Economía

Los Benjumea ceden el control

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Abengoa convocó este jueves para el próximo 10 de octubre la junta de accionistas que debe aprobar la ampliación de capital de 650 millones anunciada el pasado mes de agosto para enjugar su elevada deuda. Santander, HSBC y Credit Agricole se han comprometido a asegurar 465 millones de euros de la operación, lo que implica que recomprarán las acciones que no se logren colocar entre los inversores, garantizando así el éxito de la ampliación. Asimismo, el broker Waddel & Reed también a invertir 65 millones en nuevas acciones de clase B, las más líquidas y que cotizan en el Íbex, aunque sólo otorgan un derecho de voto por título frente a los 100 de las de clase A.

Hasta que se apruebe la ampliación de capital, Abengoa dispondrá de una línea de liquidez de 165 millones para atender sus necesidades de gasto circulante. El apoyo de la banca está condicionado a un paso atrás de la familia Benjumea, que cede el control de la compañía por primera vez desde su fundación hace casi 75 años. Este punto ha sido determinante para que las negociaciones llegaran a buen puerto. En las semanas previas, se han sucedido los altibajos en las conversaciones. Ante las dificultades para cerrar un acuerdo que asegurara el futuro de la principal empresa andaluza, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, contactó con el Banco Santander y Caixabank con el fin de que la ampliación de capital fuera un éxito.

Fruto del acuerdo aprobado el pasado miércoles por el consejo de administración, Felipe Benjumea, hijo del fundador y presidente ejecutivo de Abengoa desde 1990, será nombrado presidente de honor de Abengoa, pero se aleja irremisiblemente de la primera línea ejecutiva.

El directivo, que ayer envió un correo electrónico de despedida a los 27.000 empleados del grupo, no sólo deja sus responsabilidades corporativas sino que abandona el consejo de administración, que se reducirá a un total de trece integrantes, de los que seis serán de carácter independiente. Además, el comunicado remitido a la CNMV incide en que "se nombrarán dos consejeros independientes con sólida formación y experiencia en el ámbito financiero y corporativo global".

Inversión Corporativa, la sociedad a través de la cual las familias fundadoras articulan su participación en la compañía, acudirá con 120 millones a la ampliación de capital "en nuevas acciones Clase A y B". Sin embargo, Inversión Corporativa sólo podrá nombrar a cinco consejeros y perderá la mayoría en el capital, ya que su participación pasará del 57,5% actual al 40%, "con independencia de los derechos de voto que le correspondan en función de su participación" en el accionariado.

Abengoa adoptará a partir de ahora una estructura de gobierno corporativo similar a la de las grandes empresas anglosajonas, una petición recurrente de los analistas y los fondos interesados en invertir en la compañía. José Domínguez Abascal, hasta ahora secretario general técnico, será presidente no ejecutivo, mientras que las atribuciones directivas se concentrarán en Santiago Seage, que seguirá como consejero delegado y que se erige como auténtico hombre fuerte de la firma.

"Los mercados nos han estado diciendo que ven falta de independencia porque nuestro principal accionista controla Abengoa", señaló ayer Seage en una conferencia con analistas en la que no admitió preguntas. El consejero delegado emprenderá en los próximos días un road show por las principales plazas financieras para explicar sus planes a analistas e inversores.

Además de la reforma del gobierno corporativo, el consejo de administración de Abengoa aprobó el pasado miércoles nuevas medidas para reducir su apalancamiento, "un objetivo clave". La compañía suspende el pago de dividendo hasta que las agencias mejoren su calificación crediticia o su ratio de apalancamiento de "deuda bruta corporativa, incluyendo deuda sin recurso en proceso" sea inferior a 3,5 veces su Ebitda corporativo.

Además, un comité de inversiones, formado por una mayoría de consejeros independientes, supervisará la política de endeudamiento y dividendos y será el encargado de aprobar todo proyecto que implique nueva deuda.

La compañía lanza un plan de desinversiones más ambicioso, con el que espera obtener "al menos" 1.200 millones de euros hasta finales de 2016. Esta cantidad incluye los 500 millones de euros anunciados el pasado mes de julio procedentes de la venta de diversos activos "incluyendo centrales de ciclo combinado, plantas solares, de bioetanol y otros activos concesionales".

La novedad es que se abre la puerta a la venta parcial o total de su participación del 49% en Abengoa Yield, su filial cotizada en EEUU a la que transfirió parte de sus activos ya en operación para desconsolidar la deuda vinculada a ellos.

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