Carlos Colón

Llamar unión al trágala

La ciudad y los días

El apoyo de Cs al PSOE les viene de perlas al primero para arañarle votos y al segundo para arrinconar al PP

04 de septiembre 2020 - 02:38

Esto es hemeroteca, no opinión. Hace casi exactamente un año, el 13 de octubre de 2019, Pedro Sánchez, entrevistado por este periódico, dijo: "La relación con Rivera se estropeó cuando pactó con Vox en Andalucía". Y al progrerío (que no es lo mismo que progresismo) y el sanchismo (que no es lo mismo que socialismo) le pareció democráticamente sano y políticamente lógico. En cambio, si Casado se niega a pactar con Sánchez mientras Podemos esté en el Gobierno es un inconsciente que bloquea la vida política y actúa inconstitucionalmente no reconociendo la legitimidad del Gobierno PSOE-Podemos. Por lo que se ve aislar tras un cordón sanitario a Vox es profilaxis democrática y hacer lo mismo con Podemos es anticonstitucional. De Madrid a Berlín hay mucho más de 2320 kilómetros: allí es posible la Gran Coalición que frena a los extremistas y populistas.

Es cierto que la situación no es la misma en octubre de 2019 y en septiembre de 2020: la pandemia está de por medio (con sus efectos agravados por una mala gestión) y la excepcionalidad del momento requiere medidas excepcionales y altura de miras… Pero por parte de todos. Para Sánchez unión significa sumisión y altura de miras, adoptar su visión. Para que haya negociación ambas partes deben hacer concesiones y está claro que Sánchez no las hace porque le conviene situar al PP ante dos únicas opciones: entreguismo o bloqueo. En ambos casos él gana y pierde Casado. Y lo peor es que también perdemos todos.

Arrimadas aprovecha la situación invocando la excepcionalidad para buscar un hueco a su destrozado partido. Le viene bien que se titule "Casado rechaza la 'tregua política' que pide Arrimadas y sigue en el bloqueo" (El País). En cambio, Podemos sí puede vetar a Ciudadanos: "Si Sánchez pacta los presupuestos con Ciudadanos que no cuente con nosotros". Ultimátum después matizado por este curioso requisito: que el PSOE asuma sus condiciones y después hable de lo que quiera con Arrimadas. Lo que Sánchez resume así: "Somos un Gobierno de coalición, no monocolor. Todos los interlocutores tienen que reconocerlo". Es decir que no van a vetar a Ciudadanos, pero sí a hacerle tragar los que PSOE y Podemos decidan como "acuerdo de Gobierno" con algún minúsculo retoque que justifique su apoyo. Lo que le viene de perlas al PSOE para arrinconar al PP y a Ciudadanos para arañarle votos.

También te puede interesar

stats