Tamaraceite - Córdoba CF | La Crónica
  • El conjunto blanquiverde deja escapar dos puntos en una mala segunda parte de un partido que debió sentenciar en la primera media hora

  • La indolencia de los cordobesistas dejó vivo a un rival que sin apenas argumentos arañó el empate

Un toque de atención (1-1)

Los jugadores del Córdoba CF, contrariados tras el empate del Tamaraceite. Los jugadores del Córdoba CF, contrariados tras el empate del Tamaraceite.

Los jugadores del Córdoba CF, contrariados tras el empate del Tamaraceite.

LOF

Escrito por

· Rafael Cano

Redactor

Primer toque de atención serio para el Córdoba CF en la presente temporada. Los blanquiverdes dejaron escapar dos puntos en su visita al Tamaraceite fruto de una mala segunda parte, después de ir claramente de más a menos y de haber perdonado en el primer acto a un rival temeroso, con poca confianza y pobres recursos, que sacó un punto más por deméritos de los blanquiverdes que por méritos propios.

El tropezón no supone un problema clasificatorio para los de Germán Crespo, que finalizan la jornada quinta en primera posición. Pero sí debe servir como un aviso para los jugadores, que cuajaron el peor partido en lo que va de curso y, lo que es más preocupante, perdieron esa ambición y valentía para ir a sentenciar el partido cuando tuvieron la opción de hacerlo. Bien es cierto que el césped artificial del Juan Guedes dibujó un partido complicado, pero la indolencia con la que por momentos se vio al cuadro blanquiverde desempeñarse es un hábito a desterrar para evitar que el disgusto por dejarse dos puntos claros en el camino pase a mayores. A su mejor nivel, el Córdoba no encontrará rival, pero en cuanto ese listón se baja, el equipo pasa a ser vulnerable ante cualquier contrincante, incluido uno bastante justito como el Tamaraceite.

Por primera vez en lo que va de temporada, Germán Crespo introdujo tres cambios en su once inicial. Quizás por lo que se avecina, con un mes de octubre cargado por la llegada de la Copa RFEF, y quizás también en previsión de que el césped artificial del Juan Guedes iba a condicionar en exceso el juego, el técnico blanquiverde optó por sentar a Luismi para dotar de más fuerza al carril derecho con la presencia de Puga. En la izquierda, Simo cogió el sitio de Omar Perdomo, aunque el cambio más significativo fue el de Bernardo Cruz por un José Alonso que estaba siendo el hombre más regular en la defensa cordobesista en el arranque de la temporada.

Pero ni con variantes en el equipo titular bajó el pistón el Córdoba CF de inicio, en algo que está convirtiendo ya en seña de identidad. El equipo blanquiverde pudo marcar de nuevo en la primera jugada del partido, cuando Adrián Fuentes encontró a Willy con un pase en profundidad que el extremeño no supo aprovechar, para terminar cometiendo falta sobre un contrario. A renglón seguido, Simo le ganó un balón dividido a Aythami y sacó un chut cruzado que Javi Sánchez desvió a córner.

Sin apenas aterrizar en el partido, el Tamaraceite ya estaba agobiado y en el tercer minuto Aythami trabó a Adrián Fuentes, cometiendo un claro penalti que Willy Ledesma transformó en el primer tanto del encuentro. La puesta en escena de los de Germán Crespo fue contundente, como ya sucediera en Coria, y pudo ser mejor si el árbitro hubiera señalado como penalti un claro agarrón de Ramsés Perdomo sobre Puga, cuando aún no se había alcanzado el minuto 10. Ortega Herrera, bien situado, pareció querer darle emoción al choque y no señaló una pena máxima cantada.

Willy Ledesma transforma el penalti que adelantó al Córdoba CF ante el Tamaraceite. Willy Ledesma transforma el penalti que adelantó al Córdoba CF ante el Tamaraceite.

