos, como Niceto. Él defiende el laicismo como buen católico, pero como hombre de estado considera que no son apropiadas algunas cuestiones e intenta llegar a un acuerdo con la Iglesia.

-El Frente Popular, al que como republicano podría estar más afín, también terminó renegando de él.

-Es normal. Para las fuerzas que ganan las elecciones, Alcalá Zamora es muy moderado y es un freno a la izquierda, les estorba. Y las derechas no le perdonan que no nombrara presidente a Gil Robles. Pero no olvidemos que CEDA no era republicana. Su destitución es un claro golpe de estado parlamentario.

-¿Cómo le sorprende el inicio de la guerra civil?

-El 7 de julio él se encuentra en Santander para viajar con su familia a Alemania. El inicio de la guerra le sorprende camino de Irlanda. Para su familia acaba la alegría del viaje sabiendo que no podría volver. Viven en el exilio en París durante un tiempo, donde intenta reaccionar escribiendo artículos donde habla de lo que ha ocurrido y de lo que se debe hacer. Intenta evitar, sin éxito, que sus dos hijos, uno comunista y otro socialista, se vengan a España a luchar. Incluso les quita los pasaportes. Ya en 1939, Francia está medio ocupada por Hitler y la otra media por el gobierno colaboracionista de Vichy y los grandes líderes perseguidos salen. Él lo hace por Marsella. Llega a Argentina en enero de 1942, renuncia a todo tipo de subvención para los exiliados y vive modestamente escribiendo artículos.

Durán muestra el original del primer retrato oficial del primer presidente de la II República. Durán muestra el original del primer retrato oficial del primer presidente de la II República.

Durán muestra el original del primer retrato oficial del primer presidente de la II República. / Rafa Alcaide / Efe

-¿Tuvo algún tipo de negociación con el régimen franquista para negociar su regreso?

-Es famosa la frase que él pronunciara de que nunca vendría para recoger su  patrimonio, sino su patria. Recordemos que todo su patrimonio es expoliado en la guerra. Cuando muere, en 1949, Queipo de Llano, que era su consuegro, le escribe una carta a Franco para que, ya que Niceto ha fallecido, pueda volver su hija. No lo permite hasta 1953.

-¿Cree que es una figura poco reconocida o estudiada?

-Por supuesto, porque el problema es el mismo. Cuando se habla de la II República, la figura que se recupera es Manuel Azaña, que sin duda era más político; el papel moderado de Alcalá Zamora hace que quede en segundo plano. La izquierda ha recuperado a sus figuras y la derecha lo considera de izquierda. Todo el mundo le va a criticar y Azaña no podía con él. Pero nadie debería cuestionar su honestidad, moralidad y su trayectoria jurídica. Tenía uno de los mejores despachos de Madrid.

-¿Cómo cree que encajaría en el panorama político actual?

-Ahora hay quien se quiere apropiar de la tercera España, sin éxito. No creo que hoy haya ningún partido en el que pudiera encasillarse a don Niceto Alcalá-Zamora.

"En el panorama político español hay disciplina de voto e incluso hay gente gente que ni escucha, está con el móvil o el ordenador. No hay vergüenza ni ética"

-¿Tiene aquella clase dirigente política con más altura política que la actual?

-El problema de la política actual es que se ha deshumanizado, no hay capacidad de oratoria ni de convencimiento, ha desaparecido. Hoy la palabra no tiene ningún valor. Cualquier persona hoy en el Congreso puede decir lo que quiera, la verdad más absoluta, que no va a rascar nada. Niceto, cuando más diputados tiene, son 17 pero saca adelante propuestas porque convence con argumentos y oratoria. Yo puedo estar equivocado pero si se me argumenta y se me da información puedo cambiar de opinión. Hoy en día eso es inconcebible en el panorama político español. Hay disciplina de voto e incluso hay gente que ni escucha, está con el móvil o el ordenador. No hay vergüenza ni ética. Son gente que no me representa.

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