Gala de Navidad de la Cátedra de Flamencología de la UCO | Crítica Muestra flamenca acorde con el aula

Julián Estrada, en su intervención en la gala de la Cátedra de Flamencología. Julián Estrada, en su intervención en la gala de la Cátedra de Flamencología.

Julián Estrada, en su intervención en la gala de la Cátedra de Flamencología. / Laura Martín

Persistiendo con su celebrada efemérides navideña, la Cátedra de Flamencología Agustín Gómez de la Universidad de Córdoba (UCO), el martes tuvo su pertinente gala  anual en el Gran Teatro de Córdoba. Y el encuentro en torno al cante, toque y baile correspondió con el deseo de sus actuales alumnos -y los numerosos ex- que, por estas fechas, suelen estar atentos para intentar no perderse las esperadas citas convocadas.

Así, como en otras galas, reunió a destacadas figuras, comenzando con el muy premiado virtuoso guitarrista levantino Alejandro Hurtado, conseguidor del nada fácil Bordón Minero que tanto enorgullece a sus poseedores como a otros de renombre.

Un instrumentista familiarizado con actos de nuestros pagos, que en un nuevo y brillante alarde ofreció este concierto, con toques por levante, bulerías y aires gaditanos, exhibiendo la delicadeza, pulcritud y elegancia de sus manos, consolidando la admiración de los seguidores.

En estas, ni decir que en Córdoba es habitual la presencia escénica del cantaor pontanés Julián Estrada que, con su habitual tocaor y palmeros, denotó los vastos conocimientos del cante que le incrementó su palmarés con los premios La Parrala y Cayetano Muriel del Concurso Nacional de Arte Flamenco cordobés, exponiéndolos el martes con la singular cadencia y el carismático sello que le identifica.

Y ahí quedó para quienes atendimos el variado repertorio ya por Malagueñas de Pacheco con rondeñas viejas, jabegotes y más abandolaos, como en soleá de Alcalá, cantiñas, fandangos personales, de Pepe La Nora, La Conejilla, Alosno y Toronjo para finiquitar su turno con un Zarrías apuntando cada vez más alto y el sabor del caluroso aplauso final de los asistentes.

Una vez metidos en harina, la tradicional fiesta del aula flamenca universitaria dirigida este curso por el inefable profesor David Pino prosiguió con el espectáculo que, como indicamos, se celebró en los previos del solsticio de invierno, incluyendo para culminar la reunión con el baile de Yolanda Osuna y su rico elenco, que se erigió en el amplio escenario del foro del bulevar Gran Capitán.

Allí, la maestra lució su erguida estética, de azabache corpiño con chaleco transparente de lentejuelas y falda fucsia de volantes para, con dinamismo, enérgica punta y tacón, variados pasos y movimientos, en su única salida, comenzó con soleá por bulerías sin solución de continuidad con tangos, y clausurar la sesión con un vibrante fin de fiesta por bulerías, acompañada a su vez con el baile de Beatriz y Lorena ya imparables, como al auditorio de pie a las palmas.

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