Alberto Garzón | Candidato de Unidas Podemos en Málaga “Votar al PSOE se puede traducir en Rivera de ministro de trabajo”

  • El líder federal de IU confía en movilizar al ciudadano de izquierdas tras el mal resultado en las andaluzas

  • Cree que la confluencia puede “dar la sorpresa” en un escenario plagado de indecisos

Alberto Garzón, en la azotea del edificio de CCOO en Sevilla. Alberto Garzón, en la azotea del edificio de CCOO en Sevilla.

Alberto Garzón, en la azotea del edificio de CCOO en Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, vuelve a batirse el cobre en Málaga, circunscripción en la cual debutó en el Congreso de los Diputados. Fue el más joven en aquella legislatura que estrenó a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Casi una década después, repite en Málaga como una de las caras visibles de la confluencia de Unidas Podemos en las elecciones generales del próximo domingo.

–Encabeza la lista por Málaga, algo que en 2016 descartó de forma tajante.

–Son unas elecciones distintas. En aquellas veníamos de estar separados en 2015 y tenía sentido dar un mensaje de mayor unidad desde Madrid. Ahora la unidad a ya está asentada, no es reversible. Tenía más sentido optimizar los sitios y, además, yo estaba especialmente cómodo yendo por Málaga para tener una proyección más alta en Andalucía.

–¿Es una respuesta al fracaso de las andaluzas de diciembre?

–Hay varios factores. Mi familia es de Málaga. Me crié entre Málaga y Sevilla. Además, era necesario un refuerzo de las caras más visibles para explicar que Andalucía no es lo que hay ahora en la Junta. Siempre ha sido un pueblo de izquierdas y progresista. Andalucía es parte de la solución de España y no un problema

–¿Han realizado ya el diagnóstico del mal resultado de Adelante Andalucía en diciembre?

–Hay una autocrítica sobre nuestra incapacidad para atraer y movilizar el voto de izquierda. La derecha ganó porque mucha gente de izquierdas se quedó en casa. Nosotros somos los responsables de eso y el 28-A seremos capaces de revertirlo. Estamos haciendo una campaña centrada en los servicios públicos y las necesidades de las familias trabajadoras y eso puede ayudarnos a conectar con esa ciudadanía frustrada.

–Eso es justo lo que hicieron Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez y no obtuvo el resultado esperado.

–En Andalucía hubo muchos factores. Uno de ellos es que el PSOE aquí representa el statu quo, no representan un cambio ni una evolución, si no muchos de los recortes en servicios públicos. Esa frustración se tradujo en abstención. Estas elecciones son distintas. Cuanta más fuerza tenga Unidas Podemos, más vamos a ser capaces de proteger esos derechos que están amenazados por las tres derechas y por un posible gobierno de PSOE y Ciudadanos. En Andalucía ya lo hemos visto y eso naturalizó el voto a la derecha, porque había estado gobernado con el PSOE.

–¿No puede lastrar sus posibilidades que vayan a ser probables aliados de Sánchez?

–No. El PSOE está contemplando también pactar con Ciudadanos y para que eso no sea una opción, Unidas Podemos tiene que tener la mayor fuera posible. El voto útil y racional de izquierdas es a nosotros. El voto al PSOE se puede traducir en Albert Rivera de ministro de Trabajo o de vicepresidente.  

–¿Cuál es la principal diferencia de estas generales con las dos anteriores de 2015 y 2016?

–Son parte del mismo proceso. Tres elecciones generales en cuatro años es síntoma de que hay una batalla política por el tipo de país que vamos a construir. Queremos que se resuelva por la izquierda. Que salga una España mas solidaria, de derechos sociales, unida desde la defensa de las necesidades de las familias trabajadores

–Pero parece que el votante decide ahora por cuestiones mas viscerales y emocionales.

–Hemos visto una derecha irresponsable, que ha usado un discurso beligerante, hostil, antipolítico, porque niega el diálogo. En los debates sólo Pablo Iglesias ha hecho propuestas en positivo. El resto era confrontación sin ideas. Eso es peligroso porque normaliza que la política es hundir al adversario.

–¿Que no vayan tan arriba en los sondeos como otras veces les quita presión?

–Nos enfrentamos una situación compleja resultado de nuestros propios errores, pero también de la estrategia de las cloacas del estado encaminada a destruir nuestra posibilidad e influencia. Pero somos optimistas. El recibimiento de la gente en campaña es muy bueno y sabemos que esta todo muy abierto, que hay muchos indecisos y podemos dar la sorpresa.

–¿Que han aprendido en casi tres años de confluencia?

–Que la unidad es irreversible y necesaria. Y tiene que representar a todos sus participantes. Yo soy coordinador federal de IU, pero también represento a Podemos. Y cuando Pablo Iglesias va al debate representa también a IU. Creo que es muy positivo. Hemos visto escaramuzas de gente de izquierda montando su propio partido, pero nosotros hemos dado mensaje de responsabilidad.

–Sin embargo en Galicia y en Valencia no hay confluencia y no hay ni rastro de Íñigo Errejón.

–Hay cosas que han cambiado por decisiones individuales, como la de Errejón de salirse del espacio. El grueso de la confluencia está en unidad. Veo un reconocimiento de nuestro trabajo como un conjunto. Según el CIS, no hay tanta confusión para los votantes.

–¿Tiene solución de unidad la izquierda española?

–La unidad tiene costes. Hay gente que se ha podido sentir fuera de eso y nos ha atacado. Hay que construir una nueva cultura política en la que te puedes poner de acuerdo con quien piensa distinto a ti. En nuestro país no es habitual, pero sí en otros países europeos.

–¿Se ve de ministro en un gobierno de coalición con el PSOE?

–Es una hipótesis que está encima de la mesa, pero sería muy precipitado. Nuestra tradición es programa, programa y programa.

–Se presenta por Málaga, pero nació en La Rioja, una de esas provincias pequeñas donde es difícil sacar escaño.

–El sistema electoral es perverso. Lo hemos denunciado siempre en IU. Eso hace que los votos no se traduzcan en escaños de forma justa, pero con la derecha dividida no sabemos qué va a suceder. La España del interior no es una España de la caza y los toros, como quiere caricaturizar la derecha. Sus problemas son la ausencia de servicios públicos e infraestructuras.

–Se llaman ustedes Unidas Podemos, pero a llegar a La Moncloa opta un hombre.

–Los partidos son reflejos de la sociedad. La mayoría de la dirección de Podemos e IU son mujeres. Sin embargo, echo de menos referencias al feminismo, pero también al ecologismo, en otros partidos. La lucha contra la violencia machista y el cambio climático están siendo reducidas a la mínima expresión por la derecha, que ha puesto la bandera por encima de todas las cosas, Si el planeta se destruye o las mujeres son asesinadas, no lo van a solucionar con una bandera.

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