Hombres que escriben en habitaciones pequeñas | Crítica de teatro

Si no fuera por...

Esperanza Elipe y Cristina Alarcón, en una escena de la obra de Antonio Rojano. Esperanza Elipe y Cristina Alarcón, en una escena de la obra de Antonio Rojano.

Esperanza Elipe y Cristina Alarcón, en una escena de la obra de Antonio Rojano.

Viajar a través del tiempo siempre ha sido un tema bastante recurrente en ficción y ha generado multitud de novelas, series de televisión y películas. Sin embargo, pocas son las obras teatrales que lo abordan. Ha sido el dramaturgo cordobés Antonio Rojano quien con su ingenio y particular forma de escribir presentó el pasado sábado en el Gran Teatro su última obra, Hombres que escriben en habitaciones pequeñas.

El texto de Rojano prescinde de los elementos que por costumbre adornan este tipo de historias (laboratorios, ingeniería, artilugios, científicos, héroes...) situando la acción en una oficina roñosa en el subsotano del cuartel general CNI, donde tres mujeres, la agente especial, su ayudante y la becaria que aprendió chino en una academia de Usera, retienen a un empleado de Mc Donalds con aspiraciones a escritor que auto publica sus novelas por internet. La razón: científicos chinos han conseguido que un delfín retroceda siete minutos y medio al pasado gracias a la información de su último libro.

Ante tal hito, deciden construir su propia “máquina del tiempo” en el cuarto de baño de la oficina y convencer al escritor mediocre para hacer un viaje al pasado y matar al presidente, al cual identifican como el culpable de sus desgracias personales.

El surrealismo de la operación combinado con el contexto de los personajes genera una comedia repleta de situaciones ridículas dominada por un lenguaje cercano y coloquial donde Víctor Conde dirige el brillante cuarteto que forman Cristina Alarcón, Esperanza Elipe, Angy Fernández y Secun de la Rosa.

Juntos interpretan sus papeles con frescura y entretienen a un público que disfrutó y agradeció con extensos aplausos el trabajo que desplegaron a finalizar la representación.

Quién no se ha planteado alguna vez “si pudiera volver atrás habría hecho...” Restaurar el equilibrio, recuperar la dignidad perdida, saber la combinación del euromillón… Tomar otras decisiones para vivir realidades alternativas. Podemos seguir fantaseando con regresar al pasado para cambiar nuestro presente, o bien hacer algo en el presente para cambiar nuestro futuro. ¿Qué es más fácil?

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