Las dos orillas

José Joaquín León

Dilma abre la puerta

VIVIMOS en un mundo raro, víctima de nuestros propios tópicos. Se nos presenta a España como paraíso de la modernidad, y hasta parece que los avances de la mujer dependen de un Ministerio de Igualdad de más o de menos. Bibiana Aído cayó en la trampa de revolucionar el idioma con las miembras y cosas así; y al cabo del tiempo se ha visto degradada ella, en un ejemplo personal de que los avances con Zapatero a veces van para atrás, como el cangrejo de antes.

También llama la atención que en algunos países que pasan por machistas la mujer tiene más poder que en España. Brasil es el último ejemplo. El tópico presenta a las brasileñas como la principal cantera mundial de las top models, y no sólo por Giselle, y hasta de ser un emporio de la prostitución. Sin embargo, en este Brasil del Carnaval de Río y días de sol en Copacabana, que tiene también su otra cara en Sao Paulo, ha ocurrido algo que nunca ha pasado en España. Por vez primera en su historia, una mujer, Dilma Rousseff, ha sido elegida presidenta. Esta Dilma ha abierto la puerta del máximo poder político de su país para suceder a Lula, que ha sido un mito viviente, un presidente más inteligente de lo que algunos suponían.

La biografía de esta Dilma que ha llegado a la presidencia de Brasil resulta exótica y curiosa. Es hija de un comunista búlgaro exilado, fue guerillera durante la dictadura militar y ha sido jefa de gabinete de Lula. Esta señora, de 62 años, pese a su azarosa biografía, tiene toda la pinta de respetable abuela ama de casa, por no decir excursionista del Inserso, ahora que tanto se llevan los aspectos de las señoras y señoritas, desde Leire Pajín. Podría parecer incluso compañera de café de media tarde de Rita Barberá, que también tiene aspecto así como ella, lo que confirma que los aspectos de las mujeres engañan y no son los que parecen. Cada mujer es un enigma, lo debería entender hasta el alcalde de Valladolid.

En un país como Brasil, que es una potencia emergente y tiene fama de poco igualitario, la nueva presidenta será Dilma Rousseff, una mujer. En un país como la India, que es otra potencia emergente y tiene fama de ser uno de los países más machistas del mundo, la presidenta es Pratibha Patil, una mujer, por no recordar a jefas de Gobierno como Indira Gandhi, que lo fue hace tiempo, o a Sonia Gandhi, que es más de ahora. Pero en un país como España, el paraíso del feminismo mundial gracias al suprimido Ministerio de Igualdad, nunca hemos tenido una presidenta del Gobierno. A lo más que hemos llegado es a una vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Fue cesada por el mismo que suprimió el Ministerio. Se cargó la paridad y puso a Rubalcaba, un tío bastante feo que nunca posará en Vogue.

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