Moda

Palomo Spain rinde homenaje a sus raíces con 'Córdoba'

Palomo Spain recibe los aplausos del público junto a varios modelos al final del desfile.

Irreverente y sofisticado, Palomo Spain mira a sus orígenes para celebrar su quinto aniversario en Córdoba, un homenaje a su herencia cultural con el que ha regresado este jueves 7 de octubre al Paseo del Prado, corazón de Madrid, punto de partida de presentación de sus primeras colecciones y antesala de sus desfiles en París o Nueva York.

Más de cincuenta propuestas han tomado el madrileño Paseo del Prado en Córdoba, la nueva colección de Alejandro Gómez Palomo que, en un “ejercicio de introspección”, vuelca su mundo de inspiración sobre la pasarela en piezas que van desde sus clásicos palomos a otras casuales, con las que incurre en el streetwear y asienta los nuevos códigos de la firma, para la que han desfilado los bailaores El Yiyo y Tete e Israel Fernández.

“En esta vuelta a los desfiles físicos queríamos llevar a la gente al origen”, ha explicado Alejandro Gómez Palomo en una entrevista a Efe sobre la colección que, tras un primer intento de presentarse en Córdoba -desavenencias económicas con el Ayuntamiento lo impidieron-, ha aterrizado finalmente en el centro neurálgico de Madrid, el Paseo del Prado: “Volvemos a nuestra casa, donde empezamos e hicimos el primer desfile”.

De esa primera presentación han pasado cinco años, en los que la firma se ha consolidado y ha traspasado fronteras, vistiendo a las celebridades internacionales como Beyonce o Miley Cirus, y mostrando sus propuestas en calendarios internacionales de la moda. “Al Palomo del origen le diría que todo es aprendizaje y paciencia; ahora somos más conscientes de la realidad empresarial”, dice el cordobés sobre su evolución.

“La intención tras lo que presentamos ahora no es ser un desfile pasajero, sino traducir las cosas a la calle en prendas cómodas que la gente se pueda poner. Queremos que Palomo forme parte de la vida”, ha explicado el diseñador que, tras un lustro de andadura en la moda con su firma, confiesa haberse convertido, además, en empresario.

Esta idea y el saber hacer que centraliza en su taller de Posadas (Córdoba), bajo cuidadosos estándares de confección, son los que han dado al creador una fórmula de éxito. Ahora hilvana una colección en la que habla de sus propias raíces, que son también las de su taller, y con las que ha convertido el Paseo del Prado en un particular patio cordobés, configurando una moda que invita a soñar en grandes eventos, pero también en el día a día.

Córdoba habla de mis raíces y de la personalidad del cordobés, medio austera e impregnada con la carga cultural que da la mezcla de su herencia árabe, cristiana y judía”, desgrana sobre la colección, de “referencias muy claras” a esta cultura que llegan como resultado de una “fuerte introspección”.

Irreverente, fastuoso, soñador y sofisticado, los diseños de Palomo Spain son desde hace años un broche que rompe con los cánones establecidos en la moda, en la que traza un lenguaje propio que desdibuja lo convencional para, al mismo tiempo, ensalzarlo por bandera reconvertido en vanguardia.

“Siempre vuelvo a lo mío”, dice sobre esta colección, en la que mira “hacia el futuro”, pero siempre con la vista puesta en sus raíces, y con la que ha reinterpretado lo tradicional sobre 300 metros de pasarela: “En esta localización se siente lo viva que está la ciudad y es fácil contagiarse de su energía. Llevaba un tiempo dándole vueltas”.

Un modelo, durante el desfile. Un modelo, durante el desfile.

Un modelo, durante el desfile. / Víctor Lerena / Efe

Pantalones cargo, mangas planas y bordados de minuciosas incrustaciones de cristal Svarowski convergen con “un punto de torero macarra” en prendas que beben de inspiraciones como Manolete o Julio Romero de Torres. “Nos eclipsa el trabajo que hay dentro de un pantalón de torero y su ritual de vestirse, donde el trabajo va desde dentro hacia fuera”, comenta el diseñador maleno.

Un rito que el cordobés materializa en pantalones que aparecen en pasarela dados la vuelta, en “exquisitos experimentos patronales” que presentan un concepto de estilismos que parecen ir “a medio vestir”, como ensalzaba la cultura de la anticostura a finales de los 80.

No han faltado los clásicos de Palomo, en piezas como camisas con lazos, volantes y grandes volúmenes cargados de teatralidad en abrigos gigantes, vestidos y kaftanes. También han aparecido trajes estructurados y oversize de invierno, que salpicados por sombreros y gafas coloridas han sido parte de un particular desfile que ha puesto el broche a las semanas de la moda.

“Hemos establecido nuestro propio ritmo, no dependemos de semanas de la moda o tiendas multimarca, hemos creado una forma sostenible de que la firma se sostenga por sí sola”, ha apuntado sobre la elección de presentar su colección fuera de los calendarios de las semanas de la moda. “Siempre hemos sido un poco punkis, ahora lo somos más”, ha bromeado.

Al hecho de haber encontrado estos cimientos sólidos se añade su ritmo de producción, que siempre ha mantenido en su taller. “Nos da la libertad de hacer lo que nos de la gana, estamos muy poco influenciados por lo de fuera, hemos encontrado un confort que nos funciona”, ha añadido el modisto sobre su forma de hacer moda, parte de su identidad.

En esta ecuación entra en juego conocer a su cliente, un punto fundamental para el que la pandemia se ha convertido en aliada. “Nos dio tiempo a parar, ver qué habíamos construido, estar muy pendientes de quién es nuestro cliente y escuchar qué necesita”, dice sobre esta época, tras la que ha vuelto a los desfiles físicos materializando su continua expansión.

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