El inquietante Cristo del Diablo da la cara

La familia de Enrique Muñoz intenta datar un fresco del sótano de su taberna

Juan Selfa, junto a la imagen religiosa.
Belén Higueras

palma del río, 31 de octubre 2013 - 05:01

La familia Muñoz, conocida como Los Diablos, aguarda en la bodega de su bar de la calle Portada de Palma del Río un misterio que, sin duda, dará mucho que hablar. Hace 29 años la familia decidió mudarse a esta antigua guarnecería propiedad de los Lopera, que haría las veces de domicilio y taberna. Enrique Muñoz, cabeza de familia y con tres hijos, abrió su negocio y descubrió que, en un sótano, una de las paredes reflejaba un rostro humano perfectamente definido y que, sin duda, se asimilaba a la cara de un Cristo.

Había mucho trabajo por delante y poco tiempo para prestar atención a esa figura negruzca que habitaba en la bodega. Sin comentarle a nadie el descubrimiento, Enrique dejó pasar los años hasta que, hace unos meses, Javier, uno de los hijos, localizó en esa galería el foco de termitas que tantos quebraderos de cabeza le daba.

Su sorpresa fue mayúscula cuando, además, se encontró con el rostro y, sin dudarlo, se lo contó a su padre, quien le explicó que él ya lo había visto años atrás. Javier consideró que el hallazgo era, cuanto menos, interesante y se puso en contacto con uno de los cronistas palmeños, Manuel Muñoz Rojo, y con el geofísico Juan Selfa.

Lo primero que harán los dueños del bar El Diablo es investigar el origen de tan extraña figura, teniendo en cuenta que los antiguos habitantes eran conocidos por su devoción a los santos y que, además, el subsuelo es muy húmedo. Con el uso del georradar, se busca una explicación científica y con la cámara termográfica, que ayuda a captar las frecuencias infrarrojas de los entes, tal vez, una razón paranormal. Mientras se aclara el misterio de su aparición, en Palma ya se habla del Cristo del Diablo.

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