Adamuz intenta recuperarse tras el accidente de tren: "El pueblo ha vivido una gran tragedia"

El hospital de campaña desaparece y los afectados que quedaban son trasladados a Córdoba

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El responsable del Hogar del Pensionista de Adamuz cuenta cómo ha sido la noche tras el accidente de tren / Juan Ayala

En Adamuz la mañana después del accidente entre dos trenes hay una amalgama de mantas apiladas en mesas, estufas recogidas en un rincón, operarios municipales y voluntarios limpiando y fregando una caseta municipal después de que sirviera de hospital de campaña tras la tragedia ferroviaria. Fue el primer punto de atención a los más de 300 afectados que viajaban en los trenes que chocaron tras salir de la vía un convoy de Iryo, dejando 39 fallecidos hasta ahora y 122 heridos.

El pueblo todavía muestra los signos de la actividad frenética desplegada durante la madrugada para atender a los heridos. Todo el mundo se volcó en la medida de sus posibilidades, explica un trabajador municipal, Mateo Valverde. "Esto ha sido una tragedia muy grande. Así se ha vivido en el pueblo", repite. Mateo recuerda escenas vividas en ese improvisado hospital de campaña "dónde venían todos los que tenían heridas y sus familiares y los más graves se los llevaban al hospital".

"El pueblo ha vivido una gran tragedia", insiste. Un pueblo que, como Mateo afirma, "se ha volcado totalmente con los damnificados". Pero no solo el pueblo, refiere, también vecinos de toda la comarca del Alto Guadalquivir. "Todo el mundo traía comida, agua y otras bebidas, mantas, toda la ayuda que se necesitaba, todo era poco", refiere.

Minuto de silencio por el accidente ferroviario en Adamuz
Minuto de silencio por el accidente ferroviario en Adamuz / Juan Ayala

Esta mañana el escenario es distinto. Los afectados han sido trasladados a Córdoba y otros puntos mientras siguen las labores de acceso al tren Alvia, que cayó por un terraplén. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, explica que la mayor dificultad estará en acceder a los cuerpos de los fallecidos en ese tren y su identificación, que se hará en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba. Allí han empezado a llegar los primeros cadáveres mientras Adamuz intenta recobrarse, con sus vecinos unidos en torno a un minuto de silencio.

Historias que se quedan grabadas para siempre

Antonio Pérez Pavón prepara bocadillos y café en el Hogar del Pensionista, del que es adjudicatario, para que voluntarios de Protección Civil los lleven a los trabajadores que permanecen realizando labores en la zona cero del accidente. Son las 12:00 del lunes 19 de enero y no ha dormido desde las 08:00 del domingo 18 atendiendo a centenares de familiares de los damnificados en el accidente. "No se les ha cobrado nada por lo que se han comido y bebido, bastante tenían ya", comenta.

En esa labor de atención estuvo ayudado por su hijo Antonio. "Cuando llegaban con cajas de cartón, con objetos personales para mostrarlos a los familiares, malo", lamenta. Antonio cuenta alguna que otra historia vivida con los familiares que "jamás olvidaré". Como la protagonizada por "un hombre de Huelva que tiene cáncer y que no venía en uno de los trenes de milagro, porque no tuvo ganas de ir al fútbol. Estaba destrozado, desconsolado, porque un niño, familiar suyo, quiso a ir partido Atlético de Madrid - Alavés. Fueron al final el niño, sus padres y un primo del niño y han muerto los cuatro a la vuelta del partido".

Mantas apiladas en la caseta municipal de Adamuz el día después de la tragedia ferroviaria
Mantas apiladas en la caseta municipal de Adamuz el día después de la tragedia ferroviaria / Antonio Pizarro

Testigos de la labor solidaria "de todo el pueblo, que se ha volcado con los damnificados y sus familias", como Antonio destaca, han sido personas como Rocío Fernández, psicóloga de la Cruz Roja, quien llegó a Adamuz a las 21:30 del domingo 18. "Desde el primer momento hemos atendido a los familiares, prestándoles ayuda psicológica. Y también atendiendo si les hacía falta algo, como mantas o agua", relata.

