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Nadal, a la carga de combustible anímico

  • El balear debuta ante el local Mónaco en un torneo que disputa por su temprana derrota en Australia

No son los puntos que ofrece el evento, tampoco la necesidad de conseguir un título más para sus vitrinas o de coger el ritmo de partidos. Lo que busca Rafael Nadal en el torneo de tenis de Buenos Aires es básicamente una inyección de confianza.

Veintidós días después de su inesperada derrota en la primera ronda del Abierto de Australia, el balear volverá a pisar una pista en un torneo que no estaba en sus planes originales, pero que no dudó en marcar en rojo una vez que tomó el vuelo de regreso de Melbourne. Su estreno será ante el local Juan Mónaco (18:00), uno de sus más íntimos amigos del circuito y curiosamente su rival en la final del año pasado en Buenos Aires. Aquel partido, que el hoy número cinco del ranking resolvió con autoridad, sirvió para saldar una vieja deuda que Nadal tenía con el pequeño pero tradicional certamen argentino, uno de los pocos torneos sobre arcilla que jamás había ganado. "Uno tiene que hablar claro: si el resultado en Australia hubiese sido mejor no estaría aquí. El calendario ya es suficientemente duro para seguir añadiendo torneos, pero desde el primer minuto que perdí en Australia en mi cabeza estaba volver aquí", dijo con crudeza el español tras aterrizar el lunes en la capital argentina.

Un año después de su primer y único título en Buenos Aires, Nadal regresa a la capital argentina con una misión algo diferente. Si entonces el objetivo era recuperar ritmo tras una temporada plagada de lesiones, ahora prioriza el factor anímico al físico.

"Nadal está nervioso", opinó el ex tenista sueco Mats Wilander tras su derrota ante Fernando Verdasco en su estreno en el primer Grand Slam de la temporada. Ya no es el cuerpo el que lo castiga, sino la cabeza, su gran fortaleza histórica. Aunque no lo confiese abiertamente, el huracán llamado Novak Djokovic está haciendo mella en la mente del manacorí y más aún tras la paliza que el serbio le dio en la final de Doha.

Pero si hay algo que justamente puede ofrecer a Nadal el ATP 250 porteño es "energía positiva". "Cada vez que estuve aquí me hicieron sentir como un argentino más. Siempre me fui con una inyección de energía", señaló el mallorquín. A diferencia del año pasado, sin embargo, tendrá esta vez rivales de mayor peso en el torneo, que presenta el mejor cuadro en años con jugadores del calibre de David Ferrer, sexto del ranking, el francés Jo-Wilfried Tsonga (9) o el estadounidense John Isner (12).El encuentro del ex número uno ante Mónaco, que regresó esta semana al circuito tras seis meses inactivo por una lesión en la muñeca derecha, será el plato fuerte de una jornada estelar que ofrecerá también la presentación de Ferrer ante el local Renzo Olivo.

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