Lo de Mañueco

Será mala suerte si el candidato de Cs consigue lo suficiente para mandar a Mañueco a la llamada Venta del Nabo

Será mala suerte si el candidato de Ciudadanos consigue lo necesario para mandar a Mañueco, aunque gane, a la llamada Venta del Nabo. Mala suerte para Mañueco, claro. Ni siquiera para el PP, que invitará al actual presidente en funciones, con profundo pesar y lágrimas de cocodrilo, para que se despida de la afición por el bien del convento. Y abrir la ventanilla de pactos con otra cara. Francisco Igea, médico digestólogo, va a las elecciones con el bisturí entre los dientes, ciego perdido (pero lúcido) por hacerle pagar a Mañueco su estrategia del todo o nada. Será una colonoscopia en toda regla. A la tercera irá la vencida, digo yo. Porque le salió bien en Murcia, y en Madrid. Al PP. Pero claro, ni Igea es… este ¿cómo se llamaba? Aguado, sí, Aguado. Ni el de Murcia, que lo conocen en Murcia, posiblemente en Cartagena también. No sé lo que sabe en realidad Tezanos y le ha dicho a los de su partido al oído pero me malicio que en Castilla y León puede empezar la emersión del invento de Albert Rivera, que echó a perder por su soberbia y falta de patriotismo constitucional. Pactando con lo socialistas, si les llega. En el castigo llevará la penitencia, Mañueco, si no tiene más horizonte que el de Vox. Conservará el gobierno pero perderá el sueño mucho más que Pedro Sánchez. Con un joven llamado García Gallardo en la vicepresidencia del Gobierno muerto de hambre por mandar, estar y ser. Mañueco, pues, va a pasar a la politología como un emblema. De las operaciones arriesgadas, del aventurerismo, del fracaso estratégico. Porque carece del 'factor A", a de Ayuso. Duro oficio, de cualquier modo. Es que Igea lo tiene todo perdido y tanto Garcia Gallardo como Mañueco lo tienen todo por ganar. Bueno, y el candidato del PSOE Tudanca, el de Podemos y los monoaurales, que lo que tienen estará en venta desde el minuto uno, si los castellanos y los leones hacen apuestas por estos aventureros de la España vaciada. Es lo que parece, un batiburrillo de intereses, aprendices de brujos y otras faramallas. Todos doblegados ante el poder de la España profunda que es esa Castilla y León de nombres sonoros que chorrean historia, las ciudades del Patrimonio español más exclusivo y emocionalmente importante. Por la profunda fractura del 711 y el largo proceso de construcción de la España más parecida a la España de hoy. Duró siete siglos para ser resumida en unos versos de Antonio Machado, 'Castilla miserable, ayer dominadora / envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora', una crueldad sin duda que alguien tiene que revertir. ¿Será sin Mañueco?

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