Cruz Roja ha movilizado a un número importante de efectivos de distintos puntos de Andalucía, tal y como refiere Rocío. Son las 13:00 del lunes 19 y permanecen en Adamuz. "De apoyo psicosocial han venido compañeros de Jaén y de Granada", apunta. En una larga madrugada que, como Antonio, jamás olvidará, ha visto "mucha frustración, mucha desesperanza".

La frustración de "no saber dónde está tu familiar"

"Principalmente yo he atendido a los familiares de los desaparecidos, venían de fuera, no tenían donde alojarse y no sé movían de aquí, del Hogar del Pensionista, hasta no tener información y claro éramos testigos de esa frustración a flor de piel de no saber dónde está su familiar. Sí nos ponemos en esta situación, todos podemos entender esa sensación de mucha frustración y mucha desesperanza", añade Rocío.

Miembros de Protección Civil llevan comida a la zona cero para las personas afectadas.
Miembros de Protección Civil llevan comida a la zona cero para las personas afectadas. / Juan Ayala

Frente a la Caseta Municipal, Andrés Pastor y su hijo Julio contemplan el de aquí a allá de centenares de periodistas de distinta procedencia que pasan por la puerta de su taller de chapa y pintura. "No somos víctimas, ni tenemos familiares entre ellas, pero nos ponemos en su lugar y lo sentimos de corazón; estamos, como todo el pueblo, muy mal", comenta Andrés.

Su hijo Julio se volcó en ayudar desde el momento en el que se enteró de la tragedia. "Desde que lo vi en la tele y oí pasar muchas ambulancias y coches de Policía no pensé en otra cosa que en ayudar como si le hubiera pasado a alguien de mi familia; le dije a mi padre que yo no me podía quedar de brazos cruzados", refiere.

Julio fue al campo a por la furgoneta del trabajo y "la cargué de colchones y mantas que teníamos allí". Después fue a un supermercado a por agua y alimentos "para llevarlo a todo a prisa a la caseta municipal, donde se había montado el hospital de campaña". Después ofreció su furgoneta para acercarse hasta la zona cero cargada con mantas, agua y alimentos. "Allí me lo recogía todo Cruz Roja, y las llevaba en sus furgonetas, ya que no querían que pasáramos a ese lugar donde se había liado algo muy grande, algo dantesco", sentencia.

Julio Pastor habla sobre cómo ayudó
Julio Pastor habla sobre cómo ayudó / Juan Ayala

La prioridad ahora pasa por "la identificación de las víctimas"

Son los mismos centenares de periodistas que se agolpan a las puertas del Hogar del Pensionista para grabar la última hora de la Guardia Civil sobre el siniestro. La portavoz del Instituto Armado en Andalucía, Rosa Reina, destaca que "ahora nuestro trabajo está centrado en la identificación de las víctimas". La Guardia Civil ha abierto una oficina en la Comandancia de Córdoba -también se ha hecho en las de Huelva, Málaga y Madrid- para que los familiares directos acudan a denunciar y a aportar muestras de ADN para cotejar con las personas fallecidas para proceder a su identificación.

En Córdoba, en la comandancia ubicada en avenida de Medina Azahara, 2; en Huelva, en el número 1 de la calle Guadalcanal; en Málaga, en el número 44 de la avenida Arroyo de los Ángeles; y en Madrid, en la Zona de la Guardia Civil, ubicada en la calle Batalla del Salado, 32.

Tras tener conocimiento del accidente, la Guardia Civil montó un operativo de servicio orientado al rescate y auxilio de las personas que viajaban en los trenes. Desde entonces trabajan en la zona unos 220 efectivos del Instituto Armado, que han realizado "auxilio y traslado de personas a hospitales cercanos". La identificación de las víctimas se está llevando a cabo a través del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.

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