Alto y claro
José Antonio Carrizosa
Una película de nazis en el telediario
Este PSOE hundido también en Aragón. No queda ya ni la coartada cutre de “que viene la derecha”, que vaya si vino, ni la hipócrita del “mañana tenemos ejecutiva urgente”. Confieso que es una alegría. Que Alegría fracase acerca un poco más el final de este vacío pernicioso. No se presentaba el PSOE –que no comparece desde hace ya demasiado tiempo–, sino otro estertor político de Pedro Sánchez. Una sigla hurtada para una estrategia, si es que la hubo, agotada.
Pero la alegría dura poco. Llega enseguida la pena.
Azcón, y el PP, ni convencen ni ilusionan, porque gestionan sin relato y sin ambición, dejando un hueco que otros ocupan sin despeinarse. Vox sube como la espuma sin hacer prácticamente nada para ello. Ninguna propuesta seria, ningún proyecto reconocible: fuera inmigrantes, toros y tradiciones, y poco más. Y, aun así, suma.
España no se ha vuelto de extrema derecha de repente. España está harta. Profundamente harta. Y Sánchez es hoy el mejor activo político de Abascal. Hay que enterarse de una vez. Cada gesto de soberbia, cada huida hacia adelante, cada nueva mentira, cada entrega al nacionalismo (incluso al repugnante de Bildu), y cada reducción del adversario a caricatura alimenta exactamente lo que dice combatir.
Los extremos funcionan así: se radicalizan, se retroalimentan y, en el proceso, van sumando a gente razonable, cansada, de buena voluntad, que acaba engrosando las filas de los majaderos que los dirigen. No por convicción, sino por hastío.
Y mientras tanto, tengo una pregunta que me martillea la cabeza desde hace ya y sigue sin respuesta: ¿por qué no un espacio político central, blindado, serio? ¿Tan difícil es asumir que casi toda España es progresista en lo social y liberal en lo económico? Radicalmente normal. Mayoritaria. Silenciosa. El electorado existe, la necesidad también, ¿las ganas? Creo que ya sin duda. Pienso de verdad que si la gente de centro izquierda y la de centro derecha de este país prescinde un poco del adjetivo y se, insisto, centra en el sustantivo, hay partida para un espacio útil que transforme y proteja. Que haga, ¡ay, Felipe!, que España funcione.
Primero, lo urgente, de acuerdo, pero, después de Sánchez, cuenten los días, lo importante. ¿Y si nos empeñamos?
También te puede interesar
Alto y claro
José Antonio Carrizosa
Una película de nazis en el telediario
Monticello
Víctor J. Vázquez
Pepe Tudela
Brindis al sol
Alberto González Troyano
Epistolarios
Quousque tandem
Luis Chacón
La estrategia populista
Lo último