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Ni sola ni borracha

Incitar a comportamientos prohibitivos por contrarios a la salud pública trae consecuencias susceptibles de reproche penal

Dizque fue una señora, con rango de Ministra de Igualdad de nuestro glorioso Gobierno -una tal Irene Montero- quien acuñó la expresión Quiero llegar a casa sola y borracha, hoy convertida en… lema. Como era de esperar, el dicho pronunciamiento está siendo objeto de críticas del más variado cariz por parte de los distintos medios de comunicación. Y todas (o casi todas), de naturaleza política. Obviamente, al autor de esta "opinión" no le pasó desapercibida la medida reivindicativa que (parece añorar) la dicha responsable política: Utilizando un verbo predicativo en primera persona singular, no le duelen prendas en aseverar: "Quiero llegar a casa sola y borracha".

Por su condición de persona mayor de edad y en plenitud de la capacidad de actuación que le suponemos, la susodicha está en su derecho de hacer uso de su libertad como le parezca. En consecuencia, puede querer "… llegar a casa" -o a la luna- como le dé la reverendísima gana. Incluso "…sola y borracha".

Pero, por su rango de responsable de la cosa pública, está obligada a medir -y mucho- sus… aseveraciones. Y el no hacerlo, puede acarrear situaciones indeseables.

La expresión objeto de análisis (Quiero llegar a casa sola y borracha) no es una ocurrencia que podamos atribuir a "Rita la cantaora". No. Lo dijo una señora con la categoría de Ministra. En consecuencia, la proposición enunciada devino en lema, que propugna que los demás hagamos lo que la Ministra "quiere" para sí: "llegar a casa…". Además de la relevancia política, el… invento de la señora Ministra no puede -ni debe- prosperar.

Una persona -hombre o mujer- borracha no está en condiciones de ir "sola" ni siquiera "a (su) casa"… como "quiere" la Ministra. Debe acudir a las urgencias de un Centro sanitario. Porque, quienes resulten estar afectados de intoxicación etílica precisan de unos cuidados tales que no se puede prescindir de ellos sin poner sus vidas en un serio peligro. Incluso, de morir por ahogamiento.

Por ello -y a juicio de Las Tendillas- la Ministra tiene toda la libertad del mundo para… "llegar" a donde le parezca… "sola" y "borracha". Pero el provocar comportamientos prohibitivos por contrarios a la salud pública y la seguridad personal trae consecuencias, susceptibles de reproche penal.

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