Vega del Guadalquivir

Ochavillo aplaza al sábado su tradicional batalla de la harina debido a la lluvia

  • El Ayuntamiento había preparado 120 kilos de munición

Unos niños se tiran harina en Ochavillo del Río. Unos niños se tiran harina en Ochavillo del Río.

Unos niños se tiran harina en Ochavillo del Río. / R. Morales

Los vecinos de Ochavillo del Río, en Fuente Palmera, reciben desde hace más de 60 años la Cuaresma con su popular batalla de la harina, una tradición que este año ha sucumbido ante las inclemencias meteorológicas. Por primera vez, este ritual ha tenido que ser aplazado y no se ha podido celebrar durante el Miércoles de Ceniza, aunque se trasladará al próximo sábado.

Tras meditar y tomar la decisión, la alcaldesa, Aroa Moro (IU), reconoció que no estaba previsto suspender la fiesta a pesar de que las previsiones meteorológicas no eran favorables, aunque finalmente habrá que esperar a este sábado. Y es que con el agua cayendo en la entidad local autónoma (ELA) el panorama de ayer no era el de otras ocasiones, cuando desde primera hora de la mañana los niños comienzan a tirarse harina y a embadurnarse de polvo blanco.

Algo que podrá producirse finalmente el sábado “para cumplir con la tradición y no quedarnos con la espinita de ver a Ochavillo de blanco”, argumentó Moro. Al no existir precedente en este cambio de fechas, el concejal Enrique González manifestó que “por eso es la decisión difícil”.

De momento, los 120 kilos preparados para la batalla tendrán que esperar unos días y quizás aumente dicha cantidad, según la afluencia de participantes. Aun así, antes de que se anunciase la suspensión, tres niños fueron prácticamente los únicos que desafiaron a la lluvia y se echaron a la calle.

Entre ellos, el nieto de Mercedes Castell, la persona que dio origen a esta liturgia local: “Mi abuela era la panadera de Ochavillos. Le llegaron unos muchachos y le echaron ceniza de los braseros a los ojos. Mi abuela cogió un saco de harina y se lio a echarle a todo el mundo harina”, recordó Francisco Baena.

Junto a la plaza Real, vive una pareja de ancianos, Antonio Mengual y Antonio Bernal, que no recuerdan ninguna otra edición en la que no haya circulado la harina por el pequeño municipio. Incluso Bernal desgranó cómo los representantes dejaron de acudir en la fecha a la zona para evitar la blanca contienda.

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