Arqueología

El misterio de la escultura íbera hallada en La Rambla: ¿leona o loba?

La escultura íbera hallada en La Rambla, vista desde un lateral. La escultura íbera hallada en La Rambla, vista desde un lateral.

La escultura íbera hallada en La Rambla, vista desde un lateral.

Efe / Salas

Escrito por

· Ángela Alba

Redactora

La escultura íbera hallada en La Rambla por un agricultor mientras araba un olivar ha protagonizado portadas de periódicos y programas de radio y televisión a nivel nacional. Sobre todo ha llamado la atención su buen estado de conservación, lo que la hace una pieza única, un descubrimiento excepcional. En un principio se la identificó con una leona debido a que en la provincia han proliferado este tipo de esculturas en la zona de la Campiña principalmente, aunque también han aparecido algunas en el Alto Guadalquivir. Sin embargo, cuando los arqueólogos la han examinado -los más afortunados en persona y el resto a través de las imágenes que han circulado de ella desde todos los ángulos- han empezado a aflorar las dudas. ¿Es una leona o una loba?

La única certeza hasta el momento es que se trata de un animal carnívoro, pero los expertos no están seguros de que pueda ser un león porque tiene rasgos que pueden coincidir tanto con los de este gran felino como con los de un lobo. El arqueólogo municipal de Baena y director del Museo Histórico de la localidad, José Antonio Morena, explica que por la cabeza podría tratarse de un lobo, sin embargo, en la parte posterior hay restos de la cola, que parece demasiado larga, como la de los leones. En todo caso, a simple vista hay bastantes diferencias con las leonas ibéricas de Córdoba.

El valor excepcional de esta figura podría acrecentarse si se tratase de un cánido ya que en la provincia y, en general, en Andalucía son pocos los ejemplos de este animal en el arte íbero y sobre todo en tan buen estado de conservación.

Morena, que es experto en esculturas zoomorfas ibéricas, recuerda que Córdoba contaba con otra pieza que representaba a una loba íbera. Fue hallada en el cerro de los Molinillos de Baena, pero la Junta la trasladó en febrero de 2020 desde el Museo de Bellas Artes de Córdoba al Museo Íbero de Jaén para que formase parte de su colección permanente.

La loba de Baena, datada entre los siglos V y II a.C, es una pieza única al igual que lo es la hallada en La Rambla, ambas hechas en piedra caliza blanca. Una de sus características comunes es que las dos sujetan a un herbívoro muerto, aunque cada una está en una posición distinta -la de Baena sentada sobre sus extremidades posteriores y la de La Rambla echada sobre la presa- .

Loba íbera encontrada en el cerro de los Molinillos de Baena. Loba íbera encontrada en el cerro de los Molinillos de Baena.

Loba íbera encontrada en el cerro de los Molinillos de Baena. / Museo Histórico de Baena

La loba baenense tiene además bajo el vientre una cría en actitud de mamar, lo que representa el poder de dar vida y muerte a la vez. "Se ve claramente que es una loba, esta última de La Rambla no sabemos si es loba, lobo o leona", incide Morena.

El arqueólogo también hace referencia al llamado Cerrillo Blanco de Porcuna (Jaén), donde se halló uno de los mayores conjuntos escultóricos de época ibérica y en el que hay representadas figuras humanas (guerreros), caballos, fieras y animales mitológicos. De ese yacimiento se conserva una cabeza de un lobo que tiene en la boca un herbívoro que parece un cordero. Es decir, el patrón se repite en varias esculturas, por lo que "quizá esto nos hable de un mito o leyenda que no conocemos porque del mundo ibérico no sabemos casi nada ya que su escritura aún no se ha traducido".

Otro lobo íbero, aunque de este solo se conserva su cabeza, es el de El Pajarillo, en Huelma (Jaén), que presenta una actitud agresiva y amenazante, con las orejas inclinadas hacia atrás, el hocico arrugado y la boca entreabierta. Está fechado en el siglo IV a. C.

Lobo de El Pajarillo, en Huelma (Jaén). Lobo de El Pajarillo, en Huelma (Jaén).

Lobo de El Pajarillo, en Huelma (Jaén).

José Antonio Morena indica que el estudio de la zona donde apareció la escultura de La Rambla y una posterior excavación que sacara algún vestigio a la luz "nos ayudaría mucho para saber la funcionalidad y la fecha", que es otro de los elementos que suele estar en el aire en el caso de estas obras. En el caso de la de La Rambla parece que es antigua, entre el siglo IV y V antes de Cristo. "Si apareciera algún tipo de cerámica, por ejemplo de tipo griego, ayudaría a dar una cronología más concreta", puntualiza.

La pieza hallada en La Rambla pesa 166 kilos, es una escultura exenta o de bulto redondo (está labrada por todos los lados) y podría haber estado colocada sobre un pilar-estela (monumento funerario), aunque no se puede descartar que formara parte de un conjunto escultórico. Para eso habría que conocer su contexto arqueológico, insiste Morena. En este sentido, la Delegación de Cultura de la Junta ha anunciado que va a hacer un estudio en la zona del hallazgo ya que allí no hay documentado ningún yacimiento.

En caso de que en este sondeo no se dilucide nada, "hay que deducir que la pieza no está en su sitio y que hará tiempo, quizá siglos, que la encontraron en otro lugar y la trasladaron por lo que fuera. Si está en su sitio, tiene que haber algo más, como mínimo el basamento donde estaba colocada porque esto no se ponía sobre la tierra", concluye el arqueólogo.

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