En tránsito
Eduardo Jordá
Temporal
En los estupendos y recuperados Penguin Clásicos se ha reeditado en formato de bolsillo Los secretos de Oxford de Dorothy L. Sayers (1893-1957), una de las más grandes damas de crimen británicas. Sobre esta novela me limito a reproducir lo que escribió José María Guelbenzu en El País tras su primera edición: “Una cumbre del género, una mujer de singular inteligencia y cultura, un detective magnífico y uno de esos relatos –clásicos, sí– que te hacen añorar los felices fines de semana junto a un libro”. Muy cierto. Se lee con el regusto, para algunos culpable, que produce la gran literatura de evasión inteligente.
La editorial ha tenido el acierto de incluir una breve presentación en la que cuenta con legítimo orgullo el origen de los libros de bolsillo Penguin. La historia es tan bonita –y tan british– que no me resisto a compartirla con ustedes: “En 1934, al regresar a Londres tras visitar a su amiga Agatha Christie, el joven editor Allen Lane hizo un alto en el quiosco de libros de la estación Exeter St Davids y notó que solo se vendían libros caros y de mala calidad. Comprendió que al público lector le haría falta justo lo contrario: buenos libros a un precio asequible. Al año siguiente fundó con sus dos hermanos Penguin Books, la empresa con la que creó el libro de bolsillo e inició una revolución editorial en todo el mundo… En su afán por acercar los libros al público, en 1937 Lane ideó la Penguincubator, una máquina expendedora que ofrecía una selección de libros de bolsillo en la estación de Charing Cross Road para que nadie se quedara sin su libro al esperar el tren”. La estrecha relación entre la democratización de la lectura y el ferrocarril es un hermoso episodio de la historia de la lectura.
Tras el pionero Allen vinieron el mismo año de 1939 los pocket books americanos de Simon & Schuster y nuestros Austral de Espasa Calpe, en 1949 la Biblioteca Universale Rizzoli y en 1953 Le livre de poche de Henri Filipacchi. Encuentro encantador que Allen ideara el libro de bolsillo tras visitar a Agatha Christie, rival y amiga de Doroty L. Sayers cuyo Los secretos de Oxford ahora reeditada, como todas las novelas protagonizadas por el elegante Lord Peter Wimsey que ella ideó inspirándose en Fred Astaire y el Bertie de Wodehouse, les recomiendo.
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