Crítica de Flamencosica

Joven edad y muchos conocimientos flamencos

Marta Guillén, en uno de sus bailes. Marta Guillén, en uno de sus bailes.

Marta Guillén, en uno de sus bailes. / jordi vidal

Como la semana de antes, en la segunda entrega de este ciclo programado por la Fundación Cajasur y la Asociación de Artistas Flamencos de Córdoba en la Magdalena, fueron los cordobeses Pedro Obregón y Marta Guillén quienes el pasado viernes refrendaron en su tierra que han de tenerse en cuenta más a menudo, porque tienen mucho que decir dentro del mundo flamenco. Lo cual cubre también a los acompañantes que con ellos comparecieron, todos jóvenes y poseedores de recursos al alza de precisas facultades y conocimientos flamencos, teniendo mucho que decir todavía, augurando un prometedor futuro, aun las muchas dificultades que el panorama de la farándula soporta.

Fue lo visto y oído a Obregón por quienes asistimos al monumento fernandino, rico y variado repertorio que con su voz recortada, pero calentita y sin tener que esforzarse para llegar a todos y agradar, además de por su expresión matizada y dulce, acometiendo toda su oferta de estilos y palos que lo vienen contemplando como versado cantaor. Abriendo el fernannuñense, con soleares de Alcalá, Farruca, apuntando que se le apetecía continuar por levante con minera y taranto acordándose de Marchena y Cayetano, una seguiriya y cabal de El Fillo, para concluir con tanda de bulerías de Cádiz y Jerez. Dejó buen sabor, pues tiene bastantes matices de voz que explican sin molestar, saliendo airoso y transmitiendo, aunque tal vez pellizquito faltó, para elevar la temperatura de la fría noche. Todo ello, acertadamente atendido por el dinámico y sugerente toque de su paisano Juan Marín.

Estos artistas refrendaron que tienen mucho que decir dentro del flamenco

Asimismo, el encuentro se enriqueció con la inclusión en el cartel de la muy joven y descriptiva bailaora Marta Guillén y el solvente elenco que la rodeó tanto al toque como al cante. Un redondo encuentro flamenco con el baile de esta cordobesa que puso nervio, dinamismo y entrega en una serie de cantiñas gaditanas en la primera exposición, como en la siguiente salida por bulerías de la misma procedencia y Jerez, tal vez muy recortadas por faltarle el tiempo que ya clausuraría la velada. Denotó acusada personalidad, atavío respondiendo a los dos palos bailados, con camisa negra de lunares blancos, falda de volantes blanca con mandil de lunares y encima mantoncito anudado delante. Allí quedaron de manifiesto sus conocimientos en cuantos pasos y movimientos emprendió, delicados braceos, metiendo pies y desplantes que movieron al público en sus asientos.

Ya digo, un sabroso reencuentro que rubricó que estos artistas de la tierra, laureados en una larga lista de importantes certámenes y recitales, conseguirán mucho más.

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