Turismo

El Festival de Patios llena las calles de Córdoba

  • Valencianos, catalanes y madrileños predominan en el Casco Histórico este fin de semana

  • La Junta prevé una ocupación del 75% este domingo por el puente del Pilar

Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba este sábado Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba este sábado

Entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba este sábado / Juan Ayala

El Festival de Patios que arrancó el pasado jueves ha llenado Córdoba de visitantes este fin de semana como no se había visto desde hace tiempo. Mientras la pandemia del covid-19 campa a sus anchas en al menos 70 municipios de la provincia, casi medio centenar de casas de familia abren sus puertas a cientos de personas en un Festival de Patios en la capital muy atípico por celebrarse en otoño. 

Un paralelismo que alegra a unos, preocupa a otros y mantiene las expectativas en el sector turístico, que espera que el festival sirva para mejorar los datos del verano en Córdoba, pero que no traiga consecuencias sanitarias que obliguen a tomar medidas que hagan retroceder a aquellos días de mayo, como ya ha ocurrido en algunos municipios de la provincia. 

La celebración de los patios en otoño supone la mayor apuesta del Ayuntamiento para intentar recuperar el sector turismo en lo que va de año, tras la cancelación del Mayo Festivo en el que se perdieron miles de euros de inversión, ganancia y empleos. Habrá que esperar para hablar de datos concretos, más allá de las previsiones de la Junta y el sector hotelero, pero lo que está a la vista es que las calles de la capital se desbordan de gente en este primer fin de semana del festival. 

Turistas pasean por el Puente Romano de Córdoba Turistas pasean por el Puente Romano de Córdoba

Turistas pasean por el Puente Romano de Córdoba / Juan Ayala

La Asociación de Empresarios de Hospedaje de Córdoba (Aehcor) cifra la ocupación este fin de semana en 41,35% el sábado y 45,55% el domingo en los hoteles que han logrado abrir de nuevo en la capital tras el estado de alarma. Ya para el lunes las pernoctaciones caerán al 24%. Mientras, el vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Juan Marín, ha situado este sábado en un 75% la ocupación media en Córdoba durante el puente.

Así las cosas, el ambiente que se vive en las calles del Casco Histórico nada tiene que ver con ese agosto que dejó cuantiosas pérdidas al sector hostelero y el comercio de la Judería. Este sábado, como este año no se había visto, casi no se podía andar por el entorno de la Mezquita. Una imagen mucho más viva del centro, mucho más parecida a la que se acostumbra en la zona pero que, al parecer, no entiende de pandemias. 

Y es que el Ayuntamiento de Córdoba realizó una gran inversión en la promoción del festival y, además, en las ya repetidas medidas de seguridad instaladas en los recintos que, vistos los últimos datos de Salud en la provincia, conviene siempre recordar: toma de temperatura, uso de mascarilla y gel hidroalcohólico, distancia de seguridad y aforo limitado.

Colas para entrar a los patios de la ruta de San Basilio Colas para entrar a los patios de la ruta de San Basilio

Colas para entrar a los patios de la ruta de San Basilio / Juan Ayala

Además, el Consistorio invirtió en nueva tecnología en un intento de controlar la movilidad en la zona de San Basilio con sensores, cámaras y drones. Eso sí, los drones que sobrevolarían la zona se han convertido en un aparato que pasa de una calle a otra a través de un cable y que envía un vídeo a la Policía Local cada 20 minutos "para determinar si se producen excesos de aforo o situaciones en las que sea necesario intervenir o tomar medidas". 

La situación sanitaria invita a la gente a ser mucho más cautelosa y, como es lógico, mantiene en incertidumbre a todos los cordobeses, que miran de cerca el desarrollo del festival, esperando que no desate una ola de contagios en la capital. Aún así, los valencianos han tomado los patios este fin de semana, así como madrileños y catalanes.

"Qué bonitos son los patios, lo más bonito que hemos visto", comentaba una pareja valenciana al salir del recinto de la calle Martín de Roa, 7, mientras que otra familia, de Zaragoza, decidió "esperar hasta la tarde para entrar y evitar las aglomeraciones".

Y es que respetar la distancia de seguridad en las callejas más pequeñas se ha convertido en lo más complicado de controlar por los trabajadores a las puertas de los 51 patios abiertos. Eso y que la gente mantenga la mascarilla puesta en la cola, donde muchos han aprovechado para despojarse de ellas y consumir bebidas de los bares cercanos bajo el sol y la temperatura que alcanzó los 33 grados en la capital.

Toma de temperatura a las puertas de uno de los patios Toma de temperatura a las puertas de uno de los patios

Toma de temperatura a las puertas de uno de los patios / Juan Ayala

En este sentido, se dio el caso, por ejemplo, de personas que daban más de 38 de temperatura por mantenerse mucho rato bajo el sol en las colas, tras esperar un rato en la sombra se les repetía la toma y podían entrar. La situación, en cierta forma, recae en la responsabilidad individual que, hay que decirlo, ha sido agradecida por los cuidadores de los patios, que han aplaudido el "buen comportamiento" de la gente una vez dentro de los recintos. 

En uno de los patios de la calle Martín de Roa, en la ruta de San Basilio, recibieron más de 200 visitas en la primera hora, mientras que el jueves, primer día de patios, recibieron unas 500 durante todo el día. Caso similar se ha dado en San Basilio, 44, uno de los patios de mayor ocupación según la web puesta a disposición por el Ayuntamiento, el controlador había anotado 260 visitas en apenas dos horas. 

Los grupos de turistas ya congregan a más de una veintena de personas que son divididas en varios grupos por sus guías para poder entrar a los patios, parte de lo que implica la nueva normalidad para estos trabajadores. Aún así, son las familias las que predominan dando paseos o consumiendo en los bares y restaurantes, que han llenado el aforo permitido, sobre todo al mediodía. 

Los comerciantes también han sentido el cambio. Este fin de semana mejorarán sus ventas en un 80% con respecto al viernes de la semana pasada, según una de las vendedoras de las tiendas de souvenirs del Casco. La cola para entrar a las Caballerizas para el espectáculo ecuestre de las 12:30 también alcanzaba más de 30 personas, una imagen poco común estos días, mientras que el Alcázar, que mantiene visitas gratuitas previa reserva, también acumuló grandes grupos de personas a las puertas.

La gerente de los baños Hamman, Antonia Alcántara, cifra la ocupación del recinto en un 83% de turistas nacionales, 13% de locales y solo un 3% de visitantes de otros países, lo que viene a confirmar que la mayoría de los visitantes continúan siendo españoles. "Este fin de semana está bastante concurrido, como pocos", indica. Alcántara destaca que, en el caso de los baños, las reservas se hicieron con antelación pues "la gente ya tenía previsto venir".   

Varios coches de la Policía Local vigilan que no haya hechos que lamentar, mientras que los voluntarios de Cruz Roja, cuya carpa ha sido instalada en el Alcázar, dan paseos y prestan ayuda cuando es necesario con un equipo sanitario puesto a disposición para la celebración de los patios, que se extenderá hasta el próximo 18 de octubre.

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