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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

Jubilarse a los 40

El movimiento FIRE recuerda al oficio de rentista de la era del ladrillo: vivir la vida sin tener que trabajar

Otra vez los millennials. Están detrás del boom de los apartamentos turísticos, han transformado la manera en que nos movemos -dentro y fuera de nuestras ciudades-, han puesto contra las cuerdas a las industrias culturales y ahora, contradiciendo ese perfil de frivolidad, impaciencia y superficialidad tecnológica con que tendemos a retratarlos, nos dan lecciones de vida epicúrea.

En pleno debate sobre la insostenibilidad del sistema de pensiones, rehenes de ese hilo musical que nos machaca animándonos a trabajar más, por menos dinero, durante más tiempo y con mayor precariedad, irrumpe un movimiento de nuevos ricos idealistas y modestos que están dispuestos a demostrarnos que es posible jubilarse antes de los 40.

Nada tienen que ver con los supuestos destinatarios de los "pisos colmena" con que la promotora Haibu 4.0 acaba de desembarcar en Barcelona reavivando la polémica sobre los límites de la habitabilidad. Siguiendo la estela de los hoteles cápsula de Japón, proponen cubículos de menos de 2 metros por 250 euros al mes. ¿Una indecencia? Lo opina la alcaldesa Ada Colau pero sin decir cómo resolver la imparable escalada de precios de los alquileres en las grandes ciudades turísticas. ¿Es mejor compartir piso en plan comuna?

Al final, la verdadera disrupción tiene más que ver con lo que pensamos que con lo que hacemos. ¿Han oído hablar del movimiento FIRE? Parecen frikis -probablemente lo sean- pero tienen las ideas más claras que muchos ejecutivos y empresarios de éxito. Su aspiración no es ser funcionarios y vivir del Estado como declara la mayoría de los estudiantes de nuestro país; están convencidos de que pueden ganar tanto dinero -no mucho, sólo el suficiente- como para vivir sin trabajar el resto de su vida. Han encontrado un nicho de ingresos en internet y están decididos a explotarlo para, sin excesos y con modestia, vivir del cuento.

Un tipo con bigote inventó el término: independencia financiera anticipada. Ya hay sesudos estudios de matemáticos y expertos laborales en internet para orientarnos sobre cómo calcular el momento en que nos podemos jubilar a partir de una ecuación simple: cuánto ganamos y con cuánto somos capaces de vivir. Me recuerda el oficio de rentista de la era del ladrillo. La clave, dicen, es que entren más gallinas que las que salen. Obviamente no es fácil, pero ya hay más de un treinteañero que lo ha conseguido (Pau Ninja ha pasado de trabajar en Decathlon a ganar más de 100.000 euros al año). Yo llego tarde pero tengo clarísimo que prefiero pensar en la osadía de estos jóvenes que en las recomendaciones del Pacto de Toledo...

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