Vega del Guadalquivir

La cooperativa Coare de Palma del Río se constituye como organización de productores

  • Fundada en el año 1944, sus 364 socios gestionan 1.022 hectáreas de cítricos en la comarca

Instalaciones de la Cooperativa Agrícola de Regantes (Coare). Instalaciones de la Cooperativa Agrícola de Regantes (Coare).

Instalaciones de la Cooperativa Agrícola de Regantes (Coare). / R. Morales

La Junta de Andalucía acaba de otorgar el distintivo de Organización de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) a la Cooperativa Agrícola de Regantes (Coare) de Palma del Río, una entidad fundada en 1944 y cuya antigüedad la convierte en una de las más longevas de Andalucía: “Decir 75 años es tres generaciones de agricultores, ya en la cuarta, es muy importante”, sostiene su gerente, David Chao.

Coare se convierte así en la sexta OPFH de la provincia de Córdoba tras Guadex, Hortofrutícola Las Huertas, Nectfruit y Sunaran, todas en Palma del Río, y la Unión Almendrera Andaluza, con sede en Priego de Córdoba. Desde 2007, además, la Junta de Andalucía no otorgaba este distintivo en la provincia.

Para lograr esta nueva calificación, hace dos años que Coare desarrolla su línea de cítricos, conformada por un total de 1.022 hectáreas de naranjos repartidos en el territorio palmeño y de la comarca del Valle del Guadalquivir. De los 364 socios que componen la firma, 68 de ellos integran este apartado citrícola que genera 30.000 peonadas de colección y manipulación, además de una capacidad productiva de 30 millones de kilos de naranja anuales y que rondará los 40 millones en los próximos años.

“Este reconocimiento nos permitirá recibir dinero comunitario europeo para nuestra actividad principal, que es la comercialización, y que nuestros socios pues puedan seguir desarrollando su actividad y poner más plantaciones y crecer”, explica Chao sobre el procedimiento riguroso al que se han sometido este tiempo. Ahora, este sello OPFH se traduce en la consolidación de tres empleos directos –un técnico para el campo y dos trabajadores en administración– y en la captación de 239.000 euros de los fondos operativos europeos. Esta última cantidad permitirá la plantación de 23 hectáreas de cítricos o la adquisición de maquinaria, personal, la adecuación de los riegos y nuevas tecnologías.

Una de las intenciones de la cooperativa pasa por levantar un almacén específico de naranjas para tratar parte de su producción. Actualmente, entre un 10% y 20% se comercializa mediante Foasat; otro 20% se pone en el mercado bajo el uso de medios propios de Coare y en torno al 30% se hace a través de acuerdos con empresas. El resto de las recolecciones se venden directamente en campo: “Lo que hacemos es utilizar todas las posibilidades que el mercado nos da, con el fin de conseguir a nuestros socios los mejores precios del mercado”, desgrana.

Una apuesta por la diversificación

La rama citrícola, no obstante, es sólo una más de toda la que maneja la marca palmeña, con una diversificación que es su principal seña de identidad. Entre sus servicios, ofrece tecnología para el mundo rural, seguros agrarios y generales, repuestos, asesoramiento agrario y una división de gasóleos para socios. en cuanto a sus productos, el catálogo oscila desde los cereales hasta la fabricación de piensos –con una elaboración de 20 millones de kilos anuales–. Sin olvidar las 600 hectáreas de olivar que conforman otro de los apartados.

“Es muy positivo que la zona se haya diversificado. El olivar se ha expandido mucho últimamente, se ha plantado almendro, se sigue sembrando cítrico”, resume Chao. Y esta diversificación del cultivo, por supuesto, permitirá en la comarca “más meses de actividad, más empleo y, lógicamente, más actividad comercial”, según el geretne.

En relación a este elemento, el certificado OPFH deja abierta otra puerta para Coare: la almendra. Y es que, a pesar de que ya cuenta con 400 hectáreas de este árbol, una de las ideas que se baraja es la ampliación de la distinción para incluir el fruto seco. De hecho, este año se ha llevado a cabo una prueba piloto consistente en el descapotado o pelado de dicho género. “Nos va a dar más posibilidades de crecimiento y de diversificación, que siempre es nuestro máximo objetivo”, remarca el responsable. Con tres cuartos de siglo de historia, esta nueva catalogación sirve a la cooperativa para continuar en su apuesta de futuro por el sector agrícola de la zona y por esa voluntad de consolidar la marca.

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