Elvira Sastre. Escritora “Por ser mujeres y jóvenes, a las escritoras se nos juzga de una manera distinta”

  • La autora, que ha logrado atraer a la poesía a miles de jóvenes, ha dado el salto a la narrativa con ‘Días sin ti’, novela con la que ha conseguido el Premio Biblioteca Breve y que ha presentado este lunes en Córdoba

Elvira Sastre posa con su libro 'Días sin ti' junto a los Sotos de la Albolafia. Elvira Sastre posa con su libro 'Días sin ti' junto a los Sotos de la Albolafia.

Elvira Sastre posa con su libro 'Días sin ti' junto a los Sotos de la Albolafia. / Juan Ayala

Elvira Sastre (Segovia, 1992) se ha convertido en una de las escritoras más exitosas del panorama nacional. Seguida en redes sociales por cientos de miles de personas, ha conseguido llevar la poesía hasta los jóvenes, un público difícil de atrapar. En ese género ha publicado Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo (2013), Baluarte (2014), Ya nadie baila (2015) y La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (2016). Acaba de dar el salto a la narrativa con Días sin ti (editorial Seix Barral), una obra con la que ha conseguido el Premio Biblioteca Breve 2019 y que ha presentado este lunes en Córdoba.

–¿Cómo se siente tras haber ganado un premio tan importante de la literatura española con su primera novela?

–Muy agradecida y a la vez nerviosa porque hay que estar a la altura. Es verdad que te da un prestigio que luego hay que ganárselo, aunque después de las cosas que dijo el jurado me siento más tranquila.

–¿Por qué el salto de la poesía a la narrativa?

–Me apetecía explorar ese territorio. Vengo de la poesía, sigo en ella y es un sitio donde ya me siento bastante segura. Me apetecía probar y aprender cosas nuevas, verme en otros sitios, ver si era capaz de conseguir lo que no me creía capaz y explorar todo ese género.

–¿Qué referentes tiene en la narrativa?

–Desde pequeña he leído de todo, tengo muchas referencias. Es verdad que a la hora de escribir este libro sí que me fijé bastante en la narrativa francesa porque me gusta mucho. Además, Seix Barral tiene una colección de autores franceses con novelas que me parecen muy bonitas, y en especial La delicadeza, de David Foenkinos, porque cuando la leí me gustó mucho la manera que tenía de contar una historia muy sencilla de una forma muy bonita.

–¿Qué espacio ocupa el lenguaje poético en Días sin ti?

–He intentado que no predomine para diferenciar la técnica narrativa de la poética. He hecho un esfuerzo y trabajado para que eso no pasara, pero es verdad que tampoco lo he rechazado porque forma parte de mi manera de escribir y es verdad que lo he centrado mucho en las frases y reflexiones del personaje de Dora, que era quizás donde me sentía más cómoda.

"He hecho un esfuerzo y he trabajado para que el lenguaje poético no predominara en esta obra"

–Al igual que en su poemario Baluarte, en esta novela hay una cuenta hacia delante, hacia el olvido. ¿Qué relación hay entre ambas obras?

–Con las frases que escribí en Baluarte, de alguna manera a modo de diario, pretendía explorar desde el punto de vista poético todas esas etapas que hay desde que una relación se rompe o hay una ausencia por algún motivo hasta cómo llegamos a estar bien, porque parecía como un salto que no se había explorado o por lo menos yo no lo había visto. La verdad es que gustó mucho a los lectores, cada uno lo hizo suyo, me han llegado muchísimas historias al respecto y me apetecía ponerle nombres, personajes y acciones.

–¿Qué hay de autobiográfico en esta novela?

–No hay tanto de autobiográfico como sí de inspiración. Al final es inevitable, pero he intentado no limitarme en cuanto a eso. La poesía sí es más autobiográfica. El personaje de Dora tiene mucho de mi abuela, sobre todo su manera de ver la vida, de concebir el amor y de llevar las ausencias. En la ruptura de Gael no me veo tan reflejada porque no somos tan iguales, pero sí que tiene cosas mías.

–De hecho, el libro está dedicado a sus abuelos. ¿Hay una reivindicación de los mayores?

–Sí, era una de las cosas que quería poner sobre el papel; ese respeto y lo tontos que somos por no escuchar a nuestros abuelos cuando tenemos la suerte de que estén vivos, o bien a la gente mayor que tenemos cerca. Ellos nos pueden dar pequeñas pistas a la hora de afrontar nuestro futuro. No contar con ellos es algo que me produce mucha tristeza.

–¿Hay una llamada hacia la memoria y la memoria histórica?

–Hay un canto tanto a la memoria emocional y sentimental como a la memoria histórica, que al final son dos conceptos muy distintos y a la vez muy iguales. Si estamos hechos de nuestros recuerdos y nuestra memoria, la memoria histórica ahí tiene un papel fundamental, como en la historia de este país. No es tan lejano, son nuestros abuelos los que están ahí; hay gente que no puede vivir en paz porque no sabe dónde están sus seres queridos. Creo que esto es un asunto que no se trata como merece.

–A lo largo de su carrera ha colaborado con músicos, cantautores e ilustradores. ¿Cómo se interrelacionan esas artes con su escritura?

–Es un terreno a explorar. La verdad es que lo disfruto porque se crea como un tercer arte, una mezcla. Aprendes muchísimo. Yo me he curtido mucho trabajando con diferentes artistas porque me han ayudado y hemos conseguido crear una sinergia que el público disfruta un montón.

"Me he curtido trabajando con diferentes artistas y hemos conseguido crear una sinergia"

–En los últimos años se está produciendo un movimiento muy importante de jóvenes escritoras que fichan por grandes editoriales, como por ejemplo Luna Miguel, Alba Carballal o usted misma. ¿Cómo ve este fenómeno?

–Es de justicia. Era un hueco que estaba ahí, que merecía ser ocupado y que nos dieran no ya a nosotras, sino a la mujer en general; el espacio que todas merecemos y por el que tenemos que pelear. Es verdad que, igualmente, aunque estemos ahí siento que se nos juzga de una manera distinta por ser mujeres y por ser jóvenes. Parece que tienes que demostrar todo el rato que mereces estar donde estás. Me da la impresión de que hay un juicio en la interfaz de todo esto que no se tiene con los hombres que publican. En ese sentido, seguimos luchando y hay que intentar despojarse de toda esa intención de estar todo el rato demostrando que merecemos estar donde estamos porque si ya estamos es porque lo merecemos.

–¿Han cambiado el mercado editorial y los lectores?

–No soy una experta del mercado editorial para saber si ha cambiado, y además soy joven. Pero sí noto en mi público que hay mucha gente joven. A mí me han acompañado desde el primer libro y siguen ahí. Es verdad que cada vez hay más jóvenes y que cada vez hay más hombres. Está demostrado que el tipo de lector de este país es una mujer de treinta y algo, con trabajo... Eso está cambiando, veo que el público se va ampliando y hay gente más diversa.

–A sus miles de lectores los ha enganchado desde la poesía, un género difícil...

–No es cosa mía; la gente quería leer poesía. Hay tantos estilos de poesía que es muy complicado que no te guste algo que hable de las emociones y que se comprenda. Quizás faltaba esa accesibilidad que internet ha permitido para que llegue a la gente.

–¿Imaginaba que podía ocurrirle esto hace unos años?

–No, y me lo sigo sin imaginar ahora. A veces lo pienso y no entiendo lo que ha pasado ni cómo hemos conseguido llegar aquí. Siempre he pensado que la culpa es de la poesía, que yo estoy ahí por accidente.

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