EDITORIAL
Señales desde Aragón
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Las intensas y persistentes lluvias que desde hace semanas afectan a gran parte del territorio nacional, marcadas este año por el paso de seis borrascas de gran impacto -la última, Leonardo-, han elevado de forma notable el riesgo de inundaciones y riadas debido a la crecida de ríos y el desembalse de numerosos pantanos.
Ante esta situación, es posible que se produzcan daños y averías en los vehículos que se vean afectados por el agua. La red de talleres Euromaster advierte de algunos elementos que pueden verse perjudicados en esos casos.
Si el coche está en marcha sumergiéndose en el agua, es muy probable que pueda entrar agua por la admisión del motor, lo que implica una rotura completa del motor.
En un vehículo de unos quince años de antigüedad, la sustitución completa del motor supera los 3.000 euros fácilmente. Por otro lado, en vehículos nuevos de gama media, la sustitución completa del motor puede valer entre 10.000 y 15.000 euros.
¿Y por qué se produce la rotura del motor? En una zona inundada, el agua puede entrar en los cilindros y al subir el pistón al punto muerto superior, como el agua no es compresible, dobla las bielas produciendo la rotura total del motor.
En un vehículo de combustión relativamente nuevo suele haber de 25 a 30 centralitas electrónicas, por lo que es más que probable que todas ellas se puedan ver afectadas por la gran acumulación de agua y por el resto de suciedad que suele ser arrastrada en una riada o en un desbordamiento.
Las centralitas electrónicas más baratas y sencillas tienen un coste de partida superior a los 300 euros cada una, mientras que una centralita más sofisticada y moderna puede costar de 1.000 a 5.000 euros.
Una limpieza a fondo y un secado a fondo de frenos y suspensiones solucionaría los posibles problemas, por lo que sería un mal menor. Hay que recordar que junto a los neumáticos, los son dos de los componentes mecánicos en un vehículo que están más expuestos al viento, a la lluvia, al agua que se salpica al atravesar un charco, en suma, a todas las posibles inclemencias climatológicas.
Hay que garantizar la extracción del agua para que no se pudra todo el sistema de escape. De producirse, los costes varían mucho, pero son mucho menores que en el caso del motor
Reparar el interior de un vehículo que se ha inundado -asientos, salpicadero, guarnecidos, etc- es muy viable, es decir, todo el interior es recuperable. El proceso de recuperación es arduo, con una estimación mínima de unos 250 euros.
Aunque la batería está diseñada para ser sumergida, el gran problema reside en el resto de todos los componentes electrónicos. Con toda probabilidad, en un vehículo al sumergirse en una zona inundada, todos sus componentes electrónicos se verán afectados de forma grave o muy grave, pudiendo a llegar que no compense la reparación.
De forma habitual, los seguros de los coches no suelen cubrir los daños en el vehículo como consecuencia de una catástrofe climatológica (como es la Dana, la gota fría, el paso incesante de borrascas atlánticas de estos días, alud de nieve, “filomenas”…), aunque es cierto que algunas pólizas sí los pueden incluir a través de una cláusula o anexo especial en la misma.
En los demás casos -la mayoría- es el Consorcio de Compensación de Seguros el que auxilia o ayuda a las personas para cubrir los costes materiales de sus bienes dañados, como es el caso de los vehículos.
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