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La mala pipa

El BOJA acaba de ocuparse de las cachimbas. Uso individual y completa desinfección. Una bocanada puede salir muy cara

órdenes. La mayoría de los jefes tienen como prioridad dictarlas. Otra cosa es que se puedan cumplir. A veces es lo de menos. Lo destacado es la producción. Generar un importante volumen de preceptos que los subordinados deberán acatar para así justificar la notoriedad del cargo. La Junta ha heredado del Gobierno central el Mando Único de esta pandemia. Y también de eso se trata, de hacerse notar. El BOE se toma un merecido descanso después de alarmarnos durante cien días y, en el caso de Andalucía, el BOJA le ha relevado con similar ímpetu.

El espacio de la burocracia virtual no se ha resentido. La proliferación de dictámenes continúa inundando nuestras vidas aunque la mayoría sigamos ajenos a sus contenidos. Es la nueva normarrealidad con la que la Ejecutivo autonómico sujeta las riendas del destino de sus contribuyentes.

Estas órdenes son como la energía, ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman. La del pasado 25 de junio de la Consejería de Salud servía para modificar otra emitida el 19. Los números y apartados de la anterior regla vigente aparecen ahora con matizaciones a sus contenidos. En este infinito de lo cotidiano que se pretende controlar siempre hay algún un factor de riesgo que se ha pasó por alto.

Al décimo segundo apartado del decreto autónomico le han añadido la letra h, de humo. Con ella, el boletín oficial andaluz otorga visibilidad al de las cachimbas. Bares, pubs y establecimientos de hostelería quedan advertidos de que estas pipas de agua y sus accesorios sólo pueden ser de uso individual, nunca compartido. Y que después de que el cliente culmine con éxito sus aspiraciones, hay que desinfectar completamente el material utilizado y todas las superficies que se hayan expuesto al contacto. Una bocanada puede resultar muy cara. Con estas exigencias también para los empresarios. Ya es mala pipa, podrán replicar los fumadores.

Pipa es una palabra con múltiples acepciones y con dos cuentos. Sin mudar una letra es semilla de girasol y lengüeta de un instrumento de viento, las chirimías. En Colombia, se la asignan a las barrigas prominentes. Y todos decodificamos el lenguaje si nos comentan que alguien la lleva encima, la pipa, la pistola. No el exceso de vientre. Hay quien se lo pasa pipa. O como ese comerciante de Granada, denunciado por saltarse el confinamiento tras dar positivo en coronavirus, y del que sencillamente podemos concluir que tiene muy mala pipa. Viene bien de vez en cuando echarle un vistazo al BOJA.

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