Willy Ledesma transforma el penalti que adelantó al Córdoba CF ante el Tamaraceite. / LOF

Con ventaja en el marcador desde el inicio, el Córdoba optó por esperar a su rival en campo propio, cediendo la iniciativa a un equipo incapaz de llevarla. Porque dicho sea con respeto, el conjunto canario dejó claro muy pronto el porqué de su mala clasificación en la tabla. Constantes pérdidas en campo propio y un ritmo de juego soporífero que terminó por contagiar al equipo blanquiverde, que no estuvo hábil para aprovechar las tremendas facilidades que el rival puso en la primera parte.

Para ver el primer acercamiento del Tamaraceite hubo que esperar al minuto 18, cuando Héctor Marrero remató desviado un córner botado por David González. A los pocos minutos, otro acercamiento por la banda derecha lo abortó Felipe Ramos de puños. Poco peligro parecían llevar los canarios, aunque el partido se mantenía en tensión más por la indolencia de los blanquiverdes que por el empuje del rival. Porque pudo encarrilar el choque el CCF antes del descanso, de haber aprovechado alguna de las concesiones de su rival, como una pelota colgada que Javi Sánchez no acertó a despejar y que ningún jugador cordobesista supo embocar a gol. Antes del asueto, José Cruz también lo intentó con una falta lejana que no cogió portería por muy poco. Para el escaso fútbol que se vio en el Juan Guedes, el rédito para el Córdoba era un tesoro.

Después de acabar el primer tiempo sesteando por momentos, quien más y quien menos esperaba un Córdoba enchufado e incisivo en el regreso al césped. Pero nada más lejos de la realidad, el cuadro blanquiverde siguió mostrándose conformista, y ni la entrada de Luismi por un Puga lastrado por su tarjeta amarilla, cambió la cara al equipo.

A fuerza de verse con el balón y ante la pasividad de su rival, el Tamaraceite fue creciendo en el juego poco a poco. El cuadro canario se apoyó en David González, su hombre de más calidad pese a que los años no pasan en balde, y fue ganando terreno a base de centros laterales que el cuadro blanquiverde parecía tener controlados. Con todo, la sensación era de estar en el alambre y expuesto a que cualquier acción del rival echara por tierra la ventaja en el marcador.

Simo es frenado por dos jugadores del Tamaraceite. Simo es frenado por dos jugadores del Tamaraceite.

Simo es frenado por dos jugadores del Tamaraceite. / LOF

Sin el control de la pelota, el Córdoba fue un equipo contemplativo y conformista, que apenas intentó buscar la portería rival en contras aisladas. Antes de la hora de juego, un arranque de Simo desde la izquierda lo finalizó Álex Bernal con un tiro de rosca que no cogió portería por muy poco. Fue apenas un espejismo porque acto seguido el cuadro cordobesista se vio embotellado en su área, con hasta tres saques de esquina seguidos concedidos a un rival voluntarioso, aunque poco clarividente.

Pese a esa falta de pegada de los locales, cada vez parecía más claro que el choque tendía al empate y esa sensación no la pudo despejar Casas en la mejor ocasión de los suyos en el segundo tiempo. Con un cuarto de hora todavía por jugarse, Simo volvió a arrancar desde campo propio y conectó con Willy Ledesma, que encontró a Casas en la derecha. El de La Rambla disparó a la media vuelta con fuerza pero se topó con Javi Sánchez.

Y cumpliendo una de las máximas más flagrantes del fútbol, el Córdoba terminó pagando caras las ocasiones desperdiciadas. Ya en los diez minutos finales, un balón cedido de manera inocente por José Ruiz lo aprovechó Carlos Cid para irrumpir desde atrás por banda izquierda, perfilarse ante José Cruz y batir a Felipe Ramos con un disparo ajustado. Un auténtico jarro de agua fría para los blanquiverdes y un balón de oxígeno para los canarios, que hasta buscaron la victoria en los últimos minutos, eso sí, con más ganas que posibilidades reales de lograrlo. Aunque a efectos clasificatorios el Córdoba sigue sumando, la sensación amarga con la que los blanquiverdes volverán de Las Palmas debe servir como toque de atención de cara al futuro más inmediato.

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