• La Asociación de Bodegas de Moriles empuja para situar al municipio a la vanguardia sin dejar de lado la tradición

  • Las cooperativas San Jerónimo y Nuestra Señora del Rosario, Doblas, San Pablo, El Monte y Lagar de Casablanca ya catan la cosecha de 2020

Campiña Sur

Seis brindis seis con los vinos nuevos de Moriles

El primer vino del año en el histórico Lagar de Casablanca, Moriles. El primer vino del año en el histórico Lagar de Casablanca, Moriles.

El primer vino del año en el histórico Lagar de Casablanca, Moriles.

Robles

Escrito por

· Ángel Robles

Redactor

Moriles nació del vino y sigue siendo vino. Y desde que en 2018 se fundara la Asociación de Bodegas, impulsada por seis productores, el sector experimenta una auténtica revolución en la que la tradición y la innovación se dan la mano. Es un resurgir metafórico y real que se materializa en un proyecto homónimo gracias al cual cooperativas, lagares y bodegas preparan nuevos productos que miran al futuro. Aunque en la recta final de noviembre, por San Andrés, lo que toca es catar el vino del año, el de la cosecha de 2020, el más tradicional.

Se le llama fresco, mosto-vino, vino nuevo o vino de tinaja, el léxico utilizado da igual, y puede adquirirse tanto a granel, que las bodegas más grandes emplean para el envejecimiento, o embotellado y en bag in box, que en los últimos años "se ha revelado para el sector como una estupenda alternativa para la venta a hostelería y restauración por su gran calidad de guarda y conservación", como destaca el gerente del colectivo, Cristóbal Luque.

Cuando la carretera A-3132, que conecta con Aguilar de la Frontera, se convierte en la calle Veintiocho de Febrero, ya no hay escapatoria. Una tras otra, a uno y otro margen, se suceden bodegas y cooperativas con sus conos -como aquí se llama a las tinajas- y sus depósitos de acero inoxidable donde los mostos descansan desde el verano. Es momento de catarlos. Aquí van las seis, para los valientes.

Cooperativa vitivinícola San Jerónimo, la primera

Bodega de conos en San Jerónimo. Bodega de conos en San Jerónimo.

Bodega de conos en San Jerónimo. / Robles

Fundada en 1955, la cooperativa vitivinícola San Jerónimo, en honor al patrón, es la decana del municipio y, de hecho, se erige como “la empresa en activo de más larga trayectoria”, explica su gerente, David Osuna. El volumen obtenido en la vendimia del covid-19 es de unos 500.000 litros de vino de tinaja, que se comercializará a granel para las sobretablas de las bodegas de crianza de la zona y una pequeña cantidad se envasará para la venta directa en botella y en bag in box de 15 y cinco litros, detalla Osuna, quien recalca que la cosecha ha sido de una calidad “excelente”.

San Jerónimo, que cumple 65 años en este 2020 aciago, es un monumento de los años 50, cuando se levantó, y poco ha cambiado desde entonces en lo arquitectónico, aunque desde el punto de vista enológico en los últimos años ha vivido una auténtica revolución. “Seguimos una labor de investigación de nuevos productos, intentando dar valor añadido a las producciones de nuestros socios”, explica. Actualmente, la sociedad se encuentra inmersa en dos proyectos sobre los que los cooperativistas tienen depositada “toda la ilusión”: la elaboración de un vino joven monovarietal 100% torrontés, en colaboración con el Ifapa de Cabra, y el lanzamiento de un vino de tinaja “suave” resultante de su participación en el proyecto Resurgir.

Bodegas Doblas, la innovación

Antonio Doblas, a punto de catar. Antonio Doblas, a punto de catar.

