Puerto del Calatraveño

Una mañana de silencios en Posadas

  • La provincia de Córdoba llora el primer asesinato machista del año, que tiene como víctima a una vecina malena, justo la semana en que se celebra el Día Internacional de la Mujer

La Guardia Civil acordona el escenario del crimen de Posadas. La Guardia Civil acordona el escenario del crimen de Posadas.

La Guardia Civil acordona el escenario del crimen de Posadas. / Juan Ayala

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se celebra con gritos y marchas, con carreras, con colores y jolgorio, manifiestos y gritos. Pero la desigualdad máxima, el ejemplo extremo de machismo, se mastica en silencio, como un puño que aprieta el estómago y deja sin respiración. O en voz baja. Casi en susurros, como ha vuelto a quedar patente esta semana en Posadas, convertido en escenario del primer asesinato machista del año en la provincia de Córdoba.

Concepción Fernández, de 65 años, la víctima, regresaba a la vivienda que tantos años había compartido con el agresor, su exmarido, para terminar de recoger su ropa y sus objetos personales. Acompañada de su hermana y de una amiga, regresó al número 19 de la calle Córdoba, en la barriada de Nuestra Señora de la Salud, un vecindario de casas bajas donde todos se conocen desde siempre y el tiempo transcurre sin más sobresaltos que los reveses cotidianos.

Hay quien relata que las acompañantes estaban también dentro del domicilio cuando se produjo la agresión mortal con un arma blanca, y otros vecinos hablan de que Conchi, alegre, emprendedora, empoderada como ahora se dice, habría entrado mientras ellas esperaban fuera. Entonces se produjo el homicidio, una “emboscada” como lo calificó la subdelegada del Gobierno, Rafaela Valenzuela.

El eco de los gritos desgarrados de su hermana resuenan todavía: “La han matado, la han matado”. Viéndose atrapado al otro lado de la puerta, el presunto agresor respondió disparándose en la cabeza a las llamadas de la Guardia Civil. Tras recibir asistencia sanitaria, fue trasladado en estado muy grave al Hospital Universitario Reina Sofía en una ambulancia escoltada por un furgón policial. Tras dos días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), su vida se apagó para siempre. Hay quienes dicen que este era el final que se merecía el homicida, pero esto priva a los familiares de la víctima y a su propio nombre de un juicio justo. Y a la sociedad, de conocer en qué se ha podido volver a fallar para que un crimen de este tipo vuelva a producirse.

Conchi, que de joven atendía una churrería y todos en el vecindario, amigos y familiares, recuerdan como a una mujer vitalista y generosa, se convierte en la víctima número 1.047 de la violencia machista desde que en 2003 el Gobierno puso en marcha la estadística oficial. Recuperó la cifra escalofriante el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien a través de la red social Twitter envió las condolencias a familiares y amigos.

No fue el único. Arrastrados tal vez por el ímpetu del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora hoy, por internet también hablaron el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; ministros, diputados, portavoces políticos y responsables institucionales varios. Todos recordaron a Concepción, un número en una estadística oficial para la Administración, y un puñado de recuerdos para los allegados y familiares, que el lunes intentaban encontrar alguna respuesta tras el precinto de la Guardia Civil.

Pero ahí solo había silencio. Lo captaron los reporteros gráficos y los periodistas que acudieron a la calle Córdoba a cubrir la noticia. Un silencio duro arrastrado por un mediodía ventoso y nublado. Ahí estaba la prima de Conchi, sentada en el bordillo de una acera, bloqueada. Recordando su último encuentro con ella, aquella misma mañana, apenas un par de horas, a la salida de un banco. Ya le había pagado a su abogado, el divorcio seguía adelante, superaba una operación de cáncer de pecho con optimismo, rehacía su vida de la mano de un compañero. Todo acabó aquella mañana silenciosa en la localidad de Posadas. De un silencio duro y pesado. Unos familiares se dieron un abrazo junto al cordón policial y se escuchó un llanto tímido y apagado.

Hoy miles de personas, presumiblemente, saldrán a la calle en defensa del feminismo, un movimiento que empieza a ramificarse con apellidos variopintas y que ya enfrenta a las propias mujeres. Pero es tan necesario como siempre que la unidad se mantenga. Porque casos como el de Conchi siguen siendo habituales, y enviar un tuit está bien, pero queda mucho por hacer.

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