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Todolivo espera comercializar nuevas variedades mejoradas en el año 2021

  • La compañía investiga con los olivos en una finca de Pedro Abad

  • El fin es superar "en productividad, precocidad y rendimiento graso" a sus padres genéticos

El consejero delegado de Todolivo, Alfonso Gómez. El consejero delegado de Todolivo, Alfonso Gómez.

El consejero delegado de Todolivo, Alfonso Gómez. / Jordi Vidal

La empresa Todolivo espera comercializar sus nuevas variedades de aceituna en 2021, según ha adelantado el consejero delegado de la firma, Alfonso Gómez. La compañía trasladó el pasado mes de marzo a la Universidad de Córdoba (UCO)los resultados de la investigación respecto a 38 nuevas variedades conseguidas de forma natural para hacer realidad “en un plazo de 24 meses” la patente. “Esas variedades las hemos conseguido mediante polinización cruzada y las hemos acompañado en la finca de 19 variedades plantadas nacionales o internacionales para compararlas”, ha explicado durante una visita a la finca experimental, ubicada en Pedro Abad.

Gómez ha recordado que el programa de mejora se inició en 2007 y que, tras plantar más de 2.000 variedades, 38 “han superado en productividad, en precocidad y en rendimiento graso a sus padres, que ya eran muy productivos”. “Además, sus padres los seleccionamos por su alta resistencia y tolerancia a distintas enfermedades, con lo cual lo normal es que lo hijos hereden también esas virtudes”, ha añadido Gómez.

“Hemos hecho nuevos ensayos diferentes para que sea lo más significativa posible la información que nos den esos ensayos. Este año hemos recolectado uno de esos nueve y la información que nos da es altísima”, ha incidido. “Hemos visto también un seto más evolucionado y hemos conseguido disminuir un 40% el coste de inversión y un 30% los costes de mantenimiento”, ha puntualizado.

Gómez ha detallado que la principal ventaja del olivar de seto, el que defiende Todolivo, es “que conseguimos que el 100% del aceite de la finca es que sea de la máxima categoría posible”. Y ello se logra “gracias a la velocidad de recolección que tienen las máquinas cosechadoras, lo que nos permite recoger la totalidad del fruto del árbol sin tocar el suelo en muy poco tiempo, justo cuando el fruto tiene el mejor momento de maduración posible para producir un aceite de extraordinaria calidad”.

De la mano de la Universidad

El proyecto arranca en 2007, cuando la compañía firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Córdoba (UCO) para iniciar y desarrollar un ambicioso programa de mejora genética, en concreto, con el equipo de los profesores Diego Barranco, Luis Rallo y Concepción Muñoz, que eran especialistas en la materia. El objetivo era obtener nuevas variedades, más productivas y tolerantes a enfermedades, que, a su vez, permitieran también obtener aceites de oliva virgen extra (AOVE) con nuevos sabores y aromas frutados, utilizando, para ello, un método natural como es la polinización en los cruzamientos.

“Llevar adelante este programa ha significado cumplir un sueño e intentar luchar por hacerlo realidad. Es verdad que no es un camino fácil, que requiere de una buena dosis de ilusión, paciencia y de una gran determinación”, aseguran desde la firma.

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