Subbética

Los niños de Acuarela de Barrios de Lucena no tienen acceso a la enseñanza telemática

Alumnos en una de las sesiones. Alumnos en una de las sesiones.

Alumnos en una de las sesiones. / El Día

Los menores que asisten cada tarde a la sede de la ONG Acuarela de Barrios, en Lucena,están sufriendo uno de los reveses de la emergencia sanitaria mundial del coronavirus y el cese de la actividad lectiva presencial. La implantación desde los centros educativos, en exclusiva, de la educación digital, complica sobremanera el aprendizaje de los menores en cuyos hogares la conexión a Internet y los dispositivos electrónicos constituyen lujos impensables e inalcanzables.

Los voluntarios de esta organización guían y acompañan a los niños en la realización de las tareas escolares y refuerzan sus competencias. Una rutina paralizada por el cierre de estas instalaciones, ubicadas en la calle Lebrillos, y que coincidió con la clausura de colegios e institutos.

Estos niños y jóvenes de entre 6 y 17 años, aproximadamente unos 40 y originarios de países como Rumanía, Marruecos y Argentina, son miembros de familias en riesgo o exclusión social.

Ana Franco, promotora y directora de esta fundación, relata que esta tesitura hace que “los niños se estén quedando un poco atrás” porque esta enseñanza telemática “nos dificulta muchísimo” nuestra misión. Reflexiona, además, que “como ocurre siempre, la infancia en riesgo, en una situación de emergencia o diferente, es donde se ven las diferencias, no están preparados, y es prácticamente imposible”.

Desde Acuarela de Barrios, fundada en 2012, ya han entablado conversaciones con el Ayuntamiento de Lucena con el propósito de explorar opciones que posibiliten dotar a estos usuarios de, al menos, unas 15 tablets durante este período de confinamiento.

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