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Cultura

La memoria africana de Jean Rouch

  • Intermedio edita un imprescindible cofre con cinco DVD sobre el cineasta

Cada nueva referencia del sello Intermedio paga una deuda pendiente al espectador español con la historia del cine moderno. Sus exquisitas ediciones, cuidadas hasta el más mínimo detalle en calidad, diseño y contenidos adicionales, nos han devuelto la ilusión por comprar DVD en tiempos de descargas y circulación clandestina. Cada nuevo cofre, y el de Jean Rouch es posiblemente el más atractivo de todos, ilumina y ensancha nuestro horizonte y apreciación del hecho cinematográfico desde la lucidez de los textos e imágenes que lo acompañan, integrando el discurso crítico como correlato indispensable que sitúa, desentraña y amplifica el valor de una obra a la luz del presente y a través de las voces más estimulantes de la crítica de nuestros días.

El cofre Jean Rouch, que incluye 5 DVD y un magnífico libro de 64 páginas con textos e ilustraciones de Santiago y Virginia Fillol y Fran Benavente, prolonga el interés del sello por el cine de no-ficción iniciado con las series dedicadas a Van Der Keuken y Depardon. Le toca ahora el turno al padre de todos ellos, al cineasta que, a partir del magisterio de Flaherty, abrió ese camino de interacción entre cine, realidad, reflexividad y etnografía desde finales de los años 40, justo cuando en Europa se fraguaba el germen de la modernidad. Le toca ahora el turno al cineasta viajero que mejor ha explorado, retratado y contado el continente africano, integrándose en su paisaje, mezclándose con el otro, respetando sus tiempos y sus movimientos, despojándose de toda mirada paternalista, justo en un periodo histórico convulso de transición desde la época colonial a la independencia de los estados, recuperando su universo mítico, sus ritos y costumbres ancestrales, recreándolas a través de un complejo ejercicio de interacción entre la realidad y su representación, haciendo partícipes a sus protagonistas, borrando las fronteras entre el documental y la ficción para unirlos en un mismo trazo inseparable.

Este cofre incluye algunos de los mejores filmes africanos de Rouch (1917-2004). En el primer DVD aparecen títulos rodados entre Níger y Ghana, Jaguar (1954-1967), Los amos locos (1955), Mammy water (1953-1956) y Los tambores de antaño (Tourou y Bitti) (1971), que se adscriben a la estética del cine-trance, a través de la cual Rouch se introduce (literalmente) en el interior de ciertos rituales de posesión con la conciencia de que su presencia añade una dimensión diferente a los acontecimientos filmados.

Con Rouch se borra la utopía de la sacrosanta objetividad documental. Él siempre integró la cámara, el proceso, la necesaria ficción que reordena la realidad en un relato (infantil), su propia voz como narrador en primera persona, como partes del discurso. Sus etnoficciones se sitúan en una línea de renovación de la Antropología. Como nos recuerda Alán Salvadó, "la etnografía, para él, no consiste en tomar instantáneas de una civilización, en momificar seres vivos. Se trata del medio de crear nuevas relaciones entre hombres hasta entonces extranjeros, derribar las barreras geográficas, culturales, lingüísticas, raciales... Luchar para crear una interacción entre el individuo Jean Rouch y los otros individuos. A fuerza de delimitar la investigación etnográfica por preocupaciones morales, aquella deviene expresión artística".

El segundo DVD está dedicado a los filmes rodados en Costa de Marfil, entre los que se cuentan Yo, un negro (1958) y La pirámide humana (1959), largometrajes de innegable contenido político, gran libertad formal y cualidades híbridas en los que se construye ya la interioridad de los personajes a partir de un continuo juego de improvisación y provocación por parte de Rouch. En las fronteras entre Níger y Malí se desarrollan los filmes del tercer DVD: La caza del león con arco (1958-1965, León de Oro en Venecia) y Un león llamado El Americano (1968), dos fascinantes muestras de la relación cómplice entre el hombre y el león a través de la espera y de los rituales ancestrales que acompañan una práctica en vías de extinción. En el cuarto, De Níger a Francia (y viceversa), aparecen Poco a poco (1968-1970), en la que recupera a los protagonistas de Jaguar, ahora de visita en París, y el documental, perteneciente a serie Cine, de nuestro tiempo, Mosso Mosso (Jean Rouch como si…), (1998), en el que podemos acompañar al cineasta durante la preparación, simulada e improvisada, de una de sus películas.

El DVD que completa el cofre incluye tres títulos rodados en Francia: Dionisio (1984) intenta poner en práctica el concepto de cine-placer a través de una fábula sobre la distancia entre la Academia y el taller y la idea de la necesidad del culto dionisiaco en las sociedades industriales. Las viudas de 15 años (1964), una exploración del mundo adolescente al contacto con la sociedad moderna en la estela de la experiencia sociológica de Crónica de un verano (1961, con Edgar Morin), y La goumbé de los jóvenes juerguistas (1965), cierran el material original de la colección.

Como complementos alusivos, el cofre incluye también el ensayo cinematográfico de Isa Campo e Isaki Lacuesta Alpha, and again, que nos lleva a Australia y a sus campos de refugiados bajo la inspiración de Chris Marker, y Tact, cortometraje de Ballada y Gil que nos regala a un divertido Rouch contando un chiste sobre Los amos locos y la Reina Isabel II de Inglaterra durante un viaje en coche por Barcelona.

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