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Roberto Wong

"Intento transmitir al lector una posibilidad de ensanchar los días"

  • Dos ciudades superpuestas, un atraco, una muerte, el azar, el sexo, las dudas, la supervivencia: 'París D.F.' supone el debut en la novela del mexicano, ganador del primer premio Dos Passos.

Roberto Wong (Tamaulipas, México, 1982) es el ganador del I Premio Dos Passos a la primera novela con París D.F., publicada por Galaxia Gutenberg. Una obra sobre el azar, la supervivencia y la deshumanización de las grandes ciudades; un mecanismo narrativo que se activa a partir de la superposición de los mapas de Ciudad de México y París. Wong es licenciado en Comunicación, colabora con artículos en revistas y mantiene el blog literario El-Anaquel. Ha vivido en Londres y en Ciudad de México y actualmente reside en San Francisco, donde trabaja en la empresa eBay. En los últimos días ha estado en España presentado la novela.

-¿Cómo surgió la idea de esta obra y qué quería reflejar con ella?

-Surge por una imagen que llegó a mi cabeza un poco como una epifanía: el juego de los mapas, qué pasa si una ciudad se intersecta con otra, se sobrepone a otra. Esa imagen llegó después de que hiciera un viaje a París con una novia que tenía entonces en el que estuve buscando las huellas de Hemingway. La relación se terminó y todas estas cosas se conectaron y llegó un poco como revelación el tema de las ciudades sobrepuestas. Es una imagen que en cierto sentido brinda nada más que un indicio, un pie. La novela se deriva de la consecuencia de encontrar un mapa así. Lo que intento transmitir al lector es una posibilidad de ensanchar los días, de ver que hay otras posibilidades, una manera de acceder a otras cosas a partir de la imaginación o la ficción. Es también una metáfora de la lectura y de mi propia búsqueda de convertirme en escritor. Todo esto se transmite en París D.F.

-Está muy presente el concepto de insatisfacción, de búsqueda de mundos paralelos.

-Al final, algo que tenemos claro al menos en México es que la realidad no nos satisface. Lo que nos ofrece la realidad en su versión más sórdida de la violencia, lo terrible de la clase política, del crimen..., es algo a lo que no queremos acercarnos, y la ficción, la narrativa, nos brinda una posibilidad. Esa posibilidad en Arturo [el protagonista de la historia] es una posibilidad de transformación.

-Hay una reflexión sobre la deshumanización que imponen las grandes urbes...

-Sí, yo creo que las grandes ciudades son un ejercicio de supervivencia. Cuando estaba en la Ciudad de México con un automóvil era una cosa espeluznante porque me transformaba en otra persona, en alguien cuasi violento, todos eran unos pendejos menos yo en ese ejercicio del tránsito y la lucha por el espacio mínimo de los carriles... Esto es un síntoma de lo que mencionas, las agresiones que sufrimos y cometemos a diario en las ciudades, y no sólo eso, también el poco entendimiento que tenemos del otro. Hay un continuo encuentro con la otredad en las ciudades que pocas veces es satisfactorio, pocas veces podemos comprendernos, es cada vez más una imposibilidad. Las ciudades nos brindan eso y Arturo lo vive idealizado, mientras que Noemí y Nadia funcionan como espejos, como funcionan París y la Ciudad de México. Mientras que Nadia es el lado de París, Noemí es lo terrenal, lo carnal.

-¿Cuáles son sus principales referentes literarios?

-Antes de ser escritor, uno fue lector. Y hubo textos a los que nos acercamos que nos hicieron desear ser escritores, porque nos partieron el alma o nos acercaron a la belleza o a emociones a las que tal vez en la vida cotidiana no tenemos acceso. Para mí, fueron textos de Cortázar, de Borges, de Juan Rulfo, Arreola, Hemingway... En cada momento de la vida se van presentando ciertos libros y son relevantes en ciertos momentos, y posteriormente tal vez ya no nos hablan de la misma manera.

-¿En qué momento se encuentra la narrativa mexicana?

-Me parece que es un momento muy sano cuando hablamos del interés renovado que hay en España. Guadalupe Nettel acaba de ganar el Herralde y hay otros escritores mexicanos que también han tenido mucho foco como Yuri Herrera. Hay propuestas interesantes y que tratan de alejarse un poco de lo que se escucha de México todos los días, que es el narcotráfico y la corrupción. Creo que las propuestas literarias en México en estos momentos están avanzando hacia un territorio más cosmopolita, más alejado de esos clichés o estereotipos de la literatura nacional, y brindan también reflexiones importantes sobre la realidad sin necesariamente aludirla de forma directa. En el caso de París D.F. se alude a esa incapacidad que tenemos de satisfacernos con la realidad existente y a la propuesta de cambios al respecto, pero no aborda directamente la temática nacional. Me parece que están sucediendo cosas interesantes en la literatura mexicana y me siento muy afortunado de subirme a ese tren.

-¿Qué ha supuesto para usted este premio?

-Un antes y un después, por supuesto. Un escribe desde la soledad y desde el anonimato y el premio implica salir de ese anonimato. Y con un libro publicado por Galaxia Gutenberg. Lo que viene es seguir escribiendo.

-¿Qué recomendaciones hace a quien quiera visitar Ciudad de México? ¿Con qué espíritu hay que ir a esta ciudad?

-Es una ciudad fenomenal, espectacular, con una oferta cultural para todos los tipos de público, a la altura de Madrid, Nueva York o Londres. El visitante debe tener esa capacidad de asombro, que creo que es algo que en el día a día hemos perdido: mantener los ojos abiertos.

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