El sentido gesto del Rey hacia su madre, doña Sofía, en el entierro de la princesa Irene de Grecia
La despedida de la familia del Rey a la hermana de doña Sofía en la capital griega ha estado marcada por la preocupación por el accidente ferroviario de Adamuz
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Los Reyes y sus hijas arropan a doña Sofía en la despedida de la princesa Irene de Grecia
La familia real española ha despedido este lunes en Atenas a la princesa Irene de Grecia, hermana de doña Sofía, fallecida el pasado jueves en Madrid tras varios meses con un estado de salud muy delicado. Los restos de la su princesa helena descansan en el cementerio de Tatoi, junto al palacio ateniense y donde reposan sus padres y hermano mayor, los reyes Pablo y Constantino y la reina Federica.
Tras el oficio religioso de Madrid, el entierro se ha oficiado hoy tras el funeral celebrado en la Catedral Metropolitana de Atenas en una jornada en la que los Reyes y sus hijas han mostrado toda su preocupación por lo que vive en España a raíz del accidente ferroviario de Adamuz del domingo. Felipe VI y doña Letizia estarán en la localidad cordobesa esta martes, tras eliminar los compromisos previstos en Atenas después de las exequias.
En el funeral la reina Sofía no ha podido evitar las lágrimas y ha sido consolada por su nieta la princesa Leonor, que la ha mantenido agarrada de la mano, con el gesto del Rey hacia su madre. La esposa de don Juan Carlos ha quedado impactada en estas semanas con los fallecimientos consecutivos de su mejor amiga, prima segunda, Tatiana Radziwiłl, y su hermana.
Doña Letizia, sentada a la izquierda de la reina emérita, también le ha expresado gestos de consuelo durante el oficio religioso. Irene de Grecia residía en el Palacio de la Zarzuela desde el año 1984, poco tiempo después del fallecimiento de su madre en Madrid, en 1981. En el funeral también se encontraban las dos hermanas del Rey, las infantas Elena y Cristina, y dos de sus hijas, Irene Urdangarin y Victoria Federica. Como ya se había anunciado oficialmente, don Juan Carlos no pudo estar presente por problemas de salud ya los dos vuelos consecutivos que debía efectuar desde Abu Dabi para estar presente en estas honras fúnebres complicaban su estado.
El féretro con los restos de la princesa Irene, envuelto con la bandera griega monárquica, estuvieron expuestos a primera hora de la mañana en la capilla de San Eleftherios, anexa a la Catedral Metropolitana de la capital griega, para que los ciudadanos atenienses pudieran despedirse de ella. También estaban colocadas sus condecoraciones como las de la familia real griega y el Elefante de Dinamarca, concedido por la reina Margarita. La corona de flores estaba compuesta por ejemplares silvestres, camomila y cardos, como era del gusto de la princesa. También aparecían coronas entregas por la familia de su hermana Sofía, incluida una con el nombre de don Juan Carlos.
Como testigos del traslado a la catedral se encontraban los tres hijos de Constantino de Grecia, Pablo, Nicolás y Felipe, sobrinos de la fallecida. Pablo de Grecia, como jefe de la Casa Real griega tras la muerte de su padre Constantino, ha recordado emocionado a su tía, destacándola como una mujer que trabajó durante su vida por los demás y ha rememorado también su amor por la naturaleza.
Los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía regresan a Madrid inmediatamente y no asisten a la recepción prevista para después del entierro donde estará donña Sofía, que está muy afectada por la pérdida de su hermana, y estará acompañada de sus hijas.
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