Campiña Sur

Santaella vive el día grande de la Virgen del Valle de manera especial

  • El municipio, que ha suspendido la procesión, podrá visitar a su patrona en la Catedral de la Campiña hasta el 20 de septiembre

La Virgen del Valle, expuesta en la parroquia de la Asunción. La Virgen del Valle, expuesta en la parroquia de la Asunción.

La Virgen del Valle, expuesta en la parroquia de la Asunción. / Cristóbal Río

Debía ser un día bullicioso y festivo en Santaella, cuyos 4.600 vecinos tienen anotado en color rojo en el calendario el 8 de septiembre. Y más cuando se trata de un año terminado en 0 o en 5, como corresponde a este 2020. Y es que la patrona, la Virgen del Valle, tiene la peculiaridad de procesionar solo cada cinco años, pero la crisis sanitaria del covid-19 lo ha impedido en esta ocasión. "Sentimos mucho hacer las cosas de esta manera, pero las circunstancias nos obligan y la salud pública está por encima de todo", se ha disculpado el hermano mayor de la cofradía, Antonio Martínez Tejero.

Así que, suspendida la procesión que debía llevar este martes a esta pequeña gran talla desde su santuario hasta la parroquia de la Asunción, este último templo se ha convertido en el escenario de las liturgias y será hogar de peregrinaje desde todos los municipios de la comarca hasta el próximo día 20. Porque no hay mal que por bien no venga: la Virgen del Valle nunca había permanecido tanto tiempo en el barrio de la Villa, corazón del municipio. 

Las puertas de la Catedral de la Campiña se han abierto minutos antes de las 07:30 para la misa del alba, la que inaugura la festividad. Situada entre el altar mayor y el sagrario, la patrona ha recibido a los primeros fieles en el centro de un bello altar de flores, a la manera de un resplandor, como si un valle la abrazara, entre ángeles y querubines, rosas y bellas flores claras. Este exorno está inspirado en uno que lució la imagen en 1867 con motivo de unos actos extraordinarios.

A las 11:30 tiene lugar la misa de función del Valle, la principal, que cada año reúne a miles de personas y que en este 2020 debía marcar el inicio de una populosa procesión. Pero, ya se sabe, el coronavirus lo ha impedido.

Los fieles, no obstante, tendrán la posibilidad de reencontrarse con la patrona santaellana durante los próximos días. Este miércoles, 9 de septiembre, se celebra la misa de hermandad y de los presentes a las 11:30. El día 10, es el turno de la misa de ausentes y el sábado, día 12, empieza la novena hasta el día 20. El aforo en la parroquia es de unas 120 personas.

Y, para quienes no tengan la posibilidad de asistir a estos actos religiosos, la hermandad ha previsto un amplio horario de puertas abiertas en la parroquia. Los días 9 y 10, de 10:30 a 13:00 y de 19:00 a 21:00; el día 11, de 10:00 a 12:00 y de 20:00 a 21:30; el 12 y del 14 al 19, de 10:00 a 12:00 y 19:15 a 21:00, y los días 13 y 20 de 10:30 a 13:00 y de 19:00 a 21:00.

El hermano mayor ha querido dar las gracias "de una manera muy especial" a todas las personas que han hecho posible que, pese a las dificultades, estos actos se celebren, y ha agradecido los donativos recibidos, sin los cuales -ha hecho un llamamiento- las liturgias y el mantenimiento del santuario se pondrían en dificultades. Antonio Martínez, además, ha agradecido el "comportamiento ejemplar" mostrado por sus vecinos en los últimos días tras el anuncio de la suspensión de los actos principales de la onomástica, y ha confiado en que las liturgias se desarrollen sin problema.

"La Virgen nos ayudará a salir de esta situación", ha confiado el hermano mayor, que ha ejemplificado con un "viva" toda la devoción del pueblo santaellano a su Virgen.

Una talla del siglo XIII

Según el relato popular, la imagen de la Virgen apareció en el paraje llamado Mata del Valle sobre una higuera. El pueblo quiso levantar una ermita para ella en el Molino Alto, pero todo lo que construían durante el día se venía abajo milagrosamente durante la noche. Este era el modo mediante el cual manifestaba la Virgen su deseo de no ser trasladada del lugar donde se apareció. Así, y tras dos o tres intentos, el pueblo entendió el mensaje y la ermita se construyó entonces en el mismo lugar donde se halló, donde aún se conserva el tronco de la higuera sobre el que estaba posada.

En 2018, la talla fue sometida a una ¡restauración que deparó importantes sorpresas. La principal: los orígenes. Así, se remontaría al siglo XIII en lugar de al XV, como hasta ahora se pensaba, una datación única en Andalucía.

La del Valle es una imagen sedente tallada en madera de haya con Jesús en sus brazos, aunque el niño que se conserva es muy posterior. En febrero de 2018 se llevó al taller de Rafael Fernández Aguilar, en Córdoba capital, para someterla a una profunda restauración. La talla estaba afectada por carcoma; también se intervino sobre el rostro, que recuperó su policromía y formas originales, algo visible sobre todo en la nariz, que se había reconstruido con anterioridad.

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