Cultura

Macbeth y el sonido de la ambición

Autor: Giuseppe Verdi. Libreto: Francesco María Piave y Andrea Maffei. Reparto: Ángel Ódena, Maribel Ortega, Marc Pujol, Juan Luque, Alejandro González, Lucía Tavira y Manuel J. Montesinos. Acompañamiento: Coro Ziryab y Orquesta de Córdoba. Dirección de escena: José Luis Castro. Dirección musical: Miquel Ortega. Fecha: viernes 7 de febrero. Lugar: Gran Teatro. Lleno.

Un año más el IMAE cumple su compromiso con la ópera y, en su habitual asociación con el teatro Villamarta de Jerez, acoge la representación de Macbeth, de Giuseppe Verdi.

Basada en la obra homónima de Shakespeare, el compositor italiano realizó una ópera innovadora: rompió con los cánones tradicionales y esperados por el público en su intento de crear un auténtico drama musical. A través de los cuatro actos que la conforman el espectador será testigo de la transformación de Macbeth y como las malas artes influyen en su ánimo para forjarse un destino ambicioso que termina devorándolo.

Al igual que Verdi quiso ofrecer algo distinto con esta ópera, la producción cuenta con una puesta en escena que incluye elementos innovadores. Lo más llamativo ha sido el uso de tecnología 3D y el trabajo audiovisual para las ambientaciones, lo cual permite trabajar con una escena limpia, sin apenas mobiliario y algunas estructuras practicables. También facilita el trabajo del equipo artístico, evitando en gran medida los avatares propios que obligan sortear suntuosos decorados que habitualmente se utilizan. Sin embargo, cuando hablamos de este género lo más destacable siempre es la música por encima de todo y en esta ocasión cumple satisfactoriamente su cometido. Miquel Ortega conduce una orquesta de sonido impecable, extremando al detalle los matices, con justo equilibrio para destacar en los momentos precisos y no solapar el trabajo de los cantantes. El trabajo vocal es prodigioso. Impresiona la fuerza y profundidad que el barítono Ángel Ódena realiza con su Macbeth y la labor de la soprano Maribel Ortega, la cual realiza una interpretación de Lady Macbeth al mismo nivel que su compañero de escena. También es obligado destacar el trabajo del Coro Ziryab, muy presente en la escena debido a las exigencias del libreto, que ha sabido adaptarse a la perfección y demuestra que su participación en la producción es más que merecida tanto por su intervención vocal como interpretativa. Ante tanta calidad sobre la escena es una lástima ver como la representación puede verse truncada por aspectos puramente técnicos, como el ocurrido con el fallo informático en las proyecciones que interrumpió el desarrollo de la misma.

Con Macbeth, Verdi incorpora a su repertorio a Shakespeare por primera vez. Posteriormente repetiría con Otelo y Falstaff, regalando al mundo la unión entre pasión humana y música. Un presente que no debemos perder la ocasión de apreciar, si es posible.

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