Ciclo Momentos Alhambra Una noche de canciones al desnudo

  • Fino Oyonarte, Maria Rodés y Lorena Álvarez actúan en acústico en la Sala Orive

Fino Oyonarte, durante su actuación. Fino Oyonarte, durante su actuación.

Fino Oyonarte, durante su actuación. / El Día

La Sala Orive de Córdoba como templo de la música en acústico. Ha sido la propuesta de este año del festival itinerante Momentos Alhambra, con los directos de Fino Onoyarte, Maria Rodés y Lorena Álvarez, tres propuestas diferentes entre sí, muy singulares, que anoche se hermanaron en una demostración de lo que significa la música popular en su sentido más amplio. 

La publicación de Anónimo supuso un 2012 un estallido de arrebato y frescura. Sin ser folk ni indie, sin etiquetas ni imposturas, Lorena Álvarez sube a los escenarios una propuesta única. Lo mismo palmea con Soleá Morente que colabora con Nacho Vegas o León Benavente, aunque en Córdoba desplegó anoche su versión primigenia, esa que da a la música tradicional de su Asturias natal una versión contemporánea.

Su cancionero está lleno de prados y animales, piedras, tortillas, bodas y novias, y lo mismo le canta a un olmo que a la yerba fresca para hablar de sentimientos, sensaciones y vivencias que son universales. Se olvidó de la cacharrería que a veces la acompaña como martillos, pandero o botella de anís y acompañada únicamente de una guitarra acústica y golpeando el bombo con un pie -esta vez se dejó atrás a su Banda Municipal-, tiró de desparpajo y simpatía. "Hasta parece que canto bien", bromeó sobre la acústica de Orive ante un auditorio que, ya al final, la siguió en un estribillo arrebatado en el que se reivindica como un olmo que, como es lógico, no da peras. 

Acompañada por la genial guitarrista Isabel Laudenbach, la catalana Maria Rodés actuaba en Córdoba por primera vez. Presentó algunos de los temas de su trabajo más reciente, Eclíptica, inspirado en las experiencias de un tío bisabuelo astrónomo que sufrió la Guerra Civil. Su voz prodigiosa y llena de sutilezas debería encontrar un hueco de repercusión masiva por la puerta abierta ahora por Rosalía, aunque Maria ya estaba antes.

A su propio cancionero, sumó versiones de coplas clásicas como un sobrecogedor Ay pena, penita, pena -que ya llevara al estudio en el celebrado álbum Maria canta copla, una actualización de este género- o un cover de Me quedaré soltera, de la reivindicada Cecilia, una irónica pieza feminista escrita en 1973, cuando todavía no existía el concepto de single y que, como dice la letra, anima ser un "verso suelto".

Con voz propia

El almeriense Fino Oyonarte es un superviviente del rock español. El bajista de Los Enemigos, tras 30 años en el mundo de la música, publicaba en mayo su primer disco en solitario, Sueños y tormentas, de canciones desnudas, confesionales, entre Leonard Cohen y Nick Drake, sorprendente para un músico que siempre ha estado enchufado a la electricidad. Una dolencia cardíaca lo llevó a meterse en el estudio para plasmar, al fin, su propia voz en canciones como Afortunado, en la que navega entre la confusión y el entusiasmo, entre la decepción y la fortuna. 

El productor de discos esenciales del rock español como Super 8 de Los Planetas, encuentra así su propio discurso, y lo hace de manera intimista, con la guitarra en el regazo y acompañado de violín y chelo, desnudando las canciones para luego revestirlas de arreglos de cuerda. Bienvenido.

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