Anotaciones al margen

Alegría limitada

Esperemos que ningúnpaís de la UE active el freno de emergencia y cierre el grifo de los euros

Se dice que Pedro Sánchez está satisfecho con la visita de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea y, ciertamente, no es para menos. Supone la escenificación del comienzo de la llegada de dinero a España para reactivar la economía. Bruselas ya ha dado luz verde al plan presentado, que fue bautizado con el rimbombante nombre de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Se trata de una buena noticia, pero está limitada por varias razones. De entrada, en los PGE se presupuestaron 27.000 millones, pero esa la cifra que vendrá será de 8.000 millones menos; aunque en el parecer de Sánchez, para contrarrestar críticas, ha manifestado que esa es una cantidad asumible. Por tanto, ahí tenemos un desajuste entre lo previsto y lo que se va a recibir; casi un tercio de lo que se esperaba, lo que no es nada despreciable. Sin embargo, hay otros aspectos adicionales que tienen una especial importancia en relación con las ayudas prometidas. Uno de ellos es la pretensión europea de que se alcance el mayor consenso político en el uso de esos fondos, algo que posiblemente, tal como está el panorama, será bastante difícil de alcanzar por la desconfianza del resto de los grupos parlamentarios no incluidos en el gobierno con el preside Sánchez. Que se anuncie la convocatoria de una Conferencia de Presidentes autonómicos, hacia finales de julio, para dar cuenta del citado plan, servirá de poco para contentar a más de uno de ellos. El Consejo de Estado alertó de la falta de controles para garantizar la correcta aplicación de los recursos procedentes de la UE y esto lo saben sus miembros, por lo que no se fían. Pero, además, la experiencia de la pandemia puso en evidencia la mentira de la cogobernanza desde la Moncloa. Las decisiones se tomaban antes de cada reunión con los presidentes o consejeros, por lo que se imposibilitaban aportaciones, diálogos y acuerdos. Y no solo eso, en más de una ocasión, las mismas se conocían previamente a través de los medios de comunicación. Por otra parte, otra de las cuestiones es la de la opacidad. Al respecto, los portavoces parlamentarios se quejan reiteradamente y se sienten decepcionados y enfadados por la falta de información relevante, así como de transparencia. Sería deseable que Sánchez y la oposición hicieran un esfuerzo por solventar problemas, no vaya a ser que, en cualquier momento, algún país que nos tenga en el punto de mira activara el llamado freno de emergencia y cerrara el grifo de los euros.

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