Antonio Doblas, a punto de catar. / Robles

Una casa como Bodegas Doblas, fundada en 1984, solo podría existir en Moriles. Lo explica su gerente, Antonio Doblas: “Las marcas de nuestros vinos están totalmente relacionadas con el pueblo de Moriles, que nació de una concentración de 13 lagares. Alrededor de estos se fueron asentando las familias, entre ellas los Doblas, lo que dio lugar a la aldea de Zapateros, que en 1912 se hizo independiente. Nuestras marcas son Doblas, Gran Doblas, Trece Lagares, Aldea de Zapateros y 1912 Conmemoración”, explica.

El vino de tinaja de este año, el mosto-vino o como cada uno quiera llamarlo ya está listo para catar. Es de una calidad “excelente”, subraya, “gracias a la climatología favorable de este año y a la estratégica situación de las viñas, localizadas en las mejores zonas de Moriles Altos”. La empresa utiliza un sistema de producción en conos y depósitos, combinando el método tradicional con una tecnología moderna que emplea equipos de frío para fermentación y estabilización de los caldos. “Nuestra bodega destaca por ser muy innovadora tanto en imagen como en sistemas de elaboración”, recalca.

El vino de tinaja se comercializa tanto en arrobas, para el relleno de bodegas particulares, como con la marca Tinaja Selección Envero, envasado en botellas de 0,75 centilitros y en bag in box de  cinco y 15 litros.

Bodegas El Monte, apuesta por el ‘terroir’

Antonio López, con la bodega El Monte al fondo. Antonio López, con la bodega El Monte al fondo.

Antonio López, con la bodega El Monte al fondo. / Robles

El gerente de Bodegas El Monte, Antonio López, presume de formar parte de una dinastía de viticultores que ya va por la cuarta generación, continuación del lagar Los Naranjos. “Eso nos aporta sabiduría y cariño en nuestros viñedos, situados en pleno corazón de Moriles Altos”, describe. Desde el vértice geodésico del cerro El Majuelo, a 425 metros sobre el nivel del mar, se obtiene la mejor panorámica posible del municipio y sus tierras, blancas y esponjosas. “Prácticamente nos auto abastecemos y, por ello, nuestra seña de identidad es la singularidad de nuestros vinos”, explica López.

El del año ya se puede degustar, “de singularidad sin igual”. Aunque lo mejor es catarlo, López lo describe: “Es expresivo, vivo y con grandes dotes de ser un excelente fino en el futuro”. Gracias al factor cercanía, en El Monte han trazado monocircuitos que permiten, cada 40 minutos, transportar el fruto al lagar en remolques de no más de 1.000 kilos; esto evita pérdidas cualitativas y ayuda a que el estado sanitario de la uva sea óptimo. Aunque, desgraciadamente –apunta-, el cambio climático es un hecho, y las últimas cosechas merman hasta un 40% de lo habitual, nada que no solucione “la filosofía de Moriles y la sapiencia de sus viticultores para tratar de obtener la máxima calidad”.

Aquí, el nuevo del año se puede adquirir en formato granel en pequeñas cantidades, bag in box de 15 y cinco litros y en botella bajo la marca MonteAlegre, que saldrá a la venta a principios de 2021. La tinaja, además, es la materia prima para elaborar tres finos con marca comercial: 3ª Criadera, Los Naranjos y Cebolla, un clásico. La bodega también produce un vino blanco de vendimia seleccionada, Monteverde, y su primer producto de vendimia nocturna, MonteAlbero; un amontillado y un px, San Ramón 1994.

Y el futuro, ¿por dónde va? "Tenemos ilusión por seguir mostrando al máximo el terroir de Moriles Altos. Por ello, la selección en crianza biológica es nuestra apuesta del presente y proyectos como el Resurgir son pistas de despegue para el Moriles del presente y del futuro", responde López.

Bodegas San Pablo, con solera

Bodegas San Pablo. Bodegas San Pablo.

Bodegas San Pablo. / Robles

Antonio Miguel Ojeda presume de estar al frente de la bodega más antigua de Moriles, San Pablo, que por supuesto cuenta “con las soleras más viejas” y, al mismo tiempo, utiliza “el sistema de elaboración más moderno”, depósitos de fermentación controlada. Fundado en 1903, que la fachada no engañe. El establecimiento es un museo-túnel del tiempo que da la bienvenida con depósitos de acero inoxidable, antiguos enseres para la cosecha y, por supuesto, una pequeña hornacina desde donde San Pablo bendice a los visitantes y al vino.

El nuevo de este año es fruto de una “cosecha excelente”, como la califica Ojeda. Y muestra de ello es la visita continua de vecinos que llegan para catarlo. Se sirve en botellas y en box de varios tamaños. Al fondo, el establecimiento guarda algunos secretos, como una pequeña nave para envejecimiento en la que se ponen a punto las distintas variedades de la zona y alguna más: fino, joven, dulce, px, pale cream, oloroso, amontillado, tinto, rosado y vermú. El gran arcano está en el subsuelo: una pequeña bodega en la que aguarda a ser descorchado un rosado “de gran calidad” con uvas tintas de su propiedad, resultado de la participación en el proyecto Resurgir.

Lagar de Casablanca, un monumento de cuatro siglos

Vino de Lagar de Casablanca. Vino de Lagar de Casablanca.

Vino de Lagar de Casablanca. / Robles

Al Lagar de Casablanca, con 400 años de antigüedad, le pesa la historia, aunque sus vinos de tinaja siguen siendo igual de frescos y pizpiretos. “Este año ha sido una vendimia muy buena. La uva ha estado muy sana y debido a las temperaturas la maduración ha sido perfecta. También hemos tenido una graduación acorde”, destaca el gerente. Aquí lo que manda es el método de elaboración “tradicional”, con conos de cemento, aunque la fermentación se realiza en depósitos para llevar un mejor control.

El lagar, “el más antiguo de Moriles y el que se encuentra a mayor altitud”, ha molturado 150.000 kilos de uva en la actual cosecha, y el primer vino ya sale de las tinajas directo a tiendas, restaurantes, bares y a “las pequeñas sacristías de la zona”. Pese a que la espaldera gana terreno, siguen manteniendo en gran parte el sistema “tradicional en vaso”, y de sus frutos salen fino solera, en rama, amontillado, joven, dulce o vermú. Casablanca también participa en el proyecto Resurgir, y prepara un joven nuevo elaborado con maceración pelicular de nombre Renacer en Ti. 

Nuestra Señora del Rosario, pasión por el socio

Mosto fresco en Nuestra Señora del Rosario. Mosto fresco en Nuestra Señora del Rosario.

Mosto fresco en Nuestra Señora del Rosario. / Robles

Fundada en 1973, este grupo de cooperativistas rinde homenaje a la patrona del municipio, la Virgen del Rosario. “Lo que nos caracteriza es que nosotros no compramos uva a terceras personas. Solo aceptamos las de nuestros socios. Eso, sumado a un minucioso trabajo realizado por nuestro personal, da la singularidad de nuestros caldos”, explica el presidente, José Carmona, quien subraya que el resultado de la cosecha de 2020 “solo se puede calificar de excelente”.

En su método de producción se utilizan depósitos de acero inoxidable, conos de cemento y botas de roble americano, dando prioridad “siempre” a la tradición. En la pasada vendimia, se obtuvo un volumen de 687.000 kilos de uva pedro ximénez y 85.000 vidueño, cuyo mosto ya puede degustarse en botellas de tres cuartos y bag in box de cinco y 15 litros. Aparte del vino de tinaja, también produce joven y fino. Y, próximamente, saldrá a la venta un nuevo vino elaborado con la variedad autóctona px que ha sido fermentado en barrica de roble con temperatura controlada. Como los demás, es resultado del Resurgir y acaba de recibir el premio de plata en la cata del Casino de Madrid. 

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