ESTA crisis nos va a cambiar las costumbres. A la alegría de bolsillo sucede ya un encogimiento de la cartera. Se empezó a notar en las ya lejanísimas vacaciones. Los que otras veces se pegaban un mes en la playa, ahora han recortado a una semanita y el resto lo han distribuido de forma más razonable. Si antes se iba a las rebajas a comprar un par de gangas, a partir de ahora la ganga será, directamente, no ir y aprovechar al máximo ropa y calzado. Veremos lo que pasa en Navidad, pero lo que ya es seguro es que la crisis nos va a cambiar la Semana Santa, porque los taxistas subirán la tarifa a precio de festivo el lunes, el martes y el miércoles. Así quienes quieran disfrutar de La Agonía y del Prendimiento el Martes Santo, por ejemplo, tendrán que desplazarse andando aunque ambas salidas disten más de cinco kilómetros. Así nos ahorraremos ocho o nueve euros, que nos servirán para las bebidas, el bocadillo, las pipas y demás necesidades de días tan señalados